La Melodía del Corazón

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7 parte

Leandro

La reunión termino bien con mi representante, he decidido posponer la gira por unos meses mientras mi hijo se recupera y después de terminarla me daré un año sabático para dedicarme a él.

Al llegar a la habitación me encuentro con la sorpresa de que Alex y Antoni se encuentra junto a mi hijo y a Susana y este primero muy cerca de ella haciendo que la sangre me hierva.

―Hola― Saludo y paso por al lado de ambos conteniendo la ganas de empujar a Alex lejos de ella.

― ¡Que tal campeón!― Trato de disimular mi enojo concentrándome solo en mi hijo.

― ¡Hola papi!― Me paralizo por completo al escuchar a mi hijo llamarme papi, esta es la primera vez y tengo un deseo enorme en ponerme a gritar y a llorar pero me contengo.

― ¿Qué…?― Carraspeo ― ¿Han hecho en todo el día?―Pregunto un poco para disimular mi emoción.

―Bien papi la hemos pasado jugando― Mi hijo sonríe mostrando sus pequeños hoyuelos.

―Y burlando― Interrumpe Alex y yo frunzo el ceño.

― ¿Puedes creer que Antoni se dejó meter un muñeco de Barney como dinosaurio de moda?― Alex se burla mientras me tira el muñeco a la cara.

― ¡Es un tiranosaurio!― Hago una mueca de desagrado al ver ese muñeco, siempre me ha parecido ridículo e estúpido ese personaje.

―Tiranosaurio bien mari…― Abro mis ojos al ver que Alex va a decir una mala palabra frente a mi hijo pero Susana lo interrumpe.

― ¡Ejemm!― Le hago una mala cara y lo veo rodar los ojos.

―Bien afeminado― Termina diciendo y todos reímos.

―Bueno yo me tengo que ir, tengo cosas que hacer― Antoni se despide y Alex lo sigue pero me cabroneo cuando lo escucho llamar a mi hijo hijastro y lo peor es que mi hijo pregunta que es haciéndome enojar más.

Sé que él lo hace para fastidiarme, pero ya me tiene hasta los cojones y un día de estos no me contendré y le partiré la cara.

Los chicos salen de la habitación y yo me quedo con Susana un rato más acompañando a nuestro hijo hasta que la enfermera nos saca.

Voy sumergido en mis pensamientos, la verdad es que desde que ellos se aparecieron en mi vida me hizo sentir completo.

El tiempo que me separe de Susana me hizo darme cuenta que ella siempre ha sido y será la mujer para mí. Sé que la cague y por más que trate de emendar mis errores había sido tarde.

La fui a buscar personalmente pero ella ya había abandonado el pequeño departamento donde vivíamos. Mande a investigar su paradero pero jamás dieron con ella y cuando la vi el día en la entrada del hotel esperando por mí, sentí un alivio de que por fin la había encontrado o ella a mí.

Cuando me conto sobre Alejandro tuve muchas emociones; alegría, tristeza y en especial rabia. Pero era más conmigo mismo que con ella ya que la deje sola cuando más lo necesitaba, interpuse mi sueño sobre ella y eso jamás debí hacer.

Pero ahora Dios me estaba dando otra oportunidad, la tenía a mi lado y un hijo e iba a luchar hasta el cansancio hasta poder tener una familia con ella, porque de algo estaba seguro y es que no iba a renunciar a ellos y mi hijo tendría a sus padres al lado.

Sigo manejando y de vez en cuando la miro. Sé que aún está la parte de mi enojo por ella al haberme ocultado todos estos años a mi hijo y está el hecho que si mi hijo no hubiera enfermado ella jamás me hubiera buscado y hoy en día viviría con mi soledad.

― ¿Estas bien?― Le pregunto porque no ha dejado de moverse, se ve nerviosa e incómoda.

Sigo manejando y cada momento la veo de reojo, ella empieza apretar sus piernas, mueve sus manos y la veo sonrojada.

―No lo sé, me siento extraña―

― ¿Cómo qué extraña?― Sigo manejando pero estoy más concentrado en ella que del camino.

―Siento mucho calor― Dice con un susurro y la veo que empieza echarse aire con una carpeta.

― ¿Pero es ahora o ya venias así?― Me empiezo a preocupar y me debato en si me devuelvo a la clínica o sigo mi trayecto a casa.

―No, tenía dolor de cabeza y Antoni me dio una pasta― Aprieto el volante y aumento la velocidad. Ese hijo de puta le abra dado algo raro.

― ¿Una pasta? ¿Cómo que una pasta?― La veo apretar sus muslos y su pecho empieza a moverse con más fuerza.

― ¡Pues si! Me queje de un dolor de cabeza y él dijo que tenía medicamento para eso y me lo dio― Dice exaltada.

No digo nada, estoy muy molesto. No sé para qué putas le recibe medicamento a ellos en vez de pedirle a una enfermera ¡Está en una clínica! Acaso le era difícil de hacer.

Llegamos a casa y ella no demora en bajar corriendo del auto. La veo perderse por la puerta y yo no demoro en llamar a Antoni para saber que putas le dio.

― ¡¿Qué mierda le diste a Susana?!― Grito al momento que él ha contestado su móvil.

― ¿De cuál mierda hablas?― Dice un poco enrede dado y puedo percibir que ya está drogado.

―Susana se está comportando extraña y dijo que tú le diste algo― Le digo mientras subo las escaleras para ir a buscarla.

― ¿Cómo qué extraña?― Me pregunta y yo camino hasta su puerta, toco pero ella no responde.



MJPaez

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En el texto hay: amor, drama, familia

Editado: 25.02.2019

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