La Mansion Nublada

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Nunca Se arrepienta de sus Palabras

ARIA

Estoy retrasada en mi trabajo, el encuentro con Ricardo me descontrolo, Dios! si las miradas mataran yo sería cadáver, Había hablado con Manuel sobre la mejor manera de vender los nuevos perfumes de Celen, ella era nuestra estrella y más famosa era porque nadie la conocía físicamente, ella trabaja protegida en el anonimato algo que ella disfruta mucho se cree una espía o algo por el estilo. Recordar a mi amigo loca me hace extrañarla por lo que la llamo.

Estoy esperando que me conteste cuando escucho el rugido de Ricardo !LARGO! sacudo mi cabeza pobre el receptor de esa furia.

- Dime zorra, porque hasta ahora me llamas? me reprocha

Me rio - Era fin de semana, tú de parranda, cama! no se sume 2 y 2 y me dio 22, que crees?

- Bien por eso te perdono. Ahora suelta la sopa. Como está el pueblo, que te dijo la bruja, viste a mis padres, al de Yoel, como sigue Bubu?

- Dios! calma metralleta que te estrellas- le digo - Y contestado en orden a ver si me acuerdo, el pueblo igual que siempre, la bruja la baje de su escoba, no he visto aun a tu padre o los de Yoel, Bubu aún no reacciona pero está estable.- esa última pate la digo con pesar.

- Ya verás él es alguien fuerte, saldrá de esto, y no me esquives que hay de él?

-Ya lo vi. - ENSERIO!- grita tan fuerte que debo retirarme el celular del oído, en ese momento la puerta de mi oficina se abre con violencia y entra la madre de Ricardo hecha una fiera.

- Celen te llamo luego, se presentó algo.

Ella se acerca echando chispas - Porque regresaste, él estaba más tranquilo y ahora vienes a revolver todo, eres una perra- en ese momento se me acerca y me abofetea, me sorprende que en el acto me levanto la mano para devolverle el golpe pero me contengo porque sé que tiene sus motivos.

- Te lo voy a pasar por hoy Silvana, porque esta te la debía, pero si me vuelves a pegar estate preparada porque te la devuelvo.- Levanto mi rostro con dignidad porque aunque me fui no lo hizo por maldad o egoísmo sino por amor.

- Me importa muy poco lo que digas debiste quedarte en el hoyo donde estabas, él ya te había olvidado y ahora vienes a removerlo todo.- No puedo negar que me duele saber que me olvido pero eso es lo que hay.

- Entonces que te preocupa, ya me olvido, soy pasado. Y al pasado pisado, o no?

Me mira con tanto odio que juro que siento que me cala en los huesos, pone cara de asco y me escupe en la cara.

- Doy gracias a Dios que saliste de la vida de mi hijo antes que se casaran o le dieras un hijo, eres mala hierba como la resbalosa de tu madre, y un hijo tuyo con mi Ricardo sería una desgracia.

Me levanto tan rápido que mi silla se cae, le doy la vuelta a mi escritorio y me dirijo a la puerta mientras le digo _ Ojala nunca te arrepientas de tus palabras y te las tengas que tragar, ahora vete de mi oficina porque tu hijo será tan dueño de esta empresa como mi abuelo pero su oficina es la otra y yo no tengo porque atenderte.

Espero que salga, la veo cuadrar los hombros con dignidad y sale en la puerta se voltea y me dice - No eres más que una cagna, tua madre aveva ragione- esta tan enojada que me habla en italiano.

Lo entendí a la perfección, Ricardo me había enseñado un poco ese idioma pero con el tiempo lo aprendí y ahora lo hablo y escribo a la perfección.

Cierro sin contestarle, prefiero que piense que no entendí, levanto mi silla y me siento en ella con los ojos cerrados, no podía mas por hoy mis nervios ya llegaron a sus límites quiero gritar hasta quedarme sin voz

Decido irme, no iba a poder trabajar más, me duele la mejilla, el orgullo y mi corazón me lastimo lo que dijo sobre tener un hijo con Ricardo. Acomodo las carpetas en mi escritorio, tomo mi cartera y salgo de la oficina lo primero que veo es a Ricardo hablando con su secretario, respiro profundo y me preparo para lo que venga de él.

- Martita organiza mi agenda para mañana temprano y déjala en mi escritorio, me voy - - Si señorita-

- Hasta luego nos vemos mañana, hasta luego Melania_ salgo sin mirar atrás escucho la despedida de Melania - Que descanse señorita.

Me dirijo al único lugar donde sé que encontrare el equilibrio que ahora necesito, voy a visitar a Bubu sé que no responde pero tengo la esperanza que me escuche.

Llego a la clínica y paso a su habitación y escucho al Abuelo Alex hablando me emociono pensando que reacciono, entro rápidamente y el sigue igual con los ojos cerrados.

- Mi niña, que pasa? Pregunta Alex levantándose de la silla.

- nada que te escuche hablando con él y pensé que había reaccionado. Digo con tristeza.

- Solo hablo con él porque aunque no me responda tengo la esperanza que me escucha.

Asiento acercándome a la cama, beso su frente y me siento en la silla tomando su mano.

- Yo también lo hago abuelo Alex, creo que el sí escucha y así lo ayudamos a regresar a nosotros.

- Si mi niña, me voy para que estés con él un rato, mañana te visito en la empresa para que firmes los papeles que te autorizan la firma dentro de la empresa.

No le contesto y comienzo hablar con mi abuelo.

- Bubu tienes que despertar, no sabes cuánto te necesito. Hoy vi a Ricardo y no puedo creer que mi corazón se acelere aun por él, han pasado cinco años y mis sentimientos por el siguen igual de fuerte, pero me miro con tanto odio que mi respiración se detuvo abuelito.- me quedo en silencio viendo su pecho subir y bajar creo que esperando algún cambio, pero nada sigue igual.



Ast Morrigan

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En el texto hay: misterio, suspenso, pasado inconcluso

Editado: 28.10.2018

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