La Reina

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ΚΕΦΑΛΑΙΟ 1

MEMORIAS DE DEBORA

 Nunca fui fan de las bodas, no entendía la necesidad de gastar grandes sumas de dinero en una ceremonia, una recepción, smokings, vestidos y joyas.

Pero valía la pena, porque ella estaba feliz.

Mi madre se veía preciosa, no lo decía por ser su hija sino porque era cierto. A pesar de estar en sus 30 años, se veía guapa.

— ¿No crees que este vestido es demasiado ajustado? – sali de mi ensoñación y mire a mi madre con el ceño fruncido.

— ¿Estás de broma? – me levante del sofá y camine hasta ponerme a un lado - Madre hemos estado entrenando y comiendo saludable durante 8 meses y si yo pude entrar en mi vestido de dama de honor, tú también entraras en ese lindo vestido – mama rio mientras, le acomodaban el velo y la tiara – Además ya llevamos 9 tiendas de novia y no pienso ir a ninguna más – nos reímos las dos.

— De verdad que soy afortunada por tenerte como hija – me abrazo, le devolví el gesto, mi móvil comenzó a sonar en la pantalla estaba el nombre de Elián, me separe de mama y Sali de la habitación/probador y conteste.

— ¿Cómo está mi hijastra favorita? – reí y escuche a Teo alegando que le había robado el amor de su padre.

— ¿Cómo está mi padrastro favorito? – le devolví su broma y nos reímos.

— Estamos bien cielo, ¿tu madre ya encontró el vestido? – sonó nervioso, era adorable.

— Si, por fin, tuve que amenazarla, pero ya está contenta con el vestido y ¿tú y Teo ya tienen los smokings? – me gire al oír la puerta del probador, mama estaba hablando con la encargada, estaba radiante y contenta. Le hice un gesto con la mano para que se acercara.

— Sí, pero creo que engorde un poco – solté una carcajada fuerte – no te rías Débora, no es mi culpa que tu madre tenga un don para cocinar – madre me quito el móvil.

— Entonces deberías de hacer ejercicio con nosotros – hablo divertida.

— Ca-cariño – a pesar de que estaba al móvil sabíamos que se había sonrojado - ¿sabes que te amo cierto? – ambas reímos.

— Si amor lo sé yo también te amo, ¿ya salieron? ¿vamos a almorzar? Vale nos vemos en Baleros – corto la llamada, me entrego mi móvil, caminamos hacia la puerta de la boutique y salimos de esta. Recorrimos la plaza hasta Baleros, durante todo el camino sentí a alguien siguiéndoos y ya era obvio quien lo había mandado.

— Mama, entra tu primero, tengo que hacer una llamada, ¿vale? – asintió y entro al lugar, salude a Papa Elián y a Teo con la mano y me aleje de la entrada del restaurante, busque el segundo móvil, este era para llamadas especiales, pulse llamar al único contacto que había en este.

— ¿Hola? - Su voz sonaba confundida - ¿Débora? ¿Eres tú? No es usual que me llames tú.

— Si, si como digas. ¿Cómo van las cosas en Atenas? – hable con evidente molestia.

— Pues bien supongo, ¿a qué debo tu llamada? – la ironía y la superioridad salieron a flote en su tono de voz.

— Escúchame jodidamente bien Karsten Dalaras, quiero que te lleves de regreso a Grecia a todas las personas que tienes vigilándonos, tanto a Arlet como a Elián – gruño ante la mención de su nombre – y Teo.

— Tú no eres nadie para mandarme, soy tu padre jovencita – reí sarcásticamente - ¿Te parezco gracioso?

— No, me pareces ridículo. Un padre jamás obligaría a su hija de 7 años a ocultarle a su madre que el llevaba a una mujer a casa mientras que ella no estaba – no hablo - ¿te duele o te molesta la verdad? Porque no me cuesta nada decirle a mama que la están vigilando. Aléjate de mi familia y yo lo hare de la tuya.

— ¿Qué demonios? ¿Qué estás diciendo? – hablo desesperado, sonreí victoriosa.

— Así como lo oyes papi, ¿creíste que no te devolvería el favor? Tengo a muchos vigilando a Denisse y Dante y a la zorra de Fabiana, cuando yo lo desee puedo desaparecer a esos dos mocosos de la faz de la tierra.

— ¿En qué momento conseguiste poder aquí?, a mí no me amenaces.

— Soy la nieta legitima de Abalam Dalaras, tenlo presente cuando quieras volver a amenazarme; recuerda que el abuelo no ha reconocido a tus bastardos, por lo tanto puedo hacer y deshacer con ellos lo que me plazca.

— No te metas con los niños, ellos están fuera de esto – suplico y luego suspiro – muy bien me llevare a mis hombres y tú a los tuyos.

— Me encanta que nos entendamos, que tengas un buen dia Karsten – colgué y me regrese al restaurante no sin antes hacer un gesto obsceno hacia la cámara que salía del Audi SUV que estaba aparcado en la acera contraria y entre para disfrutar con mi familia lo que quedaba del dia.

— Aquí estas cielo – gire mi cabeza y vi a Elián tomar asiento junto a mi frente al mar – tu madre está preocupada, has estado desanimada durante el almuerzo, ¿te sientes bien?



165c.m

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En el texto hay: mafia griega, mafia crimen organizado, amor accion

Editado: 05.12.2018

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