La profecía: El secreto de Horus

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Epílogo

Tres meses después de la ceremonia

Marcus

 

Habían pasado cinco meses desde que todo había terminado. Mi vida había vuelto casi a la normalidad, volví a reencontrarme con mis amigos; Luke y Brooke, con mi madre y con todos mis compañeros del equipo de basquetbol. 

Las clases en el instituto seguían siendo aburridas, pero lo único que me motivaba a terminar el día escolar era dirigirme hacia uno de los portales más cercanos al instituto para dirigirme a mis clases de entrenamiento.

Allí conocí a brujos y brujas muy talentosos, que se fueron convirtiendo en mis amigos a medida que las clases pasaban. Si bien yo no tenía magia como ellos, compartíamos la clase de defensa y ataque. Además, yo tenía clases personalizadas con Asgan, quien me entrenaba para que mi Retrovidencia fuera cada vez mejor.

Mi madre no estaba enterada de estas clases, pero ella suponía que yo estaba en casa de mi novia Emma, así que no me preocupaba por tener que ocultarle esto. Al fin y al cabo, no estaba fugándome de Nueva York. 

Me juntaba con Emma bastante seguido y como Luke me había prometido, me molestaba cada vez que nos veía juntos; siempre se acercaba a Emma y le decía “Yo le dije a Marcus que iban a terminar juntos, y ahora sufre las consecuencias”.

Mi vida había dado un giro drástico en este último tiempo, pero yo no podía estar más feliz y agradecido con todo lo que había pasado.

 

Una noche, mientras admirábamos las estrellas desde mi terraza, decidimos abrir un portal para dirigirnos hacia La Patagonia, Argentina. Cuando llegamos allí, era de día y el clima era extremadamente caluroso por lo que tuvimos que sacarnos todos los abrigos que llevábamos puestos. Caminamos unos metros hasta la pequeña casa de madera en la que habíamos pasado gran parte de nuestra travesía y tocamos la puerta, expectantes.

Amón-Ra abrió y su semblante sorpresivo y alegre lo delató. Nos abrazamos y nos saludamos durante un largo rato, hasta que nos invitó a pasar y nos sentamos en la mesa para acompañarlo mientras tomaba mate.

-Me alegra que hayas podido hacer un portal desde Nueva York hasta aquí- le dijo a Emma quien se sintió orgullosa debido a que había estado entrenando durante mucho tiempo.

-Entonces… Quiero que me cuenten como fue que terminaron juntos- soltó, pero a diferencia de la primera vez, nosotros comenzamos a hablar sin sorprendernos de que Amón adivinara lo que sentíamos el uno por el otro.

-Asgan, el sabio brujo de Nueva York, habló con el consejo de brujos y envió una carta explicando el poder de Marcus. Primero rechazaron la petición, pero Asgan no se rindió así que envió otra carta diciendo que Marcus había salvado al mundo mágico y que merecía ser tomado en cuenta… pero lo rechazaron de todos modos. Finalmente me llamó para escribir una última carta y en ella explicamos que, si Marcus podía acceder al mundo mágico para realizar entrenamientos, entonces podía relacionarse con cualquier brujo de la manera en que quisiera, dado a que ellos no pueden controlar los vínculos y las relaciones de Marcus y finalmente, aceptaron- Explicó Emma con una sonrisa en el rosto.

-Hablando de cartas…- solté cambiando el tema totalmente - ¿Qué pasó con la página y la varita? - pregunté

-La varita no puede ser utilizada debido a que tu hechizo fue tan poderoso que la destruyó. Ahora es un pedazo de madera incapaz de realizar magia. Con respecto a la página, resultó muy complicado deshacerme de ella. Era prácticamente indestructible. Gracias al cielo, recordé que ustedes poseían el diario de Horus y que lo habían olvidado aquí, así que lo leí atentamente y un hechizo raro y viejo me permitió convertirla en cenizas-  explicó Amón-Ra

-Si el hechizo estaba en su diario, ¿Por qué escondido la hoja en vez de destruirla? - pregunté sin encontrarle una lógica a lo que mi bisabuelo había hecho.

Amón negó y levantó sus hombros dándonos a entender que, a esa pregunta, solo la podía resolver Horus, quien no se encontraba entre el mundo de los vivos hacía ya muchos años.

Seguimos hablando con Amón-Ra y le contamos todo lo que había pasado luego de que habíamos dejado Argentina. Quedó impresionado con mi relato, al igual que Emma lo había estado en su momento, le conté sobre mi pequeño encuentro con Horus y acto seguido, comenzó a realizarme una serie de preguntas que no pude responderle porque no recordaba con exactitud qué había pasado. También le contamos sobre mi progreso con la retrovidencia y noté como se sentía satisfecho por todo lo que nos había enseñado.

Pasamos unas lindas horas con él y nos cansamos de agradecerle por todo lo que había hecho con nosotros. Prometimos volver a verlo más seguido y nos adentramos en el portal que Emma había creado para volver a Nueva York.



E.R. Danón

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Text includes: amor, brujos, elegido

Edited: 11.01.2019

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