La Reina del Este

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Capítulo 11

 

Larry se quedó con la boca abierta, mi abuela fue la que le tocó la espalda para que reaccionara.

—Yelena… —dijo. Yo me sentía incómoda—. ¡Ay Dios!, si eres hermosa —sonrío—. Disculpe abuela —desde hace tres días le decía así.

Recordé los celos que le dio a Jerónimo cuando Larry le quitaba la atención también de ella.

—¿No se molesta señora Virginia con este tipo? Se la pasa todo el día metido en su casa —escuché la conversación que tenían en la cocina.

—Nada de eso, hijo. Me gustan las visitas y más si es de su enamorado, prefiero que sean en la casa y no en la esquina.

—¿Enamorado? —será cierto lo que dice Larry y Sharon sobre él, que está enamorado de mí. El corazón palpitaba de sólo pensar que puede ser una gran posibilidad y no sabe cómo demostrarlo.

—Discúlpame hijo, pero llevaré esto a su mesa —se alejó.

—¿Así que a usted también le parece un encanto?

—No digas tonterías, todo amigo de mi nieta será bien recibido en esta casa.

—La utiliza para realizar las tareas —se quejó. Ella sólo le sonrió, nos trajo unos emparedados. Las voces me trajeron al presente.

—Seré la envidia de los hombres en la noche de hoy —se acercó, me dio un beso en la mejilla—. Hueles delicioso, este juego me está gustando mucho —le sonreí.

—Hija de verdad te ves preciosa —se tapaba la boca, por fin se le cumplía su sueño. Desde hace mucho insiste en que me arregle mejor, yo debo tener glamour, que en mi pesará una responsabilidad muy grande. Tendré un reino en el futuro. Aún no creo, en el fondo dudo mucho al respecto del nuevo planeta. Por ahora debo concentrarme en el día de hoy, me siento increíble.

—Parece que aguantaré frío —me tomó de la mano y me dio una vuelta.

—¿En dónde tenías metido ese cuerpo? ¿Y ese trasero? —me puse roja como un tomate.

—Si sigues avergonzándome y hablándome así, ¡les juro que no voy a ninguna parte! —soltaron la risa. Sharon se acercó a mi abuela. Larry se quitó su abrigo, me lo ofreció al salir, llegamos a su coche. Abrió la puerta. Las dos mujeres más importantes de mi vida, se quedaron en el lumbral de la casa, mi vieja con la mano en el corazón y escuché lo que le dijo a mi amiga.

—Ya falta poco —fue una sorpresa para las dos escucharle decir eso.

—¿Poco para qué señora Virginia?

—Yo me entiendo hija, sólo puedo decir que todo cambiará.

—¿En este mundo o en el mundo de Yelena? —mi abuela se quedó mirándola mientras yo entraba al auto.

—Cada quien es un mundo —suspiró.

—Hoy serás tratada como una verdadera reina, como lo que eres. Te ves impactante y no sabes la emoción que albergo —cerró la puerta, sonreí. Cuando entró, me observó—. La historia esa del patito feo, es real.

—Gracias por decirme cisne —soltó la carcajada.

—Ya es hora de callar a los que hablaron mierda y a los que dijeron que sólo me acerco a ti por interés…

—Estamos juntos por interés —comenté.

—No Linda, somos amigos y nos estamos haciendo un gran favor. Quiero cerrarle la boca a más de uno, sobre todo los que dijeron ¿cómo era posible que me gustara una mujer insípida? —hacia mofas al hablar, sonreí.

—¿Quién te dijo eso?

—Es lo que dicen, los callaré, resulta que tengo a la chica más bella de la escuela —no sé qué pretendía, sus ojos brillaban.

—Larry no quiero…

—Yelena. No lo digo para que te sientas seducida o creas que intento enamorarte, nada más somos amigos, tranquila, pero… déjame restregarle a Jerónimo lo que perdió ¡por idiota! Por favor —me rogó, encendió el auto—. Déjame sacarme la espina de la mejor forma.

—Está bien —le dije sonriendo —. ¿De verdad me veo bien?

—¡Por Dios! Si estas, bellísima, jamás imaginé que tendrías ese cuerpazo.

—¡Ya!, terminaré por creérmelo.



Eilana Osorio Páez

#41 en Ciencia ficción
#393 en Fantasía

En el texto hay: extraterrestres, amor, misterio

Editado: 13.10.2019

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