La mariposa oscura

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Capítulo 10

El silencio los rodea a ambos, solo el ruido de sus pasos retumban por todo el pasillo, afuera comienza a oscurecer. Iván camina delante de Alejandra, parece perdido en sus propios pensamientos. Su rostro serio y una mirada fría que parece acumular odio se detiene en la llama de un par de velas que un empleado comienza a encender.

 

—Aquí tenemos que separarnos —murmuró Alejandra sin sentimientos, con una voz quedada y que parece sonar resignada.

 

Como Iván no pronunciaba palabra alguna le dio la espalda para retirarse.

 

—Alejandra —murmuró sin mirarla.

 

Se detuvo y lo observó en silencio esperando escuchar lo que quiere decirle. El empleado que encendía las velas se había retirado, ahora solo se encontraban los dos.

 

—No dejes que mi hermano vuelva a abusar de ti —agregó con voz seca.

 

—Yo fui quien se lo permitió —respondió con cierta rabia—. Me dijo que estabas enfermo y morirías y yo...

 

—No soy un príncipe de lujos —la interrumpió con cierto tono irónico, y volteo mirándola fijamente. Aquellos ojos oscuros no muestran aquella típica frialdad con que solía verla, pero si hay algo de orgullo en ese rostro—. He participado de tantas batallas que se lo que es dormir bajo la lluvia, sufrir frío, caminar bajo una tormenta. No soy débil como para morir en una celda.

 

Antes de que la mujer pudiera decir algo se acercó. Y cuando estuvo a su lado le susurró al oído "Cuídate. Te prometo que te sacaré de aquí". Alejandra volteó para decirle algo pero Iván siguió su camino solo levantando la mano en señal de despedida.

 

Se quedó quieta mirándolo alejarse, no ha perdido sus esperanzas en ningún momento, ya había pensado en huir. Pero el problema es que ella, una mujer acostumbrada a una vida de tecnologías muy distinta a esta vida actual que lleva, no sabe cabalgar, ni nadar, ni que rumbo tomar si lograba salir de aquí. Y escuchar a este hombre prometerle que la sacaría de ese lugar, es un alivio. Aunque no entiende el porqué se toma esas preocupaciones por ella, o bien siente compasión o es una forma de pagarle por la ayuda de haberlo sacado del calabozo.

 

Cuando volvió a las habitaciones de las concubinas, vio al pequeño hijo de Helena que buscaba a su madre, eso quiere decir que ella aún no ha vuelto. Intenta no pensar demasiado en que ha formado parte de esa pila de cadáveres. Se aferra a que la belleza de Helena la salvó de alguna forma de morir en manos de aquel psicópata.

 

—Alexa ¿Has visto a mamá? —se acercó el niño a preguntarle a la concubina amiga de su madre. Por el tono y expresión tranquila de aquella criatura se deja ver la confianza que siente hacia esa mujer.

 

—¡Sal de aquí, bastardo! —le gritó Alexa dándole un empujón que botó al niño al suelo haciendo llorar de inmediato.

 

—¡¿Que te pasa, infeliz?! —se levantó Alejandra de inmediato recogiendo al niño que no deja de llorar.

— Si no quieres meterte en problemas deja que ese mocoso arregle sus propios problemas —le respondió fríamente la mujer.

 

—Vaya —sonrió Alejandra con una leve ironía— ¿No eras tu quien se jactaba de ser la mejor amiga de Helena?

 

—Guarda silencio, no me involucres con esa traidora y con el bastardo de su hijo —indicó con tono altanero.

 

—Ahora entiendo el porque Helena no te pidió a ti que cuidaras a su hijo, ella sabía que no eras su verdadera amiga —agregó en forma despectiva mientras se alejaba del grupo de Alexa—. Solo te gustaba estar a su lado para aprovechar su popularidad y cercanía con el entonces rey.

 

—¡Tu no tienes idea! No tienes miedo de ser acusada de traidora, porque como te gusta andar abriéndole las piernas al...

 

No alcanzo a terminar su frase cuando una violenta bofetada le volteó la cara. Una especie de humillación y rabia la consumió haciéndola mirar a Alejandra con ganas de devolverle el golpe. Sin embargo quedó estupefacta hacia esos ojos oscuros y esa mirada fija de odio y amenaza.

 

—No puedes hacer nada por él —refiriéndose al hijo de Helena—. El Rey ordenó que la niñera que lo cuidaba se retirara, además lo expulsó de su habitación y se le ha negado la alimentación y cuidado en el palacio. No pudo echarlo a la calle porque su padre aun en el calabozo sigue siendo un príncipe...

—Pues Iván acaba de salir de su celda, y no se si le agradara saber que su hijo ha sido maltratado de esta manera —la interrumpió con tono amenazante.

 

Alexa no se lo esperaba, ¿Acaso es cierto que el príncipe Iván ha salido de prisión?. Tembló sin evitarlo, por el recuerdo de la mirada de aquella mujer, más su amenaza de que el príncipe supiera del maltrato hacia su hijo. Esto le ha quitado la aparente tranquilidad que anteriormente sentía.



A.L. Méndez

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En el texto hay: aventuras, amor, medieval

Editado: 25.03.2018

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