La profecía: El secreto de Horus

Font size: - +

Capítulo 32

Dos meses después

  Emma

 

Entré muy nerviosa por la gigantesca sala que dirigía al salón principal. Otra vez me encontré con las bellas columnas de mármol verde Tikal y el piso verde y blanco que combinaba de manera esplendida con el tragaluz que iluminaba el estrecho camino hacia las puertas negras de madera.
Me paré frente las puertas como el primer día en el que me asignaron la misión, y con nerviosismo y ansias, entré a la habitación la cual estaba repleta de conocidos y brujos de todos lados. Me aplaudieron mientras caminé hacia el centro, en donde Asgan me esperaba.

Me saludó con un breve movimiento de cabeza y se dirigió al público para comenzar su discurso.

-Queridos brujos y brujas, estamos reunidos hoy aquí para celebrar algo más que la finalización de la misión de Astarté y su acenso en el rango de misiones. Estamos aquí para celebrar que esta fuerte y valiente bruja supo guiar a su brujago por el camino correcto para así, salvarnos de un horrible futuro. También nos encontramos aquí para festejar nuestro triunfo en la batalla y agradecerle a Marcus, quien lamentablemente no se encuentra presente, por su valentía y su perseverancia. Me gustaría que todos levantaran sus copas en señal de festejo y…- Asgan se detuvo para mirarme y sonreír – en señal de agradecimiento y honor hacia nuestra jovencita Astarté-

Todos empezaron a aplaudir, y el gran brujo me estrechó su mano con mucho orgullo. Luego, pidió silencio nuevamente y con movimiento de su mano, me invitó a decir unas palabras. Me sentí halagada y sorprendida, dado a que no tenía un discurso preparado, pero dije lo que sentía en ese momento:

-Me siento muy halagada y honrada. Agradezco la presencia de todos y me gustaría dedicarle un aplauso a cada uno de ustedes, por ser valientes y animarse a enfrentar al ejercito de Erebo. Hablo en honor a Marcus también, para agradecer a todas las personas que nos ayudaron en nuestra extensa búsqueda y nos apoyaron a lo largo de todo el mes.

Durante la misión estuve muy preocupada por el tiempo ya que creía que, si Erebo conseguía los objetos antes que nosotros, perderíamos la guerra. Hoy entiendo que el tiempo no es algo por lo que nos debemos ocupar. El tiempo no importa, lo que importa es la dedicación y el esfuerzo que pongamos en lo que nos gusta y dejar que nuestro esfuerzo vaya floreciendo de a poco- Terminé mi pequeño discurso con una sonrisa y los aplausos volvieron a escucharse por todo el salón.

Saludé a todas las personas que se acercaron a desearme salud, bendiciones y a darme las gracias y finalmente, me conduje hacia donde estaban mis padres, ambos me abrazaron muy fuerte y besaron mis mejillas.

-Estamos muy orgullosos de vos- dijo mi padre

-Sos una mujercita muy valiente, Astarté- concluyó mi madre y ambos volvieron a abrazarme.

Las puertas del salón se abrieron causando un estruendo y Marcus entró apresurado, acomodándose la mochila del colegio y tratando de alisarse la remera. Vio hacia todos lados y cuando encontró a mi padre con la vista, se acercó rápido. No pude evitar soltar una risa, verlo así me parecía muy adorable.

- ¿Llegué tarde? - preguntó y cuando me vio abrazando a mi madre, sus mejillas se tornaron rojas –oh… lo siento, me perdí tu ceremonia- no pude aguantar la risa y corrí a abrazarlo.

-También di un discurso- le dije con una sonrisa.

- ¿Un discurso?... que lastima que no puedo ver el pasado para escucharlo- dijo haciéndose el gracioso y le di un pequeño y fugaz beso en la mejilla.

Mis padres ya sabían lo que pasaba entre él y yo, pero debía encargarme de avisarle al consejo de brujos supremos debido a que Marcus no era exactamente un brujo.

Lo tomé de la mano y lo arrastré hacia donde Asgan se encontraba. Le planteamos nuestro pequeño problema y él, sorprendido, no supo cómo actuar.

-Por favor, Asgan- le rogué –sé que Marcus no es un brujo, pero él tiene el poder de la retrovidencia, además salvó a todo el mundo… y lo amo-

-Está bien, Astarté… voy a discutir esto con el consejo y en unas semanas te enviaré una carta con la decisión- Mi alegría fue tal que salté a abrazarlo y le agradecí el gesto con mucho aprecio y entusiasmo.

Luego mi concentración fue dirigida hacia Marcus, quien se había acercado hacia mí y había posado su mano en mi mejilla - ¿Me amás? – preguntó

-Claro que si- le respondí

-Yo también te amo, Astarté- dijo él y pronunció mi nombre con tono burlón –y ahora tengo todo el tiempo del mundo para demostrártelo-



E.R. Danón

#1105 at Fantasy
#265 at Magic
#1123 at Otros
#127 at Adventure

Text includes: amor, brujos, elegido

Edited: 11.01.2019

Add to Library


Complain