La profecía: El secreto de Horus

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Capítulo 5

Marcus

Me desperté muy confundido, no sabía si lo que había pasado anoche era verdad o solo había sido un sueño pesado.

Me levanté, me puse una remera negra con unos jeans y antes de ir al baño me fijé si tenía algún mensaje de Brooke o de Luke en el celular, espero que no recuerden nada de lo de anoche porque si no, hoy van llenarme de preguntas y no tengo ganas de responderles absolutamente nada.

Después de desayunar una leche chocolatada y otro pedazo de torta, salí de mi casa en dirección a la parada del autobús escolar, pero mi vieja bicicleta, que estaba tirada a un costado de la casa, me llamó la atención. Hacía mucho tiempo que no la usaba y no tenía ganas de toparme con Brooke y sus preguntas tan temprano.

Le quité el polvo al asiento negro, y pedaleé hasta la preparatoria con parsimonia, disfrutando del paisaje y despejando mi mente.

Cuando llegué, me di cuenta de que no tenía cadenas para atar mi bicicleta, así que la dejé junto con las demás y recé para que todas sus partes siguieran ahí cuando yo saliera de clases.

La mañana estuvo sorprendentemente tranquila, Luke y Brooke no me hicieron preguntas con respecto a la fiesta de anoche y no los vi durante una gran parte del día, pero lo más importante de todo, no vi a Emma en toda la jornada. En cierto modo, me alegraba no verla porque eso quería decir que, si todas esas historias que me había contado eran ciertas, entonces estaba en otro lugar buscando a ese tal pariente de la profecía y yo ya no tenía nada que ver con ella o simplemente se la habían llevado al loquero del que se había escapado.

En el almuerzo encontré a Luke con muy mal aspecto y con lentes de sol, Brooke estaba a su lado, riéndose de su desastrosa apariencia y parloteando sin cesar. Nos sentamos lo tres juntos en la misma mesa de siempre, la que estaba al frente de las ventanas que dan al patio. Me burlé de Luke durante un rato porque sabía que sus padres lo habían obligado a venir al colegio con resaca y Brooke comenzó a molestarlo junto conmigo. Después de fastidiar por unos minutos a nuestro enfadado amigo, comenzamos a hablar sobre la fiesta de anoche y de las cosas que me había perdido por haberme ido antes.

- ¿cómo volviste a tu casa anoche, Marck? - me preguntó Brooke mientras se limpiaba la boca delicadamente con su servilleta

-Caminé hasta un restaurante que estaba abierto y ahí me ayudaron a pedir un taxi- mentí - ¿Ustedes pudieron volver bien? -

-Si. Brooke estaba sobria así que ella me llevó hasta mi casa- respondió Luke arrastrando las palabras lentamente.

-Perdón por haberme ido, no me sentía bien- volví a mentir. Aunque no fue del todo mentira… no me sentía bien mentalmente porque Emma me había empezado a atormentar con sus locuras.

-No hay problema- gritó Brooke para molestar a Luke, que se quejó de su dolor de cabeza y se levantó enojado hasta el cesto de basura para tirar todos sus restos.

Después de fastidiar un poco más a nuestro amigo y de reírnos de cosas sin sentido, fui a mi última clase antes del entrenamiento.

No había rastro de Emma en ningún lado, lo cual me dejaba tranquilo. Esa chica estaba loca y seguro que lo de anoche fue simplemente un ataque de ansiedad o algo por el estilo. En fin, estaba calmado sin ella alrededor.

Después del entrenamiento, me duché rápido y salí por el solitario pasillo del colegio para ir a buscar mi bicicleta.

Como supuse antes de comenzar el día, mi bicicleta no se hallaba en donde la había dejado, miré hacia ambos lados esperando verla tirada un poco más lejos, pero no estaba por ningún lugar y ahora, además de volverme caminando a casa, tenía que escuchar los regaños de mi madre sobre la responsabilidad y el cuidado de las pertenencias.

Estaba caminado por la E 26th Street cuando me pareció ver a alguien vestido de gris unos metros más atrás y me miraba fijamente, no pude distinguir su rostro con claridad, pero para asegurarme de no me estuviera siguiendo doblé a la izquierda, una cuadra antes de llegar a mi casa. Caminé un poco más rápido y el hombre misterioso dobló la esquina unos segundos después, volví a doblar hacia la derecha y al ver que el hombre hacía lo mismo eché a correr. Comencé a meterme por calles que no conocía, y a alejarme lo más posible de la figura con traje gris que me seguía a todos lados.

Avisté un Starbucks que estaba dos cuadras más adelante y comencé a correr aún más rápido. Tenía que entrar ahí y conseguir ayuda.

Cuando estaba por cruzar la calle el semáforo cambió de rojo a verde en un segundo. Miré hacia todos lados paranoico y vi a lo lejos, que el hombre vestido de gris tenía su mando estirada y apuntaba hacia el semáforo. Un instante después, comenzó a avanzar hacia mí. Al no poder cruzar la calle, salí corriendo para la izquierda, hasta llegar a la esquina siguiente, en donde el semáforo volvió a cambiar a verde y los autos arrancaron a toda velocidad. Sin saber qué hacer, avisté que en la esquina siguiente los autos estaban frenando, así que volví a correr a toda velocidad para cruzar la calle, pero justo cuando puse un pie en el pavimento, el semáforo estaba de color verde de nuevo y la sombra gris comenzó a acercarse más y más rápido. Parecía no tener escapatoria ya que la extraña figura era capaz de modificar las luces de los semáforos para mantenerme atrapado. Comencé a correr inútilmente en círculos, intentando de interceptar algún semáforo en rojo, pero no lo lograba. Corrí sin pensarlo, deseaba salir de aquel estúpido encierro y decidí cruzar la calle sin importar el color del semáforo. Un minuto antes de cruzar, choqué contra un cuerpecito, me desestabilicé y caí hacia atrás.



E.R. Danón

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Text includes: amor, brujos, elegido

Edited: 11.01.2019

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