La pasión del pirata

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Capítulo 13- Injusticias

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El sol mañanero brillaba entrando por la ventana y el mar apenas agitaba el barco.
Un dia de ensueño para Anthia si no fuese porque tenía a un cansado Capitán de un barco pirata roncando a su lado.
Tras una hora planteándose si debía levantarse o no Jakar dio un estruendoso bostezo que hizo que la joven saltase del susto de la cama.

En cualquier otro momento el capitán se hubiese reido de tal reacción y probablemente soltado alguna frase sarcástica mas permanecía serio y su mirada parecía aislada del mundo.

Anduvo hacia su escritorio y volvió a desenvolver el mapa hacia paraíso negro.

- Algunos hombres decidieron quedarse toda la noche despiertos y seguir navegando para llegar antes- explicó Jakar viendo que Anthia estaba examinando sus acciones- Llegaremos pronto.

Pero antes de que Anthia pudiera comentar algo ya había salido por la puerta de su camarote pegando gritos para asegurarse de despertar a toda la tripulación.

La joven seguía en la misma ropa que el día anterior agradecida de haberle podido quitar el agua salada para no despertar más rígida de lo debido.

Examinó de nuevo la habitación, sí, la ventana seguía agujereada ¿Lo arreglarían en paraíso negro?
¿Cuando oro tenía el capitán?

Decidió no pensar mucho en ello, no era su problema. Su objetivo era escapar de las garras de los piratas y empezó a idear un plan de escape que pudiera realizar en la isla a la que se dirigían.

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- Ve a hacer el recuento de suministros- ordenó Jakar abriendo la pequeña celda en la que se encontraba Remy.

-Que ha pasado con la chica- preguntó Remy preocupado.

-Nada, ve a hacer el recuento.

-Ya lo hice ayer, antes de todo el jaleo.

-¿Y bien?- dijo serio.

- Tendremos que reponer, apenas teníamos para hoy y después del saqueo menos.

-Llegaremos a Paraíso negro a la tarde. Nos quedaremos ahí dos o tres dias dependiendo de algunas negociaciones. Te avisaré de los planes.

- ¿La vas a abandonar ahí verdad?- preguntó Remy cambiando de tema.
Había miedo en sus ojos que el capitán encontraba muy infantil.

- No sé lo que haré y no te incumbe. ¿Sabes lo pesado que eres?

- Si tan pesado soy deshazte de mí.

-Tengo grandes planes para tí asi que ni se te ocurra hacer alguna idiotez. Te estaré vigilando.

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Anthia podía oir pasos acercándose a la puerta rápidamente.
Seguramente Jakar estaría enfadado y volviese a su camarote a buscar la calma del silencio o usarla a ella como desestresante.

Ya se estaba preparando para su encuentro cuando el capitán no fue quien se asomó por la puerta.

-AGUFDAUHIHUDA

Era Bonifacio, el hombre grandote parecía lloriquear desesperado y enfadado. No lo que te esperabas de un pirata.

-¿Que te pasa?- preguntó la joven sin saber porque se preocupaba por una de las personas que la habían metido en un saco y llevado a este traumático lugar.

Solo balbuceos fueron la respuesta. No podía entender una palabra de lo que decía el hombre.

Su lenguaje corporal indicaba que no lo estaba pasando bien y parecía buscar ayuda de alguien. Anthia dio por hecho que el capitán estaba acostumbrado a tratar con él y por eso habría entrado a buscarle.

No pudo esconder su cara de preocupación al no saber que hacer, haciendo, que Bonifacio se entristeciera más.

Unos pasos más rápidos que los del pirata se acercaron al camarote.
Porfirio se asomaba por la puerta escaneándo la habitación hasta encontrar a su compañero.

Bonifacio se había sentado en la cama junto a la joven que intentaba consolarle acariciando su espalda.

-¡Boni! ¡No tienes porque huir!- exclamó Porfirio.

-¿Que ha pasado?- preguntó Anthia olvidado que por su culpa ella se encontraba en esa situación.

Lo estaba llevando mejor de lo esperado. Se sentía tan aburrida en aquella casa pero esto era diferente, una aventura. Sí, lo pasaba mal y era usada por Jakar pero tampoco tenía planeado quedarse.

Fingía ser fuerte y sucumbir a su capitán para después huir sin que nadie se lo esperase.

- Verás, Santiago y sus amiguetes grandes no le hacen mucho caso a Boni y no quieren estar con el.

-AGUTUTU- protestó dejando ver que no era el caso.

- ¿Yo? Yo soy uno de ellos, soy fuerte y rudo, conmigo si quieren estar- dijo Porfirio.

Era obvio que no era así. Porfirio era más bien pequeño y esquelético comparado con los monstruos musculosos que eran los demás. En todo caso Bonifacio se parecía más a ellos.

-Pero tranquilo -Continuó corónandose un héroe Porfirio- Nuestra amistad no se verá interrumpida por ellos. Nos irémos por nuestra cuenta siempre. No los necesitamos.

-AGERANGUAG- se quejó el pobre.

-¿Quererte a ti? Solo se querían aprovechar de ti Boni, lo siento.

Anthia no sabía si porfírio le mentía a su amigo o verdaderamente creía que era así. Ella lo veía claro y apenas había pasado unos dias en el barco.



G. Ariadna Johnson

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En el texto hay: fantasia pirata

Editado: 08.06.2018

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