La Mansión. Saga Ranchos Nº 1

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Capítulo 18

Es avanzada la tarde, el ajetreo del rancho es mayor por causa de unos animales que escaparon, una alambrada fue cortada misteriosamente es lo que dejó salir a las inquietas vacas.

Steven y Lucelie están muy ocupados poniendo todo en orden al igual que Teodora preparando más alimentos para todos los involucrados y ella misma se fue a llevarlos.

Maritza que ha estado leyendo una de las cartas destinadas a Lucelie está muy sorprendida por el contenido.

_¡Anastasia Suarez Martelo! __ dijo muy sorprendida por su descubrimiento.

Ella era la esposa de don Oscar y además el verdadero padre de su amigo Roberto. Ese es el motivo que tanto lo ha movido a don Roberto Ferrero destruir el matrimonio de su hijo, y de ser descubierto, y que además es el único culpable de la muerte de Anastasia.

Los padres de Maritza eran conocidos con la familia de los Ferrero y se enteraron que una noche Anastasia, tomó todas sus pertenencias y a su hijo y se marchó, pero poco tiempo después llegó la policía acompañándolo y diciendo que un hombre extraño trato de matar a su mujer, eso fue un acontecimiento que muchos recordaban. El pequeño niño se había golpeado olvidando el suceso, algo muy conveniente y la madre murió días después, según los médicos por una falla respiratoria. ¿Qué pasaría si Roberto supiera todo esto? ¿Cambiaría totalmente su dirección de vengarse?

Suspiro miraba por una de las ventanas de su habitación, pero no veía nada, solo pensaba en Roberto y Lucelie, ellos se amaban, de eso ella no tenía dudas. Su cuerpo temblaba de miedo, comenzó a doblar el papel y lo guardo con mucho cuidado en el sobre, miró el sobre, ahí tenía la forma de destruir a don Roberto y de paso a la loca y malvada de Elizabeth. Y así su amigo podría descansar de ese sentimiento insano de venganza que había sido alimentado por el mismo asesino de su amada madre. Ella que por tanto tiempo trató de disuadirlo y no lo había logrado.

Cuando se giró para devolver el sobre al paquete que estaba en la cama su cuerpo se paralizó y se llenó de terror, sus ojos abiertos en su mayor expresión, miraba a don Roberto.

El hombre que era bajo y se apoyaba en un bastón muy grueso y la empuñadura era en oro, la cual su mano la apretaba con tal fuerza que sus dedos perdían el color, sus ojos azules brillaban, la mandíbula apretada se contraía de la fuerza ejercida, su cara reflejaba odio, muerte.

_¡Maldita perra!_ vociferó el hombre con su voz glacial en un tono bajo, fría y calculada _ ¿Recuerdas lo que le paso al gato_ sonrió de malo lado _por culpa de la curiosidad?

Ella tembló de horror. Ahí delante había un hombre carente de cualquier sentimiento de compasión.

_Don...Roberto..._ las palabras se negaba a salir de la boca de Maritza, por el terror que controlaba todo su ser _yo...

_Tú nada_ camino con su cojera con paso lento y amenazante sin apartar la mirada del rostro pálido de ella _y ¿Ahora qué vas hacer?_ levantó una ceja y torció la boca en una sorna sonrisa _¿Me vas a delatar?

_Pero usted... _ se interrumpió al sentir un fuerte dolor en el estómago y cayo dolorida en el suelo. No vio el golpe y tampoco los que le siguieron.

El hombre con el bastón la golpeaba por la espalda y con el pie le golpeaba en el vientre.

_ ¡Dime, que vas a decir!_ hablaba con odio.

_¡No... no...por... favor! __decía la joven tirada en el suelo con voz quebrada por el dolor y el llanto de terror.

_¿Qué?_ jadeaba por el esfuerzo y por la ira contenida.

Se irguió y respiro para tratar de tranquilizarse un poco del esfuerzo que había hecho. La miró en el piso y se agacho al lado de ella y tomando un puñado de sus largos y rubios cabellos y jalo fuerte hacia atrás para que ella lo viera a la cara.

_ ¿Me vas a acusar?_ movió la cabeza en señal negativa mientras chasqueaba su lengua al mismo tiempo que sonreía _No querida, Roberto es mi hijo y así se va a quedar por siempre, y si a mí me da la gana lo destruyo, ni tú, ni Oscar ni nadie podrá evitarlo. __ templó los cabellos de Maritza que en esos momentos lloraba horrorizada _¿Me entiendes?

La joven es un manojo de nervios sangre y dolor.

_Si...seño_ logró articular las palabras mientras sollozaba angustiada _No diré nada a nadie.

Él sonrió complacido.

_Así es querida, no dirás nada, porque de lo contrario mato a tu amorcito, el vaquero muerto de hambre de Steven_ La miro con sus fríos ojos azules cargados de muerte y odio, en los cuales Maritza no encontró ni un poquito de compasión _lo mataré delante de ti y después te mato a ti muy lentamente_ la acercó jalándola por los cabellos que aún tenía sujetos __ pero primero tu y yo matamos a la zorra de Lucelie y a ese bebé_ soltó los cabellos de la llorosa y aterrada mujer que yacía en el suelo dolorida por los golpes infringidos.

Muy lento se levantó ayudado por el bastón y la miro nuevamente y le sonrió, luego se dirigió a la cama y tomando las fotos las miro y su rostro se petrifico, miro los documentos. Suspiró exasperado. Tomó todo lo que estaba en la cama y se lo llevo consigo, al llegar al quicio de la puerta se giró y miro a Maritza y le dijo.



Miky

Editado: 11.09.2018

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