La mas linda estrella

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La llegada de un rey.

!!!Corre¡¡¡ !!!corre¡¡¡ Decia una gruesa vos mientras la chica corria, y aun que la espesura del bosque no la dejaba avanzar tan a prisa, ella hacia su mayor esfuerzo por no caer, al fin, logro salir del bosque, solo se podia ver la luz que penetraba entre las ramas, cada vez mas intensa y en la cual se perdia la silueta de la chica y dejando ver despues un sendero en medio de la pradera que rodeaba el bosque detras de ella salio a quien pertencia aquella gruesa vos.

- Creo  que lo hemos dejado atras, Ja, hay que andarse con mucho cuidado cuando pasas por el bosque de los mifells, suelen ser muy territoriales y...- El hombre no pudo terminar de hablar cuando la chica  callo desmayada al suelo.

En un tocon en medio del bosque un hombre de una aspecto y una precencia imponente y un poco siniestra sujetaba un trozo de tela ensangrentado, y mientras una gota caia de esta hasta el tocon, el solo sonreia de una forma estraña, hasta su sonrisa transmitia esa tetrica y lugubre sensacion, algo se movio entre la maleza y el hombre volteo para dar vistazo y un pequeño Snuk salto a su vista, al momento una gran daga con una cabeza de leon reluciente en la empuñadura atraveso a la pequeña criatura.

- Solo espero que consiguieras tu cometido.- Dijo una imponente y lugubro vos entre la penumbra del bosque.

El hombre volteo de golpe hacia el lugar de donde venia la aquella vos misteriosa. - Cla... claro, lo he conseguido.- respondio el hombre un poco sobresaltado y con un tono tembloroso al hablar.

 

 

Podian percibirce multiples aromas en el ambiente, a hierbas, una leve escensia de madera de roble, el rico y antojable aroma de un estofado al cocinarce, pero lo que mas se notaba era ese rico aroma de tierra mojada o humeda que a todos nos encanta, ese aroma que cuando asalta tu sentido del olfato te hace inhalar profundo para sentir aun mas la delisciosa fragancia, tal vez el conjunto de todos esos aromas fueron los que despertaron a la chica, quien poco a poco se incorporo hasta quedar sentada en el pequeño camastro donde se encontraba, comenzo a observar su alrededor  pero no lograba dar con quien fuese su salvador en el bosque o minimamente a quien perteneciera la cabaña donde se encontraba ahora.

Se levanto lentamente, y aun un poco entumecida se dirigio hacia la mesa que vio a unos cuantos pasos, donde se encontraba un platon de estofado, una canasta con unas cuantas frutas y una copa con algo que al parecer era jugo, avanzo lentamente hasta quedar parada detras de la silla que estaba dispuesta para comer, sin pensar en mas tomo un fruto de la canasta y pensaba dirigirse a la salida, ya parada frente a la puerta se llabo las manos al pecho y como buscando algo volvio la mirada hacia el camastro, alcanzo a ver el pequeño collar que tenia un pequeño cristal rojo como dije, regreso por el y justo cuando lo tomo entre sus dedos la puerta de la entrada se abrio poco a poco. 

Volteando de golpe por el leve rechinar de la puerta al abrirse dejo caer de nuevo el collar, y no supo si prestar atencion a quien entraria por la puerta o recoger su collar una vez mas, solo pudo quedarse ahi parada por la el pequeño susto que se habia llebado, ya que al abrirse la puerta totalmente nada entro por ella, tomo el collar y salio lo mas rapido que pudo y al salir, se llebo una gran sorpresa, no era una cabaña donde se encontraba, era el tronco de un inmenso arbol, la casa estaba en medio del tronco, era enorme, no podia creer lo que veia y mientras admiraba la inmensidad y belleza de aquel arbol una mano le toco el hombro por detras, a lo que ella salto asustada.

- Tranquila no te hare nada.- le dijo el hombre con un tono sereno y una voz masculina. - Yo te traje aqui, esta es mi casa.-

- ¿Por que lo hiciste?- contesto con vos agitada pero sin miedo al hablar.

Despues de un leve suspiro ironico el contesto. -¿Que podia hacer? Apenas si salimos del bosque a tiempo, como ya te lo dije antes, los mifells son muy territoriales, corriste con demasiada suerte por solo llebarte ese arañazo.-

Ella solo lo miraba avanzar despacio hacia un monton de madera que estaba a un lado del inmenso tronco, pero en cuanto escucho aquello del arañazo comenzo a revisar su cuerpo para revisarse ya que ni ella se percato de aquel infortunio.

- No te preocupes - dijo el sin mirarla mientras tomaba una poca de leña - ya he puesto un poco de ungüento en tu herida, ya deberia estar mejor.-

-¿Pero donde fue o como paso?-

- En el bosque, ammm pues fue justo antes de que te salvara del ataque de esos mifells...-

-¿Que es lo que viene ahi? - le interrumpio ella.

- No lo se, esperemos que se acerque un poco mas, por el momento ponte a salvo dentro de la casa.-

No les dio tiempo de hacer nada, aquella cosa que se acercaba era un elegante carruaje que venia a toda velocidad y llego justo cuando la chica pretendia entrar a la casa. Del carruaje bajo un hombre vestido con un atuendo un poco elegante y muy llamativo, por no decir estrafalario, y detras de el bajo otro hombre, solo se le veia por completo su cabeza, ya que vestia un atuendo de alguna especie de piel grueza y extraña que le cubria de los hombros hasta la punta de los pies, cubriendolo tambien del frente, tenia una cicatriz que pasaba por encima de su ojo izquierdo y era tan grande que su simple presencia imponia.

-¿Quien es usted?-  pregunto de ella con un poco de temor, a lo que el segundo hombre en bajar solo se limito a mirarla seriamente. ella no pudo tolerar su mirada penetrante y solo volvio la mirada al suelo.



M.V.

#5519 en Fantasía

En el texto hay: tristeza, amor y magia

Editado: 11.04.2018

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