La Reina Del Mafioso

Tamaño de fuente: - +

Capitulo 79

CAPITULO 79

Canciones:

Night Lovell - I'm Okay / THE GRAY WOLF Showtime

babi ft. jonna torres - heart rate​​​​​​​

 

  La habitación olía a madera y colonia. La poca luz cálida que había en la habitación hacia que todo en ella se volviera cómoda pero a la vez generaba un ambiente elegante.

-¿Y bien? ¿Nos explicara que está pasando?- Pregunto Ema.

El señor Abagnato nos miraba con ojos fríos, es obvio que está molesto por lo que habíamos hecho pero nosotras no estábamos intimidadas por aquellos ojos que parecían analizar la situación. El suspiro y se acomodó en su silla de oficina de cuero.

¿Acaso a los mafiosos les gustaba mucho el cuero y la madera?

- Lo que le sucedió al auto de Elio por suerte no paso a mayores.- Comenzó a hablar.

Ema se colocó en el borde del sillón en donde estaba e intento decir algo pero fue callada por el señor Abagnato con un movimiento de cabeza de un lado a otro. Ema se acomodó correctamente en el sillón.

- Pero tengo en cuenta que tanto como mi segundo hijo como ustedes dos estuvieron a muy poco de perder sus vidas. La familia Abagnato es muy envidiada por mucha gente ya que tuvimos éxito en lo que hacemos y cada día ese éxito aumenta y no solo ganamos envidia sonó que ganamos enemigos, personas que no nos quieren ver bien. Creemos que alguno de nuestros enemigos puso una bomba en el auto de Elio con el fin de lastimar a la familia.- El suspiro y le tendió la mano a Ema.

Vi como dentro de ella se rompía aquella niña enojada y encaprichada en saber el porqué de la bomba en el auto. Ema coloco con delicadeza su mano sobre la, algo arrugada, mano del señor Abagnato.

- Sé que te es muy difícil adaptarte a esta nueva vida Ema, pero irte de aquella forma de la casa no fue una buena idea.- Ema agacho la cabeza. El señor Abagnato suspiro por segunda vez en la noche.- Queremos cuidarte cariño, pero tienes que dejarnos hacerlo. Sé que eres una niña grande ya, pero eso no significa que dejas de correr peligro.

Ema sollozo y yo la mire impactada. Aquella chica rebelde que iba contra todas las reglas que se le ponían se había vuelto en una pequeña y temerosa niña frente a mis ojos.

- Ve con Brina, ella estaba muy preocupada por ti.- Le pidió con amabilidad.

Ella se levantó en silencio y con lágrimas silenciosas cayendo por sus mejillas arruinando todo el maquillaje a su paso salió de la habitación.

- ¿Cuándo le piensan decir a Ema toda la verdad?- Deje de mirar la puerta por donde había salido mi amiga para ver los ojos del señor Abagnato.- ¿Cuándo le piensa decir sobre la mafia?

Estoy algo molesta ya que Ema merece saber la verdad. Dentro de unos meses se casara con uno de los integrantes de la mafia Abagnato y le será muy difícil asimilar todo esto cuando se lo cuenten en su noche de luna de miel.

- Aun no es el momento para que ella sepa de nuestro negocio principal.- El señor Abagnato se levantó de su silla y camino hacia donde se encontraban varias botellas de vidrio con líquidos dentro en una especie de librero con luces en el interior para hacer resaltar más las botellas. Tomo un vaso de aquellos que solo se usan para tomas whisky y se sirvió el líquido adecuado para aquel vaso.- No podemos confiar en ella tan rápido.

Me reí por el comentario de aquel hombre. El tomo un trago de aquel líquido que parecía hecho de oro y me miro sin expresión alguna.

- Es muy irónico, tú le acabas de pedir confianza a ella.- Sonreí de lado.- Eso es jugar sucio.

- No es momento. Enzo se equivocó mucho al contarte sobre lo que hace la familia.- Sus palabras no eran cuchillos o rechazo hacia a mi como aparentaban si no que eran palabras de reflexión.

- Mi amado Enzo no se equivocó, señor Abagnato.- Me levante del sillón, cruce mis brazos sobre mi pecho y camine hacia el hombre que estaba relajado junto a varias bebidas alcohólicas.- Ema es apta para soportar todo este mundo, piénselo mejor señor Abagnato, puede que ella sea una muy buena nuera en todos los aspectos.

Sus ojos me estudiaron pero no estudiaba mi cuerpo sino mi alma y al mismo tiempo mis palabras. Pude ver duda en aquellos ojos, parecía que mis palabras estaban haciéndolo cambiar de parecer con respecto a la mafia y a Ema.

- ¡MARTINA!

Me sorprendí al escuchar la voz de Enzo. Deje aquel papel que estaba jugando y mire a aquel chico pelirrojo que estaba parado en medio de la habitación. No dude y corrí hacia sus brazos los cuales me envolvieron con mucha fuerza. El olor a su colonia me embriago y el calor de su cuerpo me hizo sentirme en casa. Como amo a este hombre.

- Pensé que esos malditos te tenían.- La voz de Enzo hizo que mi corazón se achicara.

Escuchar a mi novio tan preocupado y con su voz a punto de quebrarse me hizo arrepentirme de haber hecho aquella travesura.

- Lo siento.- Escondí mi cara en su pecho y lo abrase con fuerza.

- Tenemos que hablar de lo sucedido Enzo.- La voz del señor Abagnato hizo que su sobrina levantara su cara de mi hombro pero no dejo de abrazarme.- Pero Martina tiene que irse.



Yolito0015

#117 en Novela romántica
#23 en Otros
#4 en Acción

En el texto hay: armas, romance, mafias

Editado: 28.07.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar