La noche en que conocí al amor

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  • Tienes tanta ropa bonita en tu armario y decides ir a la escuela con ropa negra… Eres rara Sam.
  • Viniste a mi casa a estudiar y no a juzgonear mis cosas.

Así es, como ya lo había dicho durante este tiempo hasta mi primer parcial había empezado a acercarme a Frida e incluso la invite a casa para que estudiáramos juntas. Claro que mis padres se volvieron locos con tremenda noticia ya que no había llevado a un amigo o amiga a casa. Esa tarde Frida y yo estábamos estudiando para nuestro primer examen parcial, yo le estaba ayudando en algunas cosas ya que a ella se le complicaba un poco la materia. Pasó un par de horas que nos la pasamos estudiando así que decidimos tomar un descanso, justo en ese preciso momento mi mamá subió a mi cuarto con unas malteadas de chocolate y un plato con galletas de coco que había preparado. Le dimos las gracias y nos dio privacidad así que empezamos a degustar. La malteada y las galletas estaban deliciosas.

  • Oye Sam… - Dice Frida después de terminar de su bocado. - ¿Cómo irás vestida mañana? No es por ser mal plan, pero creo que no piensas irte con tu ropa negra de siempre.

Había olvidado que mañana nuestro examen era una exposición y teníamos que ir vestidos formales, eso incluye zapatillas.

  • La verdad es que no lo sé. – Y era cierto.
  • ¿Por qué no intentas ponerte un vestido? – Pregunta Frida mientras se pone de pie y abre mi armario por segunda vez.
  • ¿Estás loca? ¡NO! ¡Ni hablar! No me voy a exhibir así, no quiero que vean mi cuerpo.
  • ¿Qué dices? ¿Por qué no? Tienes un cuerpo muy bonito y aclaro que no me gustan las mujeres, solo tómalo como un cumplido de una amiga.
  • No, no quiero ponerme vestido. Aparte… - Necesito una excusa. – Puede que haga frío mañana. Mejor me pongo un pantalón de vestir y una blusa negra.
  • ¡Ah no! Eso sí que no… Te aceptaré el pantalón, pero debes ponerte algo más colorido… - Y empieza a buscar entre mi armario, ve una blusa, la examina y la avienta a mi cama con desaprobación y así continuó con 15 blusas más. - ¡Lo tengo! ¡Será está blusa! Te verás increíble Sam.
  • No sé, no estoy segura…

La blusa era color verde menta un poco holgadita y sin mangas con el cuello en V, era muy bonita, la verdad es que todavía no me sentía muy segura de usar unas blusas así. No estaba lista para cambiar de apariencia, dejar que los demás “admiren” un poco mi bello cuerpo, como esta vez que Neftalí me espolvoreo con la harina y tuve que ponerme otra blusa… realmente me sentí acosada por todos los que me vieron.

  • ¡Ay! Andaaaa… ¡Por favor! Mira, si quieres pruébatela con el pantalón y si no te gusta te pones otra cosa. – Me dice mientras me avienta la blusa, el pantalón negro de vestir y se voltea. – Apúrate.
  • Que mandona. – Y tomo las prendas para vestirme.

Me desprendí de la ropa que traía puesta para ponerme la que Frida había escogido para mí. Coloqué el pantalón y de ese no tenía queja alguna ya que era negro, al ponerme la blusa no podía creer lo que estaba mirando frente al espejo… realmente me veía hermosa, mi cintura se marcaba y eso hacía que mis glúteos se notaran más de lo normal y mi cuello se veía delicado, estaba sorprendida.

