La muerte más bella

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XIII

«Sinceramente, lo había planeado desde hace un par de semanas atrás. 
Antes de aquel día, llegué a Ámsterdam por asuntos de negocio, eran recurrentes por lo que aprovechaba para hacer una visita a la galería en la que soy inversionista y siempre nos encontrábamos pero siempre se mantenía a la distancia, ella no era tonta, seguramente se lo imaginaba.
Cómo le decía, estaba por irme cuando escuché la llamada que hizo mi sobrina a Ludwing, iba a quedarse hasta tarde pero alcanzaría a llegar a su reunión anual.
Logré esconderme en aquella bodega en la galería y esperar a que aquellos extraños se fueran, me refiero a sus empleados y a Kang Ma Roo. 
Sólo esperé unas horas y al abrir la puerta, estaba ella en su oficina, arreglando sus cosas y sin pensarlo tomé el fierro que había en la bodega y me acerqué sigilosamente y la golpeé repetitivamente por la espalda, hasta que quedó inconsciente.
En ese momento, pensé en detenerme pero recordé lo egoísta que había sido su padre al estafarme y di un golpe fuerte en su cuello. Tomé su cuerpo y la arrastré hasta el salón principal de la galería.
Quité su ropa con tranquilidad y pude observar aquel cuerpo que era la representación máxima de la belleza femenina. Por un momento pensé en mi esposa y las ganas de asesinarla sólo aumentaron.
¿Sabe? Sí pensaba asesinarla ese día, estaba en la edad dónde las bellas rosas florecen y saqué el bisturí que había traído conmigo y, realmente no sabía dónde dejar mis marcas pero luego de meditarlo mucho, hice heridas, lo suficientemente profundas cómo para que agonizara por ellos pero despertó a la segunda e intentó levantarse con desesperación pero sólo hizo las heridas más mortales para ella y fue ahí, cuando pidió piedad por el hijo que estaba esperando.
Podría hacerlo pero, no necesitaba a otro estorbo y cómo dicen por ahí, "maté dos pájaros de un sólo tiro".
Voltee su cuerpo boca arriba e hice un corte transversal en su abdomen y le iba a arrancar las entrañas a esa mocosa, le quería enseñar un poco de disciplina a la niña mimada que sólo debía pedir todo y listo.
Pero no pude, regresó Felipe Jaime, el experto en arte y gritó al ver mi obra de arte, entonces entró mi empleado y lo golpeó con fuerza en la cabeza. 
En la cajuela del auto tenía aquella motosierra y le ordené que lo decapitara pero él no puede corroborarlo porque uno de sus policías baratos lo asesinó.
Los sollozos desgarradores eran música para mis oídos y me incitaban a callarla para proceder con mi plan pero, llegó aquel guardia y me dediqué a atacarlo, una y otra vez. Hubieran visto cómo suplicaba porque lo dejara vivir, por su familia y tantas estupideces por eso decidí inmediatamente arrancarle el corazón, esa era la razón de sus males y se lo quité.
Fue asqueroso, no lo niego pero ya es tarde para las lamentaciones, ¿no es así?
Cómo les decía, una vez los tres estuvieran muertos, llevamos los otros dos cuerpos a la bodega y luego busqué una bolsa para meter el cuerpo de mi sobrina pero debí esperar a que dejara de sangrar, cosa imposible pero le inyecté una sustancia para que su coagule con rapidez a lo cual, sólo esperé cinco minutos y la metí en la bolsa mientras tanto mi empleado se encargaría de cubrir las huellas necesarias, la bomba fue idea suya pero debo aceptar que fue una buena idea aunque falló, me hubiera encantado que asesinara a los detectives y a los peritos.
Volviendo a esa fecha, un auto esperaba por mí, la persona que ayudó a que pudiera entrar en cadáver a la casa sin sospecha alguna. 
Metimos el cuerpo a la cajuela y al llegar a la casa mi cómplice logró entretener al mayordomo y ocupado a los demás invitados.
Una vez en la habitación de Caroline, saqué su cuerpo de la funda y lo puse sobre el sofá mientras mi amable colaborador traía el vestido que le había pedido, un hermoso vestido rojo con escote en la espalda, exclusivamente para Caroline. La vestimos y acomodamos su cuerpo perfectamente en el sofá, tal como mi esposa posó para aquella pintura.
Esa persona se encargó del maquillaje y del cabello mientras yo, acomodaba perfectamente el cuerpo. Debo aceptar que no fue muy perfecto, los tacones de los zapatos tenían fisuras por el descuido de mi ayudante y bueno, simplemente limpiamos el lugar cómo corresponde y cada quién se fue a hacer lo suyo, fingir que nada había sucedido. 
No esperábamos que descubrieran el cuerpo tan pronto pero, fue muy divertido ver trabajar al equipo de la Teniente Natalie Frank, aunque parecía un poco tonta, logró dar conmigo, ¿o yo di con usted? ¿Lo recuerda teniente?
Tengo oídos en todos lados y escuché que mi hijo era sospechoso, eso no iba a permitirlo pero lo que sí sabía es que quién podía hundirlo era esa niña que quería jugar a los detectives, por espalda por eso compré un boleto para mi hijo, eso lo haría más sospechoso y seguramente la Teniente iría a buscarlo, funcionó tal y cómo lo predije.
Con mi empleado, llegamos a la estación y fue cuando ella bajaba al estacionamiento, mi empleado la distrajo y aproveché para dormirla.
Lo mejor de todo eso es que todo jugaba contra mi hijo y aprovechando aquello la llevé a aquel edificio, se suponía que mi empleado sólo debía cuidarla pero no imaginé que intentaría violarla, sinceramente no los culpo, pude hacerlo... Pero me abstuve, deberían ser agradecidos.
Antes de que llegáramos a ese lugar, le inyecté etorfina, es mortal en humanos pero, lograron salvarla, eso es lo importante.
Esa mocosa me sacó de quicio con sus comentarios, por eso fue que reaccioné de aquella forma tan brutal con ella pero iba a hacerle un hermoso favor, iba a conservar su belleza para siempre, ese el poder de una fotografía, preservar con recelo la imponente belleza de una mujer.
Con toda honestidad, señor Juez, no me arrepiento de nada, ya lo había perdido todo con la muerte de mi amada Elena, luego de eso, nada tiene el mismo significado. La fortuna de Caroline irá a manos de mi hijo, dónde siempre debió estar, le quité la existencia a una tirana en potencia. 
Creo que no dije lo más importante de todo esto, aparte de que algún día regresaré para matar a la teniente, odio los asuntos inconclusos; quería agradecerle a Kang Ma Roo, sí el no hubiera robado el auto de Anya Ivanova para llevar el cuerpo a la casa, la historia hubiera sido muy diferente, ¿no?»



Alenna Schwarz

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Editado: 19.02.2018

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