La Resistencia del tercer cordero

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regreso a la caverna - Parte 66

Regreso a lacaverna

 

Una voz proveniente de una de las entradas a la zona de esparcimiento, les hizo contener el aliento y que estallen sus corazones.

- ¿No hay gente en esta caverna que salga a recibir a los vencedores?- Era la voz del Almirante, que se acercaba , junto a Marcos y a un granadero, los tres con sus ropas manchadas de sangre.

Todos corrieron a abrazarlos entre gritos de júbilo, llevando por delante a Fabricio y a Andrés, que presurosos, corrieron con una camilla a buscar a los heridos.

Los abrazaron y se dieron cuenta que solo eran ellos dos y el granadero los que habían regresado...

- ¡Donde esta Julio! – Suplico Rocío envuelta en llanto, al Almirante

- ... A Juan... ¿ Que le paso a Juan? – Desesperada preguntaba María, abalanzándose sobre Marcos

- ¿Salomón esta herido?- Consulto Ana

- Silencio, hagan silencio por favor... déjenme que les...

La desesperación había cubierto todo, los gritos y llantos se superponían entre sí, nadie escuchaba, ni se escuchaba... todo era dolor, suponiendo lo peor...

- ¡¡¡ Silencioooo !!! – Grito el Almirante – Por favor, serenense y escuchen

¡No están muertos! , la mayoría están bien y algunos resultaron heridos y los trasladamos al hospital más cercano. Nimides es el único, que hasta que nos vinimos, estaba muy grave.

Los combatientes no vinieron porque se quedaron junto a los camaradas heridos. Solo nos acompaño este granadero, porque es un amigo de Marcos.

Después de las palabras del Almirante, todos respiraron más relajados. Aunque de todos modos no podían entender la situación ¿ Como que los camaradas heridos y sanos, habían quedado expuestos a los soldados de la Elite? ¿ y el granadero de donde había aparecido?

- Almirante, disculpe pero no entiendo ¿Qué cambio como para que nuestros hombres, queden afuera?- consulto Rocío

- Todo cambio y en esto le cedo el relato al comandante Marcos, quien ha sabido guiar a los hombres a la victoria.

- La espada cristica es la que nos permitió el triunfo – comenzó diciendo Marcos - y mas allá de las sobradas explicaciones científicas, sobre tormentas solares, que podrá darnos Embajador; yo les digo que lo que hoy ocurrió fue un verdadero milagro, tal vez el ultimo milagro, tal vez la ultima ayuda a esta humanidad que ha permanecido en la oscuridad durante siglos, finalmente la luz cayó sobre la oscuridad, para traer justicia, aclarando nuestra visión y nuestros corazones.

Es cierto, yo fui quien lanzo la espada sobre la maquina principal, pero un rayo , con una potencia incalculable, fue el que quemo todos los circuitos existentes y se propago en todas direcciones acabando en segundos con toda la maquinaria infernal, que durante cientos de años la Elite fue creando y utilizo para anularnos, para mantenernos somnolientos, frente a los espectáculos más crueles e injustos.

Esta batalla contra la Elite y por nuestra 2° Independencia, nos remite y reivindica a San Martin, Belgrano, Bolívar, los soldados de Malvinas, los del Ara San Juan y tantos otros... todos los que lucharon contra monarquías, que fueron la simiente de la Elite.

Créanme que aunque haya sido por razones fortuitas que los granaderos a caballo, hayan estado hoy tan cerca y hayan respondido rápidamente al llamado, montados a sus caballos y con el uniforme del ejercito del General San Martin, fusionando en la batalla, parte de nuestra historia con nuestro presente, creo que ha sido obra del destino , para recordarnos que América es una hermandad de pueblos, que abre sus puertas a todos los hombres de buena voluntad pero se sacude de los que quieren esclavizarla.

Créanme que aunque haya sido por razones fortuitas que los granaderos a caballo, hayan estado hoy tan cerca y hayan respondido rápidamente al llamado, montados a sus caballos y con el uniforme del ejercito del General San Martin, fusionando en la ...

Después, cuando la noche se transformo en día, los soldados norteamericanos y los nuestros emparchados, se detuvieron y arrojaron sus armas, claro, como no hacerlo, si la luz desactivo sus parches y pudieron ver que éramos sus hermanos.

Hasta ese momento el numero de rebeldes había crecido exponencialmente, Gómez con sus hombres, Guevara que arrastro el ejercito de jóvenes reclutados por la Elite, muchos hombres de armas, como este granadero y cientos de personas que salían de sus casas con palos, acudiendo al llamado de rebelión; no sé, si fue el numero de rebeldes o la indescriptible luz que nos bañaba, que hizo que los soldados de la Elite, bajaran sus armas y huyeran.

Por eso, los únicos heridos que tenemos fueron por las balas cruzadas, antes de la luz.

Después, cuando la luz dejo de ser tan brillante y comenzamos a vernos nuevamente, nos estrechábamos las manos, nos abrazábamos, con la certeza de que habíamos renacido a lo nuevo, que acabábamos de despertar, de un profundo sueño.



Gladys De La Vega

Editado: 21.02.2019

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