  • ¿Cómo se ve? – Le pregunto a Frida.
  • ¡No lo puedo creer! – Dicho esto se tapa la boca con las dos manos ahogando un pequeño grito. - ¡Estas radiante! Definitivamente debes de ir así mañana.
  • ¿Estás segura? ¿No crees que es algo vulgar la blusa? – Pregunto para que me halague más, aunque ya sabía la respuesta.
  • Para nada vulgar, se me hace un estilo formal y casual.
  • Está bien. Mañana iré vestida así.
  • Sí, por supuesto. Solo te pones estas zapatillas. – Señala las zapatillas negras de gamuza que tengo acomodadas en la base del armario. – Y claro, vas a rizar un poco tu cabello sin olvidar maquillarte un poco.
  • ¿Qué? – No estaba pensando en maquillarme.
  • Sí, así como escuchaste. – Me sonríe con malicia. – De una vez te advierto que si no vas mañana maquillada a la escuela yo mismo te maquillaré y no lo hago muy bien que digamos, así que tú decides. – Termina de decirme eso guiñándome un ojo.
  • Lo pensaré, aunque no creo que quieras terminar como la chica que golpee hace un año por molestarme. – Y empiezo a reír. – Claro, en este caso será porque intentas maquillarme.
  • Jajaja muy chistosa Sam, pero las dos coincidimos en que no le harías daño a la única amiga que tienes en el salón. – Y me golpea amistosamente el hombro.
  • Puedo cambiar de opinión.

Seguimos bromeando un poco más acerca de romperle un poco la cara si intenta maquillarme. Me quité la ropa que llevaría mañana y la colgué en un gancho para no tener que plancharla al siguiente día antes de ir a la escuela. Seguimos otro rato estudiando un poco más, ya era algo tarde así que Frida se marchó de mi casa. Cuando Frida se marchó aliste mis cosas para la escuela, guarde en mi mochila las libretas, un libro y mis lapiceros. Me puse el pijama y bajé a cenar con mis padres, como todavía no estaba servida la cena le ayudé a mamá. Al acabar de poner la mesa y servir el plato lleno de molletes nos sentamos para comenzar a cenar. Estaban para chuparse los dedos. Al terminar de comer mi papá empezó el hilo de conversación.

  • ¿Cuándo son tus exámenes?
  • Mañana tengo uno, por eso vino Frida. La estuve ayudando a estudiar y así servía que yo daba un repaso.
  • Hablando de Frida… - Empieza a decir mi mamá. – Es la primera amiga que te conocemos cariño.
  • Así es cariño, ya nos estábamos preocupando y creíamos que tenías problemas para socializarte. – Comenta mi papa.
  • ¡Por dios! No es para tanto… Solo es una compañera del salón, nos llevamos bien, coincidimos en muchas cosas y sé que pase lo que pase ella estará a mi lado. – Les respondo.
  • Quien diría que estarías hablando en este preciso momento de ella así. – Comenta mi papá.
  • No entiendo porque se sorprenden así, si entiendo que nunca había traído a alguien a la casa, pero en serio no es para tanto. – Pongo los ojos en blanco.
  • Te alejaste mucho de tus amigos de la preparatoria, no recuerdo cuando fue la última vez que los viste y eso que salías seguido con ellos… - Empieza a decir mi mamá. – Nunca te negamos las salidas con ellos ni nada, solo fue un cambio muy brusco que tuviste, tu ropa, tu forma de expresarte y ya no salías para nada más que al trabajo. Por eso creímos que ya no pensabas en hablarle a alguien y nos sorprende demasiado que ya tengas una amiga en la universidad e incluso venga a hacerte compañía a la casa.
  • Sí, entiendo mami. Pero en serio no es para tanto, no exageren. – Cambio de tema para no seguir con esta conversación. - ¿Recuerdan el trato que les propuse? Como ya les había dicho, mañana es mi primer examen y posiblemente toda esta semana sea de exámenes así que si ven que de plano no subo mis notas estoy consciente de que van a acudir a la escuela para que me asignen un tutor. – Odiaba decir esto porque no necesito un tutor. - ¿De acuerdo?
  • Sí cariño. – Me responde mi papá y mi mamá asiente con la cabeza.
  • Bueno, entonces los dejo. Ya es tarde y quiero dormir. – Digo mientras me pongo de pie y les doy el beso de buenas noches a mis padres. – Descansen, los quiero mucho.



Zury Díaz

Editado: 16.02.2020

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