La muerte más bella

Tamaño de fuente: - +

V

 

—Había material piloso más corto en el piso, esas, según las muertas tomadas y el análisis respectivo, pertenecen a Emrah Recep Tayyip, esos fueron arrancados desde la raíz y otros están quebrados.
— ¿Cuánto tiempo tenían de ser arrancados?
—Según la condición de la cutícula, una semana por lo mucho—sonrió levemente—. El problema es la última muestra, es de cabello rubio, estaba entre la tela del vestido, esa no pertenece a ninguno de los sospechosos pero tiene relación sanguínea de un 25% con el ADN de la occisa.
—No hay familiares vivos... ¿Cómo explicas eso? Vuelve a hacer el análisis, eso sólo podría significar que tienen el mismo grupo sanguíneo y el juez podría hacer añicos toca prueba que le llevemos. 
Me informaron que el abogado de Kang Ma Roo había llegado y estaba con el sospechoso en la sala de interrogatorios.
La persona que aguardaba en la sala de interrogatorios era un hombre algo maduro, no muy alto. De mirada fría e inexpresiva, tras unos gruesos lentes, que de alguna manera le daban un aire de autoridad.
Encendí la grabadora y la dejé sobre el escritorio, mientras abría la carpeta con los registros de la autopsia.
—Buenas tardes, soy Han Sun Woo, abogado de la familia Kang, ¿podemos iniciar el interrogatorio lo más pronto posible? 
—Soy la teniente Frank, lo haremos de inmediato—dije con la misma brusquedad con la que se había dirigido hacía mi— ¿Cuál era su relación con Caroline Van der Rohe, la occisa? 
—Socios, la galería fue idea de ella pero los fondos para mantenerla y hacer una de las mejores del país, por no decir la mejor y la más elegante.
— ¿Diría que ella deseaba quedarse con la totalidad del negocio?
—No, todo lo contrario, ella deseaba mantener la sociedad, a pesar de tantos problema. Tuve una oferta para vender mi parte, Daniel deseaba comprarla con desesperación pero Caroline me prohibió hacerlo, simplemente dejé el asunto así.
— ¿Simplemente dejó el asunto así? 
—Ella lograba ponerse insoportable, incluso sí seguía llevándole la contraria ella hubiera terminado por apoderarse de todo. Consigue, conseguía lo que quería. Así era Caroline.
— ¿Y su relación personal? ¿Mantenían una amistad más allá de los negocios?
—Lo suficiente por el trabajo. 
Cómo de costumbre volví a encerrarme en mi oficina, las personas solían molestarme por el orden que tenían en la oficina y que era capaz de deshacer en cuestión de segundos.
Buscar en el sistema información sobre aquella familia era más complejo de lo que uno podría imaginar.
La muerte de los padres de la occisa, había ocurrido hace trece años. Su madre había sufrido cáncer de estómago desde el nacimiento de Caroline, por lo que prácticamente ella fue criada por el mayordomo de la familia, Ludwing. Cuando Caroline tuvo a edad suficiente para viajar, fue enviada a un internado en New York, Estados Unidos, dónde estuvo bajo el cuidado de su único tío materno y su familia. 
A la edad de once años, Caroline regresó a Ámsterdam y volvió al cuidado del mayordomo. Su padre pasaba en constantes viajes que sólo habrían un abismo entre la relación de padre e hija.
Cuando la enfermedad de su madre la consumió, bastaron dos semanas para que su padre tomara la decisión de suicidarse frente a su hija, luego de la cena.
Cuando los peritos llegaron, encontraron a una niña totalmente devastada llorando en los brazos de su mayordomo.
La patria potestad de Caroline fue concebida a Alejandro Rosenzweig, hermano mayor de la difunta madre de Caroline. 
No hay registro de la visita que debía hacer cada mes a su sobrina, sólo se dedicó a distribuir los gastos para la educación de ella. 
La dichosa galería de arte que había causado tanto conflicto entre los invitados estaba en la sede del imperio financiero que su familia había creado.
Llevaba cinco años de creación y se dedicaba a comprar cuadros y aquella galería siempre tenía cuadros que exponer, era una nueva forma de aumentar las finanzas a su manera. 
El compromiso con Emrah Recep Tayyip fue hace exactamente cinco años, según todos los archivos, el compromiso había sido pactado desde el nacimiento de Caroline por sus padres. La condición para que ella pudiera heredar completamente su fortuna era seguir con los panes iniciales, casarse apenas ella cumpliera los veintisiete años de edad, cosa que nunca sucedió. 
Hace cuatro años empezaron a hacerse esas reuniones en su casa, con el propósito del cumpleaños de la occisa. 
—Eso... Era más que suficiente—reí levemente al levantarme de mi escritorio.
La información de todos los registros era muy ambigua pero bastaba con eso para relacionar con lo sucedido.
Emrah Recep Tayyip pudo haber actuado por celos, venganza o simplemente desquitarse por la vergüenza que pasó al romperse el compromiso.
Kang Ma Roo pudo haberla asesinado al no querer abortar cuando éste se lo había pedido y aún más por negarle la opción de venta de su parte de la galería.
Daniel Maciel pudo haberla asesinado para obtener aquella venta que tanto ansiaba y que no había mencionado, también sentía celos por su estilo de vida o cómo llevaba su vida sexual.
Anya Ivanova tenía celosa de la occisa, le había quitado a su prometido, antes de que se casaran, la oportunidad perfecta para vengarse de su mejor amiga.
Patch Rosenberg era un invitado más con el que había mantenido relaciones activamente y más recientes, presentaba una actitud posesiva y reconoció haber tenido deseo de matarla en algún momento. 
Cada que lo pensaba se enredaba más la situación, pero sí todos ellos habían planeado el asesinato en conjunto, debía de haber la forma en que alguno llegara a comentar o decir información inconscientemente. Sólo debíamos conseguir las pruebas suficientes para esclarecer aquellos en sólo veinticuatro horas.
El teléfono empezó a sonar y puse en altavoz, mientras seguía haciendo anotaciones en mi libreta.
—Habla Frank, ¿que sucede?
—Teniente—dijo Kast con la voz exaltada—debe venir a la galería, encontramos rastros de sangre por todo el lugar.



Alenna Schwarz

#1060 en Detective
#563 en Novela negra
#3725 en Thriller
#2122 en Misterio

Editado: 19.02.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar