La noche de luna llena #1

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Capítulo 26

 

Stev.

 

Los lobos comienzan a golpearme, la sangre se escurre desde mi boca hasta mi mentón. Los músculos me duelen, los hematomas se curan y las heridas también con rapidez.

Mis huesos comienzan a doblarse. Sonidos negros y crujidos disolventes sobre mi piel.

—Hoy es noche de luna llena Stev —masculla Resh, quien aparece de la oscuridad.

Lo observo con odio y repulsión.

—Pero, es una verdadera lastima que hayas perdido el cincuenta por ciento de tu transformación animal. —se burla.

Sus ojos son sombríos, su mirada oscurecida está desquiciada.

—Contigo sin saber respuestas de ti, Riley ha de estar lista para su baño de novia con Tyler. —sonsaca su propia risa.

Se sienta en un banco, y lo veo desde mi altura.

Hay cadenas que amarran mis brazos, y mis pies también están encadenados. Tengo la baba escurriendo. El dolor sobre el cuerpo, porque el amarre me estira y no deja comprimirme.

—No puedo esperar a ver tu reacción cuando el tiempo pase, y veas con tus propios ojos a Riley y a Tyler juntos. —ladea la cabeza. —. Tomados de la mano. No puedo esperar para ver tu cara...

Escupo sobre su cara, y se limpia. Y se ríe. No le da repugnancia.

— ¿Qué crees? El otro cincuenta por ciento de tu gen animal desaparecerá pronto. De hecho, tu has sido mejor experimento. Licaón logró escapar. Y tu padre, Calis sigue vivo. Un viejo desquiciado y estúpido.

Púdrete Resh —mascullo con la poca fuerza que me queda.

El maldito se me queda mirando.

—Diez voltios —ordena. Uno de sus lobos en enciende la maquina, otro me conecta las pinzas en el pecho. —. Haber si se te quita lo terco, Banehallow.

Siento la electricidad quemar mi cuerpo. No lo soporto. Es demasiado.

La sangre está quemándome sobre todo el torrente sanguíneo. El cerebro me deja de servir. La visión es borrosa, y se vuelve rojo ultravioleta. Los ojos diabólicos de Resh están frente a mí.

Las orejas se estiran y las uñas son reemplazadas por las garras.

Acto seguido, logro romper las cadenas.

Estoy en mi transformación completa. Puedo sentirlo. Ese sentido salvaje que me obliga a querer matar.

Me abalanzo contra Resh y le rasguño el rostro. Salgo por el pasillo y me pierdo en la oscuridad.

~••••~

Las cuatro patas tocan el suelo. Huelo a metros la carne humana. La sangre por sus pieles que es apetitosa para mi sangre animal. Quiero sentir sus cráneos sobre mis manos. Sus huesos quebrantarse entre mis dientes.

Quiero devorarlos.

Corro, me adentro en el estacionamiento del supermercado. Hay una familia de cuatro subiendo las compras a la camioneta.

Dos niños, una niña y un niño.

Una pareja joven que se ve feliz.

La adrenalina corre sobre mis células, me abalanzo contra la niña, un lobo café salta del otro extremo justo cuando la pequeña llora aterrada abrazando el peluche que lleva consigo misma. Caigo sobre el cemento.

No reconozco su olor.

No reconozco al lobo.

Sólo sé que es una hembra.

La rabia cae sobre mis colmillos. Estoy preparado para atacarla sin piedad. Quiero matar. Tengo sed de matar.

No me importa que sea una licántropo igual a mí.

Me abalanzo contra el lobo mientras las personas huyen de allí. Mis garras se entierran en la piel del lobo, muerdo su pierna izquierda y le muerdo el cuello también.

Solloza y cae al suelo herida.

Después salgo huyendo hacia el bosque.

No sé si la he matado.

No sé qué es lo que he hecho.

 

Riley.

 

 

Me recuestan sobre la camilla. Si no hubiera sido por Tyler que me había seguido, hubiese muerto en ese centro comercial.

—Quédate quieta —Tyler estaba asustado. Mi padre estaba observándome, mi madre biológica no tardaría en llegar y no había terminado las compras.

Era Stev... —hice una mueca de dolor. —. Era él...

«Era el lobo rabioso».

—No sabes si era él, Riley. Pudo haber sido otro. —las vendas estaban cubriendo la herida sobre el brazo.

— ¡Reconocería a Stev en cualquier lugar! —gruñí.

—Esto dolerá —una jeringa impactó contra mi brazo.

Solté un rugido desde el interior.

Mis ojos se iluminaron en naranja y los colmillos salieron al aire.

— ¡Duele! —aprieto la mano de Tyler.

Me encuentro con los ojos de Mikasa. Con su cara de «te lo dije».

Oh maldita sea...

Mis manos se entrelazan entre los dedos de Tyler. Jamás había hecho esto. Aprieto con fuerza.

Hasta parece que estoy dando a luz a su bebé.

Mi padre me dice que todo estará bien. Dagda también está allí. Lizzard y Jordán acompañan a la visita en la sala. Huelo el aroma de la licántropo desde mi habitación.



Bekacastle

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En el texto hay: lobos, romance

Editado: 22.07.2018

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