La profecía: El secreto de Horus

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Capítulo 30

Marcus

 

- Diafygi- escuché detrás de mí y el hechizo de Erebo comenzó a desvanecerse, dejándome libre. Miré a Emma y le sonreí, pero ella pareció espantada al ver mi aspecto. Sin importar como me sentía físicamente, corrí a tomar la varita que estaba en la mesa con discreción y una vez que la tuve en mi poder, corrí hacia donde Emma estaba escondida para darle el objeto.

- ¿Qué? ¡No! Yo no puedo usarla- me susurró preocupada –Solo tu bisabuelo puede… y, al parecer, Erebo también-

- ¿Entonces que se supone que tengo que hacer con esto? - Le dije entrando en pánico, pero ella me respondió con un levantamiento de hombros, indicándome que no sabía qué hacer.

Debía detener el hechizo y frenar a Erebo urgente, así que dejé a Emma sin previo aviso y corrí hacia él apuntándole con la varita para tratar de dar miedo. Erebo se dio vuelta y se sorprendió al verme libre, pero su gesto cambió rápido y su sonrisa de superación apareció de nuevo.

-En serio crees que puedes acabar conmigo ¿eh? ¿Quién te mintió tan descaradamente? - espetó riéndose de mí y de mi deplorable aspecto- ¿habrá sido ese Amón-Ra tan especial que ayudó al fracasado de tu bisabuelo? –

Sus ojos negros comenzaron a tornarse rojos de furia, y de sus manos comenzaron a brotar llamas verdes. Mis pies querían echarse hacia atrás, pero me controlé y me quedé justo en donde estaba, apuntando a Erebo con la varita.

- ¿Crees que te tengo miedo, mundano? No tienes poderes para usar la varita; en tus manos es como la ramita de un árbol- rió con malicia y comenzó a lanzarme esferas de fuego más grandes que las anteriores. Intenté agarrarlas y utilizarlas en su contra, lo cual había comenzado a lograr. Su poder era increíblemente fuerte, pero yo era corajudo y sabía que podía contra él. Cuando empecé a direccionar las bolas de fuego hacia Erebo, su cara cambió completamente y pasó por el miedo, el enojo y la confusión en menos de dos segundos. Había logrado entablar una batalla igualitaria contra él, y eso lo estaba poniendo nervioso.

-Vamos, Marcus… ¿a quién engañas? ¿crees que puedes tu solo? - me gritó desde donde estaba. Luego, buscó con sus ojos por la azotea y cuando dio con su objetivo, sonrió. Atrajo a Emma con un hechizo, la observó detenidamente, la levantó ante mí y con un movimiento de manos la envió hasta la otra punta de la terraza. Emma cayó con fuerza al suelo y yo miré hacia donde estaba ella, dejando de defenderme de las bolas de fuego de Erebo. Aprovechando mi distracción, Erebo atacó y una de sus esferas verdes me derribó al piso. El malvado brujo se acercó hasta mí y sostuvo mi cuerpo con tal fuerza, que hacía que me resultara muy difícil tratar de liberarme.

-Así que es ella quien te mantiene firme para luchar contra mí- dijo pronunciando bien todas las palabras - Veo como la miras, es una pena que ella no te vea de la misma manera ¿Eh?  No puedo creer que estés dando tu vida por una persona que no está interesada en ti- hizo un segundo de silenció para examinar mi reacción hacia sus palabras y al notar que mi semblante permaneció igual, continuó hablando:

- Es una lástima que nunca puedan estar juntos… los brujos y sus estúpidas leyes… Luego de esto, ella va a dejarte, Marcus. Porque no va a poder desistir de la magia. ¿o acaso creías que ella iba a quitarse sus poderes por ti? – su risa y sus palabras comenzaron a adentrarse en mí, incluso cuando yo sabía que no eran verdad –De hecho, cuando fue mi invitada de honor en la fábrica, ella no pudo contenerse y me contó todo su plan; Enamorar al elegido para poder manipularlo y que cumpla su misión. Debo decir que es muy inteligente de su parte- Erebo mostró su sonrisa maliciosa y sus dientes podridos, lo cuales demostraban el placer que le brindaba torturarme con sus palabras.

-NO, no es verdad- grité angustiado y él comenzó a reír despiadadamente

-De todas formas, ella va a dejarte porque yo voy a tomar el control de su vida y no vas a volver a verla nunca más… así que, acabemos con todo esto ¿sí? – soltó con brusquedad y una esfera verde vino directo hacia mí. Escuché a Emma gritar mi nombre a lo lejos y todo comenzó a volverse oscuro, sentí paz en mi interior a pesar de la situación en la que estábamos. Mi corazón comenzó a ir más lento, mi respiración comenzó a cesar, mis brazos dejaron de responder al igual que mis piernas, mis dedos, y mis manos. El mundo quedó en silencio y la oscuridad cubrió todo mi ser.



E.R. Danón

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Text includes: amor, brujos, elegido

Edited: 11.01.2019

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