La Reina del Este

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Capítulo 13

Nos quedamos dormidas, después de hablar lo concerniente a la noche, todo comenzó cuando uno de los tipos con los que pelearon se propasó y Andy para defenderla al enfrentarse fue noqueado de un solo golpe, Larry entró en escena, los tipos se le tiraron alcanzando a manosearla.

Tres golpes nos levantaron. Cuando abrí la puerta, mi amigo entraba vomitado, el olor fue espantoso.

—Andy está muy mal —miró a Sharon—. Eres su novia así que ve y atiéndelo tú —salió corriendo a la habitación de los chicos, cerró la puerta a su espalda, pronto amanecerá.

—Apestas.

—¿Puedo bañarme?

—Claro —entró al baño mientras tanto yo salí y toqué la puerta del frente. Sharon abrió, escuché lo mucho que vomitaba su novio.

—Al parecer no alcanzó a llegar al baño y lo vomitó en la cama —la habitación tenía dos camas sencillas. Me acerqué y tomé el morral, para que pudiera vestirse al salir del baño.

—Nos vemos dentro de un rato para desayunar, pídele algo suave y abre las ventanas, esta habitación apesta.

Dejé el morral en el sillón. Tocaron a la puerta y Larry salía en ese momento del baño con la toalla enrollada en su cintura. Analicé su cuerpo mientras le abría la puerta a Sharon. Sólo que no era mi amiga, era Jerónimo y la cara que puso fue suficiente para saber que nuestra amistad se había acabado. Mi acompañante llegó a mi lado y me besó en el hombro.

—Buenos días Jerónimo —cómo explico la tristeza en sus ojos, jamás pensé que él podía demostrar algún sentimiento—. No te agradecí por ayudarme anoche con esos tipos —me besó en el cabello—. ¿Desayunamos abajo Linda?

—Disculpa yo… pensé… —susurró, su energía cambió, por un instante supe lo que estaba sintiendo, su mirada era un puerto abierto, por primera vez demostraba que algo le importaba, sólo fue un instante—. Lo siento, no quería interrumpir —dijo en tono molesto.

—Tranquilo viejo, nos acabamos de levantar —mi vecino metió las manos en los bolsillos de su pantalón, dio media vuelta y se fue, cerré la puerta —. Se nos está pasando la mano.

—Debe aprender —entré al baño y el dolor en el pecho me abordó. No debería importarme tanto lo que esté pensando. ¿Por qué me siento tan triste?

 

La señora Virginia nos esperaba en el aeropuerto, nos despedimos de nuestros amigos. El viaje resultó ser lo más zanahoria posible, nos quedamos en la habitación, Andy no dejó de vomitar el sábado, por lo que Larry y yo nos vimos un centenar de películas, como nos tocaba dejar a nuestros amigos solos decidimos no salir a conocer la ciudad, además me di cuenta que se incomodaba cuando Sharon pasaba mucho tiempo en la otra habitación. No le era indiferente del todo, por mucha irritación que le ocasione estar cerca de ella, le gusta.

—Hola abuela —me estrechó en sus brazos y luego los abrazó de la misma forma y a Andy le estrechó la mano.

—Gracias por recibirnos y quiero decirle que no le puse una mano a Yelena.

—Eso ya lo sé hijo, mi nieta no es para ti. Tu mujer está muy cerca, debes mirar en otra dirección.

—¿Perdón abuela? —mi amigo quedó igual o más desconcertado que yo.

—Yo me entiendo hijo, yo me entiendo.

Dejamos a Sharon en su casa y después fui sometida a un interrogatorio por parte de mi vieja, quería saber lo que pasó, le dije que Jerónimo llegó al mismo hotel con su novia, le hablé de la pelea que tuvieron.

—¿Pelearon juntos? —mi abuela no pudo ocultar su interés en el tema.

—Sí, no lo pensó, se metió a ayudarlo, peleaban por igual. Sabes… Jerónimo dijo algo y al mismo tiempo brincaron, dieron el puño de la misma forma —frenó en seco y me miró sonriendo.

—¿Qué le dijo hija? —había una emoción en su rostro.

—“Ya me harté de jugar a pelear” —se tapó la boca y sus ojos se humedecieron—. ¿Te pasa algo, abuela?

—Debes dejar a Larry hija.

—Abuela él y yo no somos novios, sólo me ayuda a que no me digan celebrito insípido en la escuela.

—¡Lo sabía! —sonrió.



Eilana Osorio Páez

#37 en Ciencia ficción
#371 en Fantasía

En el texto hay: extraterrestres, amor, misterio

Editado: 13.10.2019

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