La Reina del Este

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Capítulo 25

Sharon abría la boca asombrada, se la tapó al ver que sobre el capó cayó uno de los tipos malos, no se rompió el vidrio, lo había lanzado Milnay que peleaba con destreza. Volaba y no aparté la vista hasta que le partió el brazo a su contrincante, le torció la cabeza y luego emanó una energía que salió de su mano al pecho del enemigo muerto quien se evaporó. La abuela tenía razón, me decía que nos manteníamos en guerra, siempre hemos librado batallas. Si no es el Este, es el Oeste y siempre con el mismo adversario, el Norte. Los otros luchadores también hacían mérito para ser vistos, tenían un estilo peculiar, sus golpes eran fuertes, un humano cualquiera no podría soportarlos. Poco a poco se fueron extinguiendo los malos. De todos uno sobresalía más en combate y era el que se había quedado mirándome cuando llegaron. Las gabardinas manchadas de sangre, los rivales eran fuertes pero los blancos fueron derribando y matando sin compasión, mi amiga observaba con el ceño fruncido al joven que me dio la impresión de que lo conocía y era el que mejor peleaba. Milnay entró al auto y aceleró.

—Dentro de poco llegará un centenar de norteños y no podemos con todos ellos. Hay que sacarla y llevarla a nuestro planeta.

—¿Por qué no nos dejaron pelear?

—Ustedes no están listas, aún eres mitad humana y ella una humana. Deben pasar por la escuela, cuando estén listas pelearán, mientras que no cumplan los 21 años no podrás salir.

—¿El portal dónde es?

—En los barrancos —Sharon me miraba.

—Sé que estás enojada conmigo —le dije.

—No tengo rabia, tengo tristeza y me duele el alma.

—No más que a mí, créeme.

—¿La abuela se murió? —afirmé en silencio. No sentía mi corazón, no sé si es una forma de mantenerme cuerda o es porque no he pensado en lo que me pasa… no debo pensar, no aún. Milnay manejaba como endemoniada por la autopista para tratar de llegar a la salida y aventurarnos a los barrancos.

—¡Nos detectaron! —se escuchó una voz por la radio del auto.

—¡Yajaht, distráelos! debo sacar a la reina de este cochino planeta —“cochino”, no me gustó que se hablara de esa manera.

—Deben seguir de frente, no podemos tomar la entrada del barranco. Llevarlas a Boston.

—No quiero tenerla más de dos horas en la Tierra.

—El hijo del Norte fue notificado. Al parecer la noticia no le gustó —se escuchó una tercera voz y creo que era la del tal Yajaht.

—No quiero encontrarme a ese hijo del demonio otra vez.

—¿Cómo saben que está molesto? —pregunté.

—Tenemos un infiltrado mi señora —respondió Milnay, miré a Sharon que dejó de llorar y ahora tenía su frente arrugada. El siguió hablando.

—Nos informaron que anoche contrajo matrimonio con una de sus demonios, la favorita de su padre y este evento les arruinó su luna de miel —ese comentario despertó en mí el dolor en mi pecho. Mi corazón ha muerto, no lo he sentido desde que encontré a mi abuela muerta, pero las palabras de Yajaht me quemaban. Milnay frenó en seco otra vez, ahora solo nos rodeaban árboles a cada lado de la autopista.

—¿Qué pasa? —pregunté.

—Si avanzamos nos enfrentaremos a más de diez carros llenos de demonios del Norte —el comentario de Sharon nos dejó sorprendidas, ¿cómo sabe lo que pasará?

—No me vean así, no sé cómo explicarlo, pero puedo verlos —me miró—. Y tú nos sacarás de esta Yelena.

—Ella no sabe pelear —Milnay estaba desconcertada mirando a Sharon.

—Tiene un don con su energía —nuestros compañeros se bajaron del auto y llegaron hasta nosotros.

—Las dos entradas a nuestro mundo quedan adelante. Pasando la curva queda la primera que es el barranco —decía la comandante.

—Debemos pelear —dije.

—Nos triplican en número, sienten su energía. Pidamos refuerzos —habló Yajaht.

—Continuemos —dije.

—Mi señora —miré a Milnay.

—Es una orden. Continuemos —dije. No tengo ni idea de cómo los enfrentaré.

—El hijo del Norte ¿ya llegó? —sé que está preocupada.



Eilana Osorio Páez

#39 en Ciencia ficción
#392 en Fantasía

En el texto hay: extraterrestres, amor, misterio

Editado: 13.10.2019

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