La Reina del Este

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Capítulo IX

Sólo espero que crea la mentira. Al regresar dejó la bebida en el tocador y se retiró, salí una vez ella cerró la puerta del cuarto. Me tomé la bebida. Intentaré dormir, siento el pecho más pequeño que una semilla de nuez —soy una tonta, ¿por qué me enamoré de él? —. Mi celular sonó, era Sharon.

—Hola —a ella nunca le he mentido.

—¿Te fue mal en el paseo? —noté el pesar en su voz.

—¿Cómo sabes que salí?

—Te fui a visitar y tu abuela me dijo que Jerónimo te raptó —hablaba con mucho cuidado.

—Fue maravilloso, es solo que entre más tiempo paso con él, más difícil es aceptar que jamás se fijará en mí.

—Yele… —esa voz la detesto, cuando despierto la lástima en los demás.

—¿Por qué me enamore de él? —porqué pregunto lo que no tiene respuesta.

—Tal vez aún no sepas el porqué de las cosas, tal vez amiga el destino los necesita juntos por algo en particular.

—¡Para ser su amiga! —me limpié la nariz con el edredón.

—Lo puedes ver de otra forma —comencé a llorar más fuerte y por más que me limpiaba la nariz seguía humedeciéndose.

—¿Cómo cuál? —después de un largo suspiro habló.

—No sé si sea… Yelena sabes qué.

—Mejor no digas nada. Nos vemos en la escuela —cerré el celular, recordé otra vez lo bien que pasamos hoy, sonrió mucho y se ve tan diferente cuando lo hace. Abracé el oso de peluche que me regaló y ahogué el grito de rabia conmigo misma. En ese momento llegó un mensaje a mi celular.

 

<Gracias por… el día de hoy>

<Jerónimo>

 

No le respondí, supongo que acabó de hacerle el amor a Abigail y mi estómago se comprimió. De tanto pensar y pensar me quedé dormida abrazando a mi nuevo peluche, mientras las lágrimas salían en silencio recorriéndome el rostro.

Durante la semana Jerónimo no tuvo compañía femenina, y eso me agradaba, ayer lo escuché decirles a sus compañeros que no ha buscado pareja, aunque no le importa, siempre habrá una mujer a su lado. Es una señal, yo pensaba que ya tenía con quien ir a la fiesta y resulta que está disponible. Pasaba las tardes en mi casa, como tonta volví a ilusionarme, no me cambiaba por nadie. Vuelvo a ilusionarme como una completa idiota, aparento indiferencia, pero es imposible no ponerme nerviosa cuando me toma de la mano por alguna razón, o aparta algún mechón rebelde del cabello, el corazón palpitaba a mil por hora. Ayer estuvo a punto de besarme otra vez, la energía que fluía entre los dos, era notoria, él también lo siente, a veces sus ojos son tan expresivos y ellos me gritan que lo bese, no tomaré la iniciativa, él debía hacerlo, sabe cuál es mi posición, me miraba mucho los labios, y sé que lucha consigo mismo eso es evidente. Solo qué algo lo detiene, supongo… aún no soy tan importante para pasar la línea de la amistad.

Faltan ocho días, el baile era organizado por una delegación del curso avanzado. Sigo sin tener pareja con quien ir —salí de la cama—. Es sábado debo conseguir decirle a mi vecino que si le gustaría ir conmigo —¡debes hacerlo hoy! —. Me dije a mi misma, no puedo esperar que se adelanten, miré el reloj aún es temprano. Sharon insiste cada día en la escuela que sea yo quien le diga. Recordé la conversación de ayer.

—Deja de ser tonta Yelena —dijo.

—¡Por qué no me invita! —comenté mientras sacaba un libro del casillero.

—Mira a lo mejor él también debe estar buscando la manera de invitarte, le da pena, no querrá ilusionarte y sólo espera a que tú hables primero.

—Lo mismo que le diré yo, lo puede decir él —cerré mi casillero.

—No soy tonta Yelena y me he dado cuenta la forma en cómo te mira Jerónimo algunas veces —comenzamos a caminar en dirección a la salida de la escuela.

—Es sólo tu imaginación.

—Tal vez, en algo si estoy segura Yelena —llegamos a la salida, la madre de Sharon pasó a buscarla—. Es que si tú te alejas de Jerónimo lo desestabilizarás. Eres como su polo a tierra.



Eilana

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En el texto hay: fantasia, extraterrestres, misterio y accion

Editado: 17.12.2018

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