La Mansión. Saga Ranchos Nº 1

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Capítulo 8

La subasta estaba programada para la feria de San Onofre donde se celebraba el patrono del pueblo. Todo era alegría y jolgorio, las personas vestidas con sus trajes de fiesta y tradicionales llenaban la plaza para la exhibición de los diferentes animales que se iba a subastar, el dinero era para la mejorar tanto de la escuela del pueblo y para ampliar de una sala para el hospital.

Lucelie en compañía de Teodora caminaban charlando de las cosas que compraría y en esos momentos se les unió Maritza la cual se había quedado por órdenes de Roberto en una de las habitaciones de Mansión como huésped invitada de él, algo que a ella en el comienzo le dio lo mismo, pero ahora ya le molestaba.

_¿Me puedo unir a ustedes? __ las miro con una sonrisa, ella era rubia de ojos castaños, un poco tímida y muy cariñosa, algo que no dejaba que Lucelie la odiara y eso la molestaba y mucho.

_¡Claro niña!_ respondió Teodora mirando a los lados a ver si lo localizaba _¿El señor Ferrero?

_No sé, se marchó por el pueblo, necesita averiguar algo de una casa u oficina.... o algo así_ respondió ella muy despreocupada, mientras buscaba algo o alguien con la mirada.

Teodora y Lucelie se miraron con curiosidad.

_¿Casa? ¿Oficina? __ pregunto la mujer mayor _¿Para qué quiere él una casa?

_No sé _ dijo la joven de forma breve. Ella se veía interesada, buscaba afanosamente a sus alrededor.

Entraron a un restaurante y pidieron para merendar sin prestar atención que ellas eran observadas con mucho interés desde el otro lado de la calle.

En una esquina del pueblo Roberto se encontraba buscando una casa que perteneció a Anastasia Suarez su adorada madre. ella, él pensaba que podría encontrar algo de la verdad oculta que tanto buscaba o que lo acercara a la verdad de la muerte inesperada que ella sufrió. Era algo que lo atormentaba día y noche. Y también quería estar seguro de que Oscar tuvo o no sus manos involucradas en el asunto como le habían dicho a él. Todo era un misterio que él quería resolver y muy pronto.

Ese asunto le inquietaba desde hacía muchos años atrás, desde que él era un crio. Aun recordaba el rostro de su madre lleno de sangre y cuando ella pronunciaba en agonía las palabras que él jamás olvido. “Oscar Martelo, ve que él sabe” , necesitaba aclarar la verdad de una vez por todas.

La mención del nombre de su mujer lo freno y con el ceño fruncido escucho ávidamente lo que decían dos mujeres.

_ Esa es Lucelie. ¿Ya la viste?_ dijo la mujer señalando a la joven que caminaba junto a Teodora y Maritza y entraban al restaurante. Eran las mismas mujeres que estaba en la otra ocasión en el sepelio de Oscar _La muy "Señora"_ las palabras estaba cargada de odio y desprecio.

 

_Ay mujer, pero déjala ya en paz_ murmuró la compañera mirándolas muy concentradas __ esa es su vida, que haga con ella lo que quiera. Si ella quiere ser la pérdida del pueblo...

La mujer pateo el suelo con furia e envidia.

_Pero es que me da rabia como una zorra de esa calaña, logran volar tan alto __ le decía a la otra sin percatarse del hombre que estaba a sus espalda, el cual crujía los dientes por el disgusto de oírlas hablar mal de su mujer.

_ Y supiste que la muy zorra se casó con otro millonario, ni siquiera tenía veinticuatro horas de muerto don Oscar cuando se casó nuevamente_ dijo la mujer llena de veneno y envidia __ ¡Pobre hombre, lo que le espera!

_La verdad es que me da mucha lástima ese pobre infeliz, no entiendo porque se casó con ella _ dijo la compañera riéndose de forma perversa __ los dolores de cabeza que le van a dar.

_¿Y eso?_ Ella la miraba y reía carcajada.

_Ah, bueno por los cuernos que le pondrá con el caporal_ reían a carcajada mientras una de las mujeres se colocaba las manos en la cabeza en forma de cueros __ se los puso a Oscar, lo más seguro que seguirá con el romance con su buen mozo caporal. Porque déjame decirte ese hombre está buenísimo.

_¡Divino!_ rieron.

Las carcajadas de las mujeres disgustaron aún más a Roberto pero lo que más le disgustó era saber que Lucelie era amante de Steven. El solo hecho de imaginar a Lucelie en los brazos de Steven sintió como si un volcán hiciera erupción dentro de él y no lo pudiera contener.

_¡Disculpen señoras! __ las miró con furia mientras bufaba las palabras __ En el futuro como yo vuelva a escuchar un solo comentario negativo de mi esposa de boca de ustedes, les juro que toda mi fortuna me la gasto para hundirla en lo más profundo de una cárcel, porque lo que ustedes hacen se llama infamia y es delito.

_Señor...nosotras solo... decimos la... verdad__ las dos mujeres nerviosas trataban de calmar al hombre furioso.

Él apretó la boca para controlar su enojo.

_¡Ah, tienen pruebas de lo que dicen! __ sacó su móvil y marcó unos números __ Andrade. Por favor necesito que vengas y demandes a unas mujeres por difamadoras y según ellas tienen pruebas de que mi esposa me es infiel y verifica todo lo referente a ellas y si las pruebas son falsas, que el peso de la ley caiga sobre ellas y si puedes hasta más...



Miky

Editado: 11.09.2018

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