La profecía: El secreto de Horus

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Capítulo 9

Emma

 

Toqué el timbre de la gigantesca casa y un minuto después, Marcus asomó su cabeza por la puerta y al ver que era yo quien estaba del otro lado, me invitó a pasar.

-Vine lo más rápido que pude- le dije agitada; había salido corriendo del instituto hacia el callejón más cercano, que estaba a unas siete cuadras, para poder hacer un portal sin que nadie me viera y aparecer en Sharon avenue.

Marcus cerró lentamente la puerta tras de mí, intentando no emitir ni un solo ruido, luego me miró fijamente y en susurros, me pidió que no hablara fuerte porque su abuelo estaba durmiendo.

Me condujo rápidamente hacia el tercer piso que ocupaba casi toda la planta. Estaba lleno de muebles antiguos, cuadros, cajas, baúles y archiveros polvorientos que estaban encimados unos sobre otros. El lugar estaba tan repleto de cosas, que le daba un aspecto más pequeño del que seguramente tenia.

Cerramos la puerta con cuidado para que no rechinara y nos adentramos en la jungla de antigüedades

- ¿Qué es lo que estamos haciendo acá exactamente? - pregunté

-Anoche tuve un sueño, en el que yo jugaba en el ático de la casa de mis abuelos Lewis… y si realmente mi abuelo tiene guardado toda su historia familiar aquí, pensé que podríamos llegar a encontrar algo acerca de Adolfo- expliqué extrañamente emocionado.

- ¡Qué buena idea, Marcus! ¿le preguntaste a tu abuelo si tenía algo de su padre para poder buscar? - pregunté emocionada de que Marcus haya tenido la iniciativa de comenzar la búsqueda solo.

-En realidad, no… pero sé que hay algo- dijo mientras miraba a su alrededor

- ¿Cómo estas tan seguro? -

-intuición- respondió de forma concisa y me llevó hacia donde él todavía no había comenzado a buscar.

Comenzamos a abrir caja por caja, excepto en las que Marcus ya había estado buscando. Encontramos viejas fotos familiares, documentación de parientes lejanos, cajas llenas de adornos y algunas llenas de recuerdos traídos de distintas partes del mundo. En uno de los baúles había una cantidad innumerable de estampillas, y en otro, había monedas y billetes de todo el mundo y de todas las épocas.

-En esta caja hay un portarretratos muy hermoso… ¿sos vos? – le pregunté a Marcus mientras le tendía el rectángulo de madera blanca con la foto de un niño con traje de marinerito.

-Es mi padre- me explicó Marcus- Falleció en un accidente automovilístico cuando yo tenía diez años-

-Lo siento mucho- dije apenada – Sos muy parecido a él-

-Me lo dicen seguido- rió levemente Marcus y dejó el pequeño cuadro en donde lo habíamos encontrado. - ¿Y tus padres? - preguntó tratando de cambiar el tema.

-Tienen 38 años y están casados hace más de quince, por lo que me tuvieron cuando eran muy jóvenes y Ambos trabajan en la seguridad de brujos – expliqué brevemente a lo que Marcus asintió y continuamos hablando de cosas insignificantes.

Seguimos buscando y revolviendo todas las cajas, y a las que ya habíamos abierto, la marcábamos con una línea negra utilizando mis poderes mágicos que, sorpresivamente, a mi brujago le habían empezado a llamar la atención. Después de una hora y media de búsqueda, Marcus se sentó en la alfombra levantando un montón de polvo y suspiró, rendido.

-Nunca vamos a terminar de inspeccionar todas las cajas y baúles que hay en este mugroso ático. Además, no sabemos si realmente hay algo ¡estamos perdiendo el tiempo! -

-No, Marcus- le dije mientras me sentaba a su lado e intentaba calmarlo –Todo esto lo estamos haciendo por una razón… además, este es el mejor lugar para comenzar a buscar los objetos que se necesitan-

-Esto no tiene sentido, Emma- protestó –Sos una bruja ¿No podés hacer algún hechizo que nos ayude a encontrar los objetos? ¿o que los aparezca delante de nosotros? -

-Así no es cómo funciona la magia… Horus escondió los objetos con inteligencia para que Erebo no los encontrara, pero ahora que los necesitamos, vamos a precisar de mucho esfuerzo y no vamos a darnos por vencidos ante el más mínimo problema. Vamos a seguir buscando un rato más, y si no encontramos nada, intentamos con otra cosa- Luego de mi reconfortante palabrerío Marcus pareció estar un poco más tranquilo. Solo bastaron cinco segundos sumidos en silencio para que me diera cuenta de algo que había pasado por alto durante todo este tiempo: - ¡Me dijiste que sabias donde estaban las cosas porque lo intuías! -



E.R. Danón

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Text includes: amor, brujos, elegido

Edited: 11.01.2019

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