La Mansión. Saga Ranchos Nº 1

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capítulo 7

Ha pasado un mes y entre peleas y peleas no se han matado, todavía, pero todos están pendientes de que suceda algo entre ellos.

_Señora_ Steven irrumpió en la oficina donde se encuentra Lucelie trabajando concentrada en unos documentos __ ¿Qué vamos hacer con los toros que se iba a subastar antes de la muerte de don Oscar?

Muchas de las actividades eran llevadas por ella en el pasado y don Oscar se encargaba de otras obligaciones. Entre esas, era la de ayudar a las diferente instituciones de salud. El hombre siempre que podía ayudar lo hacía de forma generosa y desinteresada. Uno de las personas que a él le ayudaba siempre era un joven vaquero dueño del rancho El Caporal al que él le regalo unas tierras y le vendió unas vacas a muy bajo costo para que saliera adelante y así lograr reunir cierto dinero para salvar las tierras que su padre había perdido por el juego.

_Subastarlos__ respondió ella sin ningún problema __ ¿Por qué la duda? __ ella levantó sus ojos y lo miro.

El joven jugueteaba con el sombrero en las manos nervioso. Cada vez que se mencionaba a Roberto Ferrero la mujer se transformaba. Cambiaba de mansa a fiera. De doméstica a salvaje.

_Porque si no recuerda debe informarle a su esposo_ le dijo él.

Ella lo miro y sus ojos azules relampaguearon.

_Hum. Si claro, detengo las actividades de la hacienda, mientras mi flamante esposo se va de paseo __ dijo ella molesta. Roberto había salido de viaje y no le dijo para donde se marchaba y eso la molestaba y mucho. Sin embargo dejo a su flamante “novia” que parecía más una amiga de ella que una verdadera rival.

_Yo no estoy de paseo. Yo trabajo_ respondió el aludido desde el quicio de la puerta.

Los azules ojos de Lucelie lo escanearon desde los pies hasta la cabeza, se deleitó con acariciarlo suavemente con la mirada, lo recorrió palmo a palmo como hacía en sus sueños noche tras noche, era un deleite mirarlo cuanto más seria tocarlo y besarlo y porque no hasta degustarlo. Sus pensamientos febriles se notaron en su rostro porque Roberto sintió la cálida y deseosa mirada de ella en él poniéndolo a mil, su cuerpo se excitó de tal manera que no dejó de mirarle la boca y de desear que le recorriera todo su cuerpo, en especial en su virilidad. Carraspeó para salir de su ensueño erótico. ¡Estas mal Roberto! ¡Muy mal si sigues por ese camino! Se reprendió de forma mental.

Ella bajo la mirada a los documentos al sentirse descubierta por él.

_ Bueno pues toma la decisión sobre la subasta _ se burló _si es que sabes hacer eso.

Él sonrió y le dijo a Steven que lo esperara afuera, el capataz salió y los dejo solos.

Él caminó lentamente para acercarse a ella que estaba mirando unos papeles, pero él sabía que ella estaba atenta a cada uno de sus movimientos.

_¿Me extrañaste? __ le preguntó acercándose un poco más a donde ella estaba sentada.

Ella trago e inhaló profundamente.

_No, tu novia me hizo bastante compañía, y el trabajo no me dejaron extrañarte_ le contestó seria con la cabeza enterrada en los documentos, para evitar que él leyera sus más íntimos sentimientos.

_Yo si te extrañe y mucho __ le extendió un pisa papel que constaba de un toro, una vaquita con ternerito en dorado con base de cristal__ por eso te traje esto.

Ella lo miro era hermoso, simbolizaba la familia, lo tomó y admiró embelesada.

_ ¡Es hermoso! __ levantó la mirada y lo miro muy pensativa _¿Por qué?

_Porque te extrañe, simplemente por eso __ le sonrió. Ni él mismo sabía porque al ver la figura la recordó y deseó comprarlo para regalarse a ella. Así que confundido viró para salir __ voy a organizar lo de la subasta.

Ella se le quedo mirando, ese hombre la desestabilizaba, la ponía nerviosa, en otras ocasiones le daban ganas de matarlo y en otras como ahora le daban ganas de besarlo hasta....

Él salió sonriendo, venia decidido a conseguir lo que por mucho tiempo estuvo él tratando de averiguar y si tenía que llegar a lo más bajo y ruin lo haría. S en el camino tenía que embarazarla y que su primer hijo llevara el apellido de su enemigo, estaba dispuesto a pagar un precio, aunque era realmente alto pero estaba seguro que lo disfrutaría al máximo.

_¡Ay, mi amor! __ El saludo cariñoso y efusivo de Maritza su hermosa rubia de ojos castaño, no lo emocionó como en otras ocasiones _¿Cuándo llegaste?

_Acabe de hacerlo, solo estaba saludando a Lucelie_ se abrazaba a Maritza, de forma cariñosa.

_¡La saludaste primero a ella!_ la joven arrugó la cara no le gusto sentirse como de segunda mano __ pensé que la odiabas, cuando te fuiste ibas maldiciendo.

Él respiro profundo. En ese momento iba frustrado sexualmente como en muchas otras ocasiones que su esposa lo provocaba con esos diminutos pijamitas.

_Maritza lo que pasa es que están sucediendo muchas cosas_ la abrazaba y con cariño el pasó su brazo por los hombros de la joven y ambos caminaron en dirección a la habitación de ella _Necesito pedirte un gran favor y que sea secreto_ le murmuró al pie del oído y ella al sentirlo cerca le dio risa. Cerraron al entrar a la recámara donde permanecieron por un lago rato.



Miky

Editado: 11.09.2018

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