La Mansión. Saga Ranchos Nº 1

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Capítulo 11

El estanque estaba claro y se podía ver a través de él, lo cual era lo que hacía Lucelie, veía cada una de las partes del cuerpo de Roberto lo cual a ella la emociono y a la vez le impactó el tamaño de su miembro llenándola de cierto temor, y también reconocía con gran deleite su belleza escultural.

Él se percató de su nerviosismo y como no quería dar un paso en falso con ella le preguntó preocupado. Realmente él no quería que ella se arrepintiera de entregarse.

_ ¿No quieres seguir?_ indagó.

Ella confundida por todo lo que sentía miraba su espectacular pecho el cual lo cubría un fina capa de vellos los que brillaban porque estaban llenos de agua y muy tímida acarició con manos temblorosas, respiraba rápido, sentía que cada palpitar de su corazón quería salir por su boca, tratando de ahogarla.

_ No es eso __ respiraba nerviosa y tragaba en seco. __ Lo que pasa es que yo no he hecho esto....

_¿No lo quieres hacer en el agua? __ la miro aún más excitado por la ternura de las caricias tímidas que ella le impartía de forma distraída y sonrió y tomándola de la mano la saco del agua y él mismo dispuso de manera rápida la ropa de los dos y la acomodó en un pasto y con cuidado la acostó.

_ ¿Así, si? __ la miraba con picardía.

Ella tímidamente acepto y espero que él volviera a tomar la iniciativa la cual no espero demasiado, él se acomodó a un lado de ella, recorrió con sus manos el rostro de ella, dando besos, aparto todo el húmedo cabello y comenzó a besarla con pasión nuevamente volviendo a excitarla, la besaba con pasmosa lentitud sus brazos, su rostro, su vientre, sus senos los acariciaba y luego los capturaba con su boca y chupaba jalándolos sensualmente.

Con calma le abrió el espacio que no le permitía llegar al lugar más deseado por él, el centro de su feminidad, ella trato de cerrar instintivamente sus piernas, por los mismos nervios que tenía en ese momento, pero usando su maestría se las mantuvo abierta y besando bajo su cabeza y tomo lo que él deseaba, su flor roja e hinchada por la excitación.

_¡Ah! __ Ella gimió de placer _ Oh, Roberto, no__ decía entre gemidos y sollozos, subía de manera lenta sintiendo un mundo de estremecimientos, las palpitaciones en esa zona eran tan agradables que ella no podía controlarse.

_Disfrútalo, mi amor__ decía él al verla retorcerse de placer entre sus manos, volvió a bajar la cabeza y captura el centro de ella y muy suave introduce un dedo y acariciaba, sintió que ella se movía a su contacto buscando más, entonces aceleraba los movimientos con más fuerza, chupando y moviendo las manos de forma rápida y suave, y no dejo de succionar hasta que la oyó gritar de placer, pero lo que más placer le dio a él fue escucharla gritar su nombre.

 

_¡Roberto, oh, por favor! __ decía entre sollozos y gemidos de placer __ ¡Oh, no aguanto más! ¡Voy a explotar! __ gritaba mientras arqueaba la espalda encendida por el placer que él le provocaba.

_Si llega para mi__ decía él arrogante, se sentía grande y poderoso __ dámelo todo.

Ella explotó en mil sacudidas maravillosas del cual ella no conocía ni había tenido conocimiento alguno, nunca se imaginó que con su cuerpo ella pudiera sentir tanto placer, respiraba rápidamente y lo mira con ojos brillantes por el deseo.

_ ¡Es maravilloso! _ dijo con timidez.

Él la miraba con adoración. Roberto comprendió que por ella él perdía su voluntad.

_¿Te gusto? __ se acercó a ella y la volvió a besar __ ven vamos, aún no hemos terminado, eres deliciosa.

Él se acostó sobre ella y la besaba y acariciaba los senos mientras al mismo tiempo con su mano él acomodada su miembro en la entrada de la húmeda flor de ella__ abre las pierna, amor_ decía al sentirla tensa y nerviosa _ven yo sé que te va a gustar. __ besaba su boca apasionadamente para relajarla. Había algo en el proceder de ella, que lo hizo sentir duda, pero rápidamente se deshizo de ellas, era como si ella, hiciera el amor por primera vez, pero eso era, imposible.

Ella nerviosa esperaba que él se acomodara y se tensó al sentir el embate de él en ella, fue rápido y certero, rompió sus virginales carnes llenándola completamente.

_ ¿Lucelie? ¿Estás bien? __ la miraba asombrado y consternado. Él comprobó que ella no tenía ninguna experiencia sexual, por lo menos no una penetración. Este hecho lo sorprendió.

_Sí, estoy bien_ soportaba la incomodidad del dolor _por favor sigue.

Él se movió con lentitud, siguió besándola y acariciándola con mayor ternura.

_ ¡Oh, Lucelie, eres única!__ murmura y a la vez se movía lentamente, se metía dentro de ella con suavidad para luego salir y así provocarle mucho más placer y excitarla más y poco a poco los dos fueron alcanzando la mayor cumbre en el deseo y entrega.

_¡Roberto!__ murmuraba ella entregando todo su ser, su alma, su corazón a él, a ella solo le importa el ahora __¡Roberto!__ sus manos acariciaban sus hombros y espalda y sin darse cuenta enterrados sus uñas debido a la furia de orgasmo que sentía la joven e instintivamente sus piernas rodearon las de él, ella arqueo la espalda haciendo más profunda la embestida haciéndolo gruñir de emoción _¡oh, Roberto... quiero...más, no pares...!



Miky

Editado: 11.09.2018

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