La Mirada de Callum - Libro 2 de El Ángel en la Casa -

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Capítulo 22

 

Queridas lectoras:

Os pido disculpas por la larga espera y por la brevedad del capítulo. No se si sabréis que he empezado otra historia The Gay Maker, y como ocurre cuando empiezas una nueva historia tienes muchas ganas de escribirla todo el tiempo. Como consecuencia, mis pensamientos van sobre esta novela y no le dedico mucho tiempo a, como yo lo llamo, componer escenas de La Mirada de Callum en mi cabeza. A esto se le une que es verano: tengo más trabajo, y como vivo en la playa a la familia y a los amigos les entra unas ganas terribles de "visitarme", cuando tengo visita no puedo escribir nada. Por eso os ruego paciencia y que mientras esperáis más de Callum y Amanda, le déis una oportunidad a Tori y Evans (The Gay Maker) os prometo que no váis a aburriros.

Por cierto, ¿hay alguien que le guste hacer booktrailers? Tengo uno de El Ángel en la casa que me hizo una lectora y me encantaría tener uno de La Mirada de Callum si alguién se anima que me contacte por privado para hablar de posibles canciones e imágenes.

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Amanda estaba tendida de espaldas sobre la amplia cama de su hotel. Giró el rostro hacia la pequeña cabeza que descansaba de costado sobre la almohada. Rendida tras el viaje desde Crawley, Cassandra se había quedado dormida hacía una hora.

Suspiró pensando que los meses que se avecinaban no serían nada fácil para las Fairfax. Amanda tenía la intención de mudarse a Londres y pedir la custodia legal de Cassie. No pensaba dejar a la niña al cargo de una madre traumatizada y llena de prejuicios. Mary había demostrado ser capaz de llegar muy lejos para impedir la libertad de los hombres. Nunca había entendido lo retorcida y calculadora que era su madre hasta la llegada de Callum. Pero arrebatarle la guardia de la niña a su propia madre, que además era una acaudalada mujer de poder e influencia, iba a ser un empresa casi imposible.

Necesitaba un trabajo y un hogar estables, pero lo último que sentía en esos momentos era estabilidad. Con la búsqueda de su hermano, sin residencia, sin una cartera de clientes en Londres y con Callum volviéndola loca, no era el momento indicado.

Bien podría quedarse en Crawley donde ya contaba con una clientela fija, pero...necesitaba escapar de las garras y la influencia de su madre, y sobre todo necesita alejar a la niña de ella. Y si era sincera consigo misma, había otra razón por la que no quería abandonar Londres:

Callum.

Cerró los ojos recordando lo ocurrido entre ellos en el parque.

¿Por qué había sido tan débil? ¿Por qué había dejado que el libertino de Callum la tratara de esa forma cuando no había prodigado más que frialdad e indiferencia hacia ella desde que su reencuentro?

Callum había cambiado mucho. Toda la inocencia que había refrenado el carácter descarado y libertino por naturaleza del muchacho había desaparecido, dejando un verdadero calavera suelto en Londres, con dinero, estatus e independencia. Jamás se conformaría con una vida tranquila junto a ella.

Y por eso no pensaba ir a la fiesta de esa noche. No podía permitir que Callum jugara con los pedazos rotos de su maltrecho corazón, o no quedaría nada que reconstruir. Nada con lo que seguir adelante mientras esperaba que pasara el dolor.

Varios golpes secos sonaron en la puerta y Amanda levantó el troco agitada.

¿Sería él?

—Amanda, ¿puedo pasar? —la voz de Jane le llegó ahogada por la puerta. Exhaló, notando lo tensa que había estado ante la idea de que se tratara de Callum. Y ahora además estaba decepcionada. Ese era precisamente el tipo de sentimientos que quería evitar.

Dio un salto de la cama y se aproximó a la puerta para dejar pasar a Jane. Le hizo un gesto con el dedo para que no alzara la voz.

—Deberías despertarla o no dormirá nada esta noche —susurró Jane, mirando la cama.

Amanda respondió con una risa nasal.

—No conoces a Cassandra...nada le quita el sueño.

—¿Y tú has dormido algo? —inquirió Jane, analizándola—. Lo de esta noche puede alargarse...

—No voy a ir.

Jane la miró ceñuda.

—¿Qué quieres decir con que no vas a ir? —protestó indignada— ¡Claro que vas a ir!

Amanda suspiró cansada y le dio la espalda para acercarse al tocador y sentarse frente al espejo.

—Oh, ya veo. Has quedado con Callum...¿en su hotel? —dedujo Jane tras su silencio.

Negó con la cabeza mientras se frotaba el ojo. Estaba agotada por toda la tensión del día.

—Pero...¡después de lo que pasó entre vosotros en Hyde Park! —comenzó Jane, pero se detuvo al recordar que Cassandra estaba allí.

—Jane, Callum quiere disfrutar de su libertad y su nueva vida, no sentar a cabeza con su ex ama —comenzó intentando no sonar tan triste como se sentía, pero su voz la traicionó con deje que adquiría cuando estaba a punto de llorar—. Yo lo amo con todo mi ser, y por esa razón puede hacerme mucho daño. Debo mantenerme alejada.



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Editado: 11.10.2018

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