La profecía: El secreto de Horus

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Capítulo 16

Marcus

 

De pronto, el sueño que había tenido pasó en cámara rápida por mi cabeza y entendí las palabras de mi abuelo “Esta casa perteneció a la familia de tu bisabuelo y a una familia amiga que solía pasar las vacaciones junto con ellos. Por lo que hay muchas habitaciones llenas de juguetes, y juegos de mesa. Podes buscar algún juguete que te agrade y llevártelo, en el cajón de la izquierda hay más cosas además de muñecas”.

-Está en la casa de mi recuerdo- le avisé a Emma, que me miraba expectante y luego preguntó:

- ¿Podés describir la casa? - yo negué con mi cabeza debido a que no me acordaba exactamente la estructura del lugar, intenté encontrar en algún lugar de mis pensamientos la imagen de aquella casa, pero me resultó prácticamente imposible.

-Puedo describir el dormitorio en el que me encontraba, pero no el exterior de la casa- dije tratando de ayudar con la escasa información que recordaba.

- Eso me sirve – dijo Maat antes de que Emma pudiera quejarse –Si la casa era de Horus, puedo tratar de recordar su ubicación-

-La habitación tenia las paredes rosadas, con muebles blancos. Sobre uno de los muebles había muñecas de porcelana y sobre la cama, que también era blanca, había un tul que caía desde el techo- la expresión de Maat pasó de “preocupada” a “sorprendida” en menos de dos segundos.

-Esa era mi habitación- dijo con apenas un hilo de voz

- ¿Podes llevarnos? - preguntó Emma, quien escuchaba la conversación en silencio

- Si, seguro… pueden esperarme acá y yo voy a buscar mi auto- dicho esto, Maat se levantó de su asiento, todavía conmocionada y desapareció del café.

Mientras esperábamos a Maat, observé a Emma muy concentrada en algún punto de la feria y me pregunté en qué podría estar pensando. Se veía muy linda cuando pensaba y se distraía mirando hacia cualquier lugar. Pensar en eso me provocó una sonrisa ladeada y Emma, que seguramente sintió mi mirada fija en ella, se dio vuelta. Sus ojos se clavaron en mí, y observé el color verde avellana de sus pupilas que combinaba perfectamente con sus pelos castaños. Volví a sonreír. ¿Qué me estaba pasando?

-Marcus, ¿estás bien? - preguntó como si fuera la primera vez que un chico la mira de reojo. Estaba por contestarle algo súper sonso a Emma, pero la bocina del auto de Maat me salvó de quedar en ridículo, ella se levantó apresuradamente y salió emocionada hacia la calle.

Subimos al viejo, pero muy bien cuidado Falcón de Maat y nos dirigimos hacia nuestro destino. Mientras Maat y Emma charlaban de cosas que no eran de mi interés, saqué mi celular para hablar con mi madre, pero no tenía ningún mensaje de su parte, ni de Luke, ni de Brooke.

Emma seguro notó mi cara de confusión frente a la pantallita de mi teléfono y dijo en tono burlesco:

-Eso se llama celular-

- ¡Ja! Que graciosa…- la imité

-En serio, ¿Qué pasa? – preguntó

-No tengo ningún mensaje de mi madre, ni de Luke. Estoy preocupado, seguro deben haber llamado a la policía- dije e instantáneamente comencé a preocuparme aún más.

- ¡Oh, me olvidé de decirte! Le pedí a mi madre que pusiera un hechizo de la memoria sobre ellos… no van a notar que te fuiste, y cuando llegues todo va a seguir igual- las palabras de Emma me relajaron un instante, luego me di cuenta de que me había estado preocupando toda la tarde por mis amigos y familiares culpa de su olvido. Me abstuve de responderle algo ya que, de cierta forma, comprendía que toda esta situación la mantenía distraída y tiré mi cabeza hacia atrás, rogando por que el viaje se pasara rápido. Ya estaba cansado de estar sentado sin poder hacer absolutamente nada.

 

Me levanté justo cuando el cartel que anunciaba nuestra llegada a Jacksonville pasaba por la derecha. Habíamos estado viajando cinco horas y yo, como siempre, había dormido todo el viaje.

-Yo vivía en Nueva york cerca de la casa de Horus y aquí, en Jacksonville, veníamos de vacaciones con mi familia- le explicó nuestra amable conductora a Emma

-Yo también vine de vacaciones con mi familia- le dije a Maat mientras me incorporaba e irrumpía en su conversación con mi compañera de viaje – incluso me acuerdo de ese negocio que está en aquella esquina- solté bostezando y señalé al viejo negocio que seguía exactamente igual a pesar de los años.



E.R. Danón

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Text includes: amor, brujos, elegido

Edited: 11.01.2019

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