La obscuridad de mi pasado

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Capítulo 13

La escapatoria interrogativa era demasiado tarde, ya que me acorraló contra la entrada de el aula de química, sintiéndome inamovible e intacta en el marco de la puerta. Estiré la mano hacia las suyas que obligaban las mías despegar la perilla con precaución, de que no me diera cuenta de su intentó de hipnotización ladina que cree tenerla en sus venas. No logra, ni hipnotizar a su perro Bulldog que conserva de mascota en su lujosa mansión.

Sabiendo los pequeños datos que solamente recordé de Hope, en cuánto mencionaba a su mejor amiga que vive a dos calles de su humilde hogar que se encuentra en el norte.

—¡Quítate! —Esmeralda chillo con su tono de voz grave. 

—¿Qué buscas? —me recuesto en la ventanilla de vidrio.

Aplastó los labios, mientras asentía con la cabeza hacia arriba.

—Sé que Hope entró aquí, no te hagas la defensora —enervo, torciendo los ojos.

—No creó, Esmeralda —afirmó.

La esquina de su labio se elevó, formando una sonrisa a medias.

—Entonces muévete —choca su delgada cadera contra la mía. 

Apartándome del diminuto espacio que separaba nuestros cuerpos en el paso que substituimos cambios de puestos, la note desesperada observando la impoluta ventana. 

Esperando que la hostil se marchara sin atacar con su veneno de mamba, sin embargo es imposible, porque jamás mide las palabras que brotan de su boca sin cesar, y tampoco las lamenta en su subconsciencia.

—No hay nadie —réplica.

Percibiendo que se fuera realmente por el otro camino, sin estarnos espiando en los corredores de la salida. Aguarde un minuto en el pasillo, y con rapidez abrí silenciosamente la puerta, dejándome entrar en ella. 

—¿Por qué me besaste? —Hope lo empuja dándole puños en los hombros. 

Sale Finn debajo del escritorio de profesores. 

—¡¿Cómo que besaste a mi novia?! —le oí decirle a Ryan.

Lo desafío juntando las cejas hacia abajo, mirándole penetrantemente los ojos del chico que imagine pacífico en temas ajenos. Al parecer es el tipo de persona entrometida, oculta casualmente entre amigos, se ve reciente en todo el mundo. Incluso conocemos a individuos que tratan con amistades de manera hipócrita, lo cuál es malo, también tienen una vida propia por descubrir. 

Resulta que el enojo del pálido recorrió por su rostro, coloreándose de una fresa. Dejándonos boquiabiertas, por el primer puño que azotó en dirección a mi amigo, tomándolo desprevenido en la iniciación del pleito. 

—¡Finn, suéltalo! —gruñe la pelinegra, molesta.

Él obedeció a sus órdenes de mala manera, ubicándolo en el piso de baldosas.

—Lo hago porque te quiero, allysson. —Y le miró anhelando la búsqueda implacable de Hope, a excepción de su orgullo y frialdad que cubre el verdadero complejo de dicha personalidad.

—No mientas —masculla— ¡te atrapé en la noche hablando con meghan! —le gritó—. ¿Acaso me has estado engañando en estos meses? —cuestiona. 

—Claro que no —rueda los ojos— la tal, Meghan, que etiquetas de golfa, es mi madre —responde, huyendo de las confusiones de mi amiga. 

Parpadeó repetidas veces, cruzándose de brazos salió por la puerta. 

—¿Hope? —pronunció mirándole la ancha espalda que se encuentra volteada.

Comienzo a pensar que la culpa es de mi querido amigo, ryan, quién la beso sin el permiso otorgado del novio. Provocando inmensas dudas, que la mente crea sucesos irreales, convirtiéndose en fantasías inventadas por aquellos adultos estresados por el trabajo. Que imaginan la infidelidad en todo momento. 

Como él, le salvó de la egoísta amiga que no soporta verla entusiasmada.

—En general, piensan que miento acerca de mi amistad "amihermanos" —se queja, poniendo las manos en la cabeza—, en cuánto a la posibilidad que me deje de hablar es alta, ¿verdad? —cuestiona.

—Creó que la perdiste —suspiró—. Recuerda piensa antes de actuar, unas simples acciones no demuestran lo contrario de Finn.

Desvío la mirada que sostenía hace unos breves minutos en la conversación.

—Intenté ayudarle... sin importar ganarme un enemigo, cuando anteriormente lo consideraba mi mejor amigo. —Derrotado, se sentó en el suelo de baldosas. 

—Sé que no fue la manera correcta, pero hay tiempo de sobra en remendarlo —le extiendo mis manos y él las ignoras dejándolas aún colgadas.

La pérdida de su mejor amiga le afectó tanto el cerebro que no me miró cuando lo fulmine con los ojos, teniendo en cuenta las ventajas procesadas en la batalla de miradas rechazadas. Pues el creé que estoy a las par de Finn y Hope en lo inapropiado e irrespetuoso que se comportó con ella. Además los dos tuvieron la misma intuición de besarse frente a Esmeralda. ¿Por qué siente celos? Su amigo fue el que corrió más riesgo de ser reprendido por la chica obsesionada con los grupos estereotipos. 



Laudy Alvarado

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En el texto hay: secreto, aventuras, novela juvenil

Editado: 15.02.2019

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