La pasión del pirata

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Capítulo 15- Expuesta

- ¿Te gusta el azul?- preguntó Fernando sacando una falda de ese color.

-Supongo...

-¡No te calles tus opiniones!
No soy Jakar... Yo solo estoy aquí para vestirte, siempre con un estilo parecido al del capitán. Quiero que te sientas bien con mi ropa. Repito la pregunta: ¿Te gusta el color azúl?

-No particularmente...

- ¿Cual te gusta?

-El blanco.

- Muy clásica ¡Me gusta! - dijo el señor sacando diferentes vestidos y camisas- ahora dime un color que te haga sentir atractiva.

- El rojo...

- ¡El color favorito del capitán! Le va a gustar... Ahora dime un color que te gusta y no te atreves a llevar.

- El negro... ¡No puedo! Mi padre dice que en la mujer es de luto...

- Estas de luto querida... ¿Acaso no ha muerto tu libertad?

Anthia quería una resurrección urgente pero aún era temprano. 

- Toma esto, coje un conjunto ahora y quítate esa ropa asquerosa que llevas puesta- dijo el excéntrico señor entregándole una bolsa llena de ropa- Puedes cambiarte ahí detrás... ¡No te asustes de la longitud!

- ¡Gracias!- rió Anthia sin procesar completamente lo que había dicho y caminó hacia donde había apuntado.

¡Las prendas eran minúsculas! Si no enseñaba tobillo enseñaba barriga. Estaba expuesta como las otras mujeres que trabajaban en las calles.
Escaneó todas las prendas y decidió ponerse la ropa que más la tapase.
Se trataba de un vestido negro con detalles rojos que lo hacían sumamente interesante. Era bastante más corto de lo que ella normalmente llevaba mas se sentía bien. 

Anthia anduvo hasta donde estaba fernando organizando ropa que anteriormente había sacado pero finalmente había cambiado de opinión.

-¿ Tienes un espejo?- Preguntó Anthia acariciando la tela de su vestido.

- ¡No hace falta siquiera que te veas! ¡Estas preciosa, magnífica, espectacular! ¿Cómo te sientes?

- ¡Bien! Un tanto expuesta... ¡Pero bien!

-Lo suponía, se ve a leguas que no eres de aquí. Eres demasiado refinada... ¡Incluso para mí! Soy el más refinado de la ciudad. Tengo estudios... ¿sabes?

- ¡Sus prendas son magníficas!

- Que esto quede entre tu y yo... Me he pasado del presupuesto pero no se lo voy a cobrar. No es todos los días que una mujer tan bella lleva mi ropa. Si le preguntan por ella, no se olvide de decir que se la hizo...¡ el gran Fer!- dijo jugando con un sombrero.

- No se me ocurríria evitar nombrarle, lo llevaré siempre en la piel y en el corazón.

- ¡Que bonito!- dijo secando lágrimas de felicidad exageradas con su pañelo con el que previamente había limpiado al capitán.

Que persona más divertida le parecía a Anthia. Era uno de ellos pero a la vez era refinado y con buen sentido del humor. Aveces notabas sus orígenes pero ella estaba convencida que lo podría meter en la corte y nadie lo sospecharía.

-¿Te gusta este sombrero?- preguntó derrepente con un sombrero de copa en la mano.

Tenía todo tipo de detalles. Era lila que conjuntaba bien con su chaleco. Unas plumas amarillas y naranjas le añadían diversión mientras que una banda negra abrazaba el sombrero.

- Le viene muy bien- contestó Anthia con un brillo en los ojos.

- Menuda falsía- respondió hundiéndose en una silla entristecido.

- Soy fiable, lo juro. Sus diseños me hipnotizan. ¿Que le ocurre?

- El amor me lleva a la desesperación. Te agarra y no te suelta... ¿Me entiendes?

- No sabría decirle...

- ¿Nunca te has enamorado?- preguntó levantándose de la silla de un salto.

- No lo sé... El hijo del panadero me interesaba de pequeña... Pero no lo llamaría amor.

- Alomejor eres... Ya sabes... De las que no van con chicos...

-¿A que se refiere?

- Yo entiendo perfectamente que usted prefiera a una mujer...

- ¡Oh no! ¡no! Nunca me he planteado eso. De donde vengo eso es impensable.

- No es tan raro... Almenos aquí...

- Perdone, no quería juzgar a nadie.

- ¡Ja! Es verdad que eres mona. Eres tan buena que te disculpas por cosas fuera de tu cultura.

- Otra vez...- Suspiró Anthia.

- ¿Pasa algo?

- No soy una cría, soy capaz de razonar y captar distintos puntos de vista. Siempre hay que ser tolerante.

De lo que parecía de la nada, apareció Jakar por la puerta junto a Bonifacio.

- ¿Y con los piratas? ¿Puedes ser tolerante?- dijo Jakar en tono de burla.

- Tengo mis razones- contestó Anthia friamente.

- No te he dado suficientes- continuó el capitán- ¿Y ese sombrero?

- ¿Le llamó la atención? Puede que funcione pues- contestó el diseñador.

- No es difícil de ignorar- respondió Jakar cogiendo el sombrero para examinarlo.

Pasó sus manos por las costuras y acarició las plumas. Esa sensación, esa suavidad le hacía extremecerse. Comparable solo con el cuerpo de una mujer o algo superior.

- ¿A quién pretendes sorprender?- interrogó el Capitán.



G. Ariadna Johnson

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En el texto hay: fantasia pirata

Editado: 08.06.2018

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