La Reina De Los Lobos

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02

Anteriormente

Después de correr fuimos a mi casa ya que ellos iban a dormir en mi casa, cuando llegamos me des transformé y me quede sorprendida.

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Porque tenía la misma ropa con la que salí, no se había destruido, esto es algo raro, cabe decir; Entramos a la casa me senté en el mueble individual y ellos en el otro.

-¿Chicos que profecía es de la que hablan? - Dije

-¿Nunca has escuchado de la profecía? - Preguntó Charlotte

-No - Le conteste.

- Mira te explico - Dijo Mason - La profecía dice así.

La más poderosa ella será, con su esplendor nos sorprenderá, más poderosa que un Dios, de todas las razas la Reina será.

- Y - Hice una pausa - ¿Eso que tiene que ver conmigo? - Les pregunté.

- Lo que pasa es que todo lo que dice la profecía se manifiesta en ti. - Dice Mason.

- ¿Pero cómo sabes eso? - Pregunto confundida.

- Una cosa que lo dice es tu olor, nadie, ni siquiera el Alfa tiene un olor tan potente como el tuyo, tu aura transmite una ola de poder, es tan fuerte que nos hace doblegar ante ti - Dice Char.

- Solo - Respiro profundo - ¿Vamos a dormir si? - Ellos asintieron - Tengo que procesar esta información. - Les dije.

Los chicos se quedaron y fueron a dormir en los cuartos de huéspedes.

Cuando entre al cuarto, me puse el pijama y me acosté boca arriba mirando el techo durante una hora pensando en todo lo que me habían dicho y después me dormí.

//SUEÑO//

Estaba en un bosque con árboles altos, mientras caminaba por el bosque, se oían a los pájaros cantar, todo era espléndido, de pronto, llegue a una cascada, ésta estaba rodeada de flores de todos los colores, todo era bellísimo, de un momento a otro una luz bajó del cielo, y de ella, salió una mujer de una figura esbelta, tenía el pelo largo de color negro, y ojos gris raramente parecidos a el tono que tengo.

De pronto me sentí intimidada por ella.

- ¿Quién es usted? - Pregunte.

- Yo soy la Diosa Luna - Cuando dijo eso me sorprendí y me arrodille ante ella.

- Mi Luna - Dije.

- Por favor te tienes que arrodillar, no tienes que hacerlo - Dijo acercándose.

- Claro que si usted es mi Diosa - Le dije.

- No, no tienes que hacerlo ven - Dijo mientras extendía su brazo hacia mi - Te voy a contar una historia, ¿Sí? - Asentí y me levanté - Hace tiempo, baje a la tierra, para ver cómo iban las cosas acá, iba por el bosque, y me lo encontré a él, lo primero que dijo fue.

- MÍA -

En ese entonces me quedé sorprendida, porque nunca iba a pensar en que yo, sería la mate de alguien, en el transcurso de todo descubrí que él, era el Rey de los Alfas. Pasaron años, y bajaba a verlo, con el tiempo tuvimos una hija, la tuve que dejar con su padre ya que mi padre no permitía que la llevara conmigo, personas malas se enteraron de que ella era descendiente mía y atacaron la manada de mi mate, él defendió a nuestra hija con su vida, ya que eran demasiados para él, quería bajar para ayudar a mi mate pero mi padre dijo que no, que todo lo que estaba pasando, tenía que pasar, pero aunque mi mate fuera el Rey, eran muchos contra él solo, el líder de los que atacaban a la manada, lo mato, mato a mi mate, y yo no pude hacer nada, cuando vi eso, quede en shock, ellos estaban a punto de llevársela, de llevarse a mi hija, pero baje, la tomé en mis brazos, y después de pelear escape, cuando corría con mi hija en brazos encontré a una pareja, ellos no podían tener hijos, pero la acogieron como si fuera suya, ya que para ellos, ella en realidad era su hija, aunque no llevara su sangre, para ellos, ella era todo, pasado el tiempo y ella vivía feliz con su nueva familia, sin saber que yo era su madre, pero los que atacaron a la manada de su padre la volvieron a encontrar y mataron a su familia haciéndolo parecer un accidente, después de ese suceso se le destrozó la vida, todo fue de mal en peor - Y ahí fue cuando me di cuenta de lo que en realidad pasaba.

- No - Susurré.

Ella intentó tocarme la mejilla.

- ¡¡No, no me toque!! - Golpee su mano y me aleje - Solo - Guarde silencio - No se me acerque - Me quede quieta y después de unos minutos dándole vueltas en la cabeza a todo esto, reaccione y rompí a llorar.

- No, no puede ser - Entonces ella se me acercó, pero esta vez no le hice nada, ella me abrazó y le devolví el abrazo más fuerte.

- Lo siento cariño - Beso mi cabeza, mientras ella lloraba también - Pero tú eres mi hija y yo te amo - Me acarició la mejilla y me miraba a los ojos - Y no te perderé otra vez.

La abrace como si no hubiera mañana, debía de aceptarlo, ella era mi madre e hizo todo por mi desde que yo solo era una niña, me amó desde lejos, ella quería que yo fuese feliz con una familia, ya que ella no podía estar conmigo.

Nos sentamos en la orilla del lago, durante un tiempo, permanecimos abrazadas, me separe de ella y la veo directamente a los ojos.



EsmeCh18

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En el texto hay: amorjuvenil, parejas, sufrimiento

Editado: 04.06.2018

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