La Mansión. Saga Ranchos Nº 1

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Capítulo 5

Lucelie miraba el techo no podía dormir por el hombre que dormía profundamente en su propia habitación, había sido una agreste pelea por la cama, hasta que ella le gano, sonreía al recordarla. Levantó la cabeza para mirarlo y sí ahí, él dormía en el diván.

Ella reía al recordar la pelea.

_Pero… eso es muy pequeño...__ Roberto señalaba el diván __ mido un metro ochenta y siete y eso que.... Tendrá un metro con cincuenta__ le decía a la furiosa mujer que le clavaba sus hermosos ojos azules.

_¡No me interesa o duermes ahí o te vas para el establo! __ decía mientras iba al baño, dando por terminada la pelea __ así que no te hagas el astuto porque te echo estiércol para que no te metas en mi cama __ los ojos azules brillaban como centellas.

Él furioso obedeció pero en voz baja prometía venganza.

Ahora él dormía, parecía un tres todo recogido. Uno de sus brazos caía y llegaba al suelo, verdaderamente sí que era alto. Ella no lo quería en su recamara ni en su casa__ suspiro y por fin el sueño la venció.

 

Ya acostumbrada a levantarse temprano cuando ella se programaba, a las cuatro de la madrugada. Ella estaba levantada y vestida con sus vaqueros, lista para dar inicio a sus faenas diarias.

_ ¡Oye, levántate! __ comenzó a removerlo y a gritarle.

Al ver que él no se levantaba comenzó a golpear el diván y el hombre despertó sobresaltado.

_¡Qué pasa! _ él cayo del pequeño diván al piso y el fuerte golpe lo despertó de inmediato __ ¡Nunca te han dicho que nunca se asusta a las personas cuando duermen! __ le grito malhumorado, si había algo que lo ponía de mal humor, era la falta de sueño y una frustración sexual y en esos momentos tenía las dos.

Esa noche antes de dormir ella salió del baño con un pijama de pantaloncitos muy cortos, una blusita que solo se limitaba a ponerlo a soñar de como se lo quitaría, poniéndolo a mil, pero la muy malvada ni siquiera lo dejo dormir en la cama, pero de que dormía en esa cama lo iba hacer. Pensaba frustrado el hombre y escondía su erección matutina.

_¿Para qué te levantas a estas horas? __ dijo al ver por la ventana que aún estaba oscuro __ aún no ha amanecido.

Ella coloco sus manos en las caderas.

_A ordeñar, o ¿Creés que las vacas te dan la leche en bolsitas? __ reía al verlo con las cejas fruncidas y los ojos entrecerrados__ recuerda los dos __ lo señalaba con las manos __ somos igual de responsables, así que levántate y vamos a ordeñar, luego revisaremos los alambrados, y luego....__ continuó con la lista, pero él realmente no le prestaba ninguna atención estaba más concentrado en las caderas redondas y la largas piernas perfectas que recorrían toda la estancia. ¡Esos pantalones le quedaban! Suspiro apesadumbrado por la excitación que estaba experimentando.

_Bueno que más queda__ se resignó suspirando, pensando aun en esas caderas que lo distraía poderosamente y lo que a él le gustaría que le hicieran.

 

Ella había bajado y estaba en la cocina tomando un café.

_ Niña. Que haces levantada tan temprano, si siempre te levantas a la seis__ la miró con curiosidad en la silla junto a la mesa.

La joven miro la taza de café, sabía que Teodora descubriría sus planes si la miraba a los ojos.

_Ah, lo que pasa es que "mi esposo" está muy interesado en aprender rápidamente las actividades de la hacienda __ tomaba un trago de café para ocultar la sonrisa pícara, tenía decidido hacerle la vida imposible y comenzaría por fastidiarle desde ese momento.

La mujer curtida por los años la miro con sus ojos cristalinos.

_Ah, qué bien, pero... __ arrastró la voz y la curiosidad le hizo levantar una ceja _ ¿No es mejor que lo guíe un peón? __ La miraba fijamente haciendo un esfuerzo por ocultar la sonrisa__ ahora sí, dime la verdad ¿Qué te traes con ese hombre?

La vieja mujer la conocía desde el mismo día que llegó a la Mansión, así que no podría engañarla.

_¿Yo? __ ponía la mano en el pecho ofendida por la duda de ella __ ¡Nada! Solo quiero ser amable con mi esposo_ Sonrió de oreja a oreja.

_¡Buenos días! __ La voz varonil la estremeció __ entonces te levantas a la seis __ dijo él acercándose a ella por la espalda y se inclinó por un lado del cuello y al hablarle ella pudo sentir su cálido y fresco aliento. Esta nueva sensación la puso muy nerviosa __ Me alegra saber lo interesada que estas por que aprenda lo referente a la hacienda __ él rió, porque ella no sabía que él era ganadero, pero ella había sacado conclusiones erradas __ Espero que también me enseñes a montar y a.... como se le dice al sacar leche__ miraba a Teodora que lo miraba con curiosidad.

La mujer lo miraba con placer al ver a la joven confundida y nerviosa. Algo nuevo para Teodora.

_¿Ordeñar? _ respondió la vieja sonriendo, había algo en él que le recordaba a don Oscar _siéntese señor Ferrero a tomar café, porque si toma. ¿Verdad?



Miky

Editado: 11.09.2018

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