La Mansión. Saga Ranchos Nº 1

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Capítulo 16

Steven acaricia amorosamente las piernas de su amante, mientras sus respiraciones vuelven poco a poco a la calma, después de un memorable momento.

_¿Te casarías conmigo?_ besa con ternura los parpados de la febril mujer que ella ha cerrado por el cansancio, los cuales están salados por el sudor provocado por el calor de la tarde y de la candente faena__ ¡Hum! Estás saladita, que rico_ ríe él al verla incomoda.

Esas palabras emocionaron a la joven que se había prendado de él sin medida.

_Steven ¿Estás seguro? __ Maritza con la cabeza recostada en su hombro, lo escucha pero no cree lo que oye, además está muy inquieta desde la charla que tuvo con don Roberto __ ¡Somos tan diferentes!_ suspiro y respondió a las caricias que él le estimulaba, acariciando su pecho, su vientre.

_Si, muy seguro, eres una persona muy especial para mí__ la besó en la boca __ contigo me siento tranquilo y amado_ decía mientras se concentraba en proporcionarles más caricias.

Ella lo miro, lo amaba, no supo desde que momento se enamoró perdidamente de él, pero ella tenía algo muy claro de esa relación, ella a él le gustaba. Él no la amaba, tal vez tenía cierto cariño y pasión, pero no amor. Él nunca le había dicho que la amaba. Suspiro pesarosa.

Él al escucharla la miro.

_ Amor, últimamente te he visto muy distraída y preocupada __ Se levantó y comenzó a calzarse los pantalones __estás muy pensativa y además __ tomó la camisa y la vistió __ muy nerviosa, sobre todo cuando esta don Roberto cerca de ti.

Ella busco la blusa para vestirla y así evitar la mirada curiosa de él.

_ ¿Roberto te ha llamado?_ ella nerviosa le cambió el tema __ necesito hablar con él __ suspiro _¿Te ha dicho cuando vuelve?_ le miro y vio como el rostro de él se amargaba __ no seas así, cariño_ lo acaricio y lo besó con amor __ tú sabes lo mucho que yo te amo_ se abrazó muy fuerte a él y se besaron apasionadamente.

Después de pensar por un rato él le respondió.

_Él me dijo que vuelve la próxima semana, según él tiene que claudicar un asunto antes de venir del todo para acá __ miró a Maritza a los ojos _Me recomendó que la cuidara mucho __ se refirió a Lucelie __ parece que algo le preocupa, pero no me dijo nada al respecto.

Ella meditó en silencio las palabras de él.

Los amantes se despidieron. Steven se fue a revisar el ganado, porque últimamente se había presentados muchos problemas y la mayoría parecía provocados, y eso a él le preocupaba mucho, ya que era el responsable del rancho.

El ganado aparecía envenenado, otras veces las alambradas cortadas dejando salir a los animales, en otras ocasiones los minerales y las sales aparecían anegadas de agua o cualquier otra sustancia, dañándolas. A simple vista se notaba que alguien los dañaba a propósito. La cuestión era ¿Por qué y quién? Aunque él tenía un sospechoso, alguien que quisiera sabotear la rentabilidad, el trabajo y sobre todo la estabilidad del rancho, La mansión.

Paso la tarde y la noche y la llegada del nuevo día sorprendió a Maritza, deambulando por la habitación, meditando las palabras toscas y amenazantes de don Roberto, en cierta forma eso la ayudaba a realizar lo que su ex novio y amigo le pedio en secreto.

Sin embargo un raudal de preguntas atiborró el pensamiento de ella. Lo que le propuso Roberto era lógico, pues él tenía motivos suficientes para querer hacer eso; pero, ¿Qué ocultaba don Roberto? ¿Por qué tanta vehemencia para matar a un ser apenas concebido? ¿Sería capaz de cumplir su amenaza de matarlos, como él mismo lo aseguraba?

Se sentía acorralada y muy temerosa, don Roberto era un ser extraño. Desde el día que lo conoció y sin mencionar a su adorada Elizabeth, entre ellos dos destruirían a una ciudad entera sin ni siquiera sentir algún tipo de remordimiento. Suspiro nerviosa, el estómago le dolía cuando sentía estrés y miedo.

_¿Qué debo hacer? ¡Dios mío ayúdame! __ se lamentó en voz baja.

 

Decidió salir y dar un paseo para distraerse un poco y así buscar una solución, esta debía ser pronta, no tenía tiempo, don Roberto siempre estaba al asecho.

Camino por varias horas y tomo una decisión. Suspiro cuando vio a Lucelie vomitando al lado de uno de los potreros y comenzó a poner su plan en marcha, ya habían pasado tres días desde que don Roberto la amenazó.

Se le acercó con una sonrisa en el rostro pero su corazón latía del mismo temor que estaba experimentando.

_¡Oh, Lucy! __ le acaricio la espalda con ternura _deberías ir al médico.

Lucelie se sonrojo al sentirse descubierta.

_ No, para qué, solo fue el desayuno que me cayó mal_ le dijo al desviar la mirada para ocultar su rostro.

_No, mi amor_ le buscó el rostro con la mano y la hizo que se fijara en ella _ estas esperando al hijo de Roberto_ le sonrió al verla como se sonrojaba _ven vamos a sentarnos, hasta que se te pase el malestar.



Miky

Editado: 11.09.2018

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