La Teoria del Patan

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Alguien que no está interesada en ti.

Es incomodo cuando, de todas las personas que hay en el mundo, la persona con la que chocas es tu exnovio.

Mi mirada esta fija en él, quiero correr lejos de él o por lómenos decir algo que me haga sonar como que el ya no me importa, pero en lugar de eso me quedo pasmada y con la garganta seca.

— Bianca. — Susurra él.

Supongo que el tampoco esperaba que fuera yo.

¡Habla!  Me susurra una voz en mi interior, pero solo sigo ahí.

— Escucha yo nunca me disculpe contigo, pero… — No lo dejo terminar la oración.

— Tengo que irme. — No es completamente mentira.

Resulta que él es la clase de chico que siempre te convencen de que no son tan malos como parecen y terminas cediendo a lo que sea que ellos quieran.

— Tengo que decirte algo.

— ¡No! — Respondo tajante. ¿De dónde viene el valor para hacer eso? Normalmente me tenía rendida ante sus palabras. — Cuando de verdad tenías algo que decirme, no lo hiciste.

No me responde, supongo que si tiene hay algo de bueno en él. Algo que lo hace sentir culpa y dejarme en paz.

Sin querer escuchar más y antes de que mi nueva valentía adquirida, doy media vuelta y regreso a la cafetería.

No llores.

No llores.

No llores.

Me repito la misma frase una y otra vez.

Al parecer Brzil solo compro café para llevar, porque cuando entro a la cafetería, el ya no está. Ojalá pudiera decir que el chico con el que Sophia hablaba también se había ido, pero no. Sigue aquí y siguen coqueteando.

Estábamos en su cama besándonos. Mi blusa estaba en algún lugar del piso, pero mi sujetador aún estaba en su lugar, así que supuse que todo estaba bajo control. Hasta que sus manos empezaron a ir hacia abajo, tratando de desabrochar mis pantalones.

Aunque siempre usábamos frases como “te amo” o “te quiero”, en realidad no estaba segura de sentirlo, era más bien algo que decía porque se sentía que es algo que las parejas dicen. Así que no estaba dispuesta a dejar que eso pasara.

— No. — Quise que sonara fuerte, pero en su lugar salió un pequeño susurro.

— ¿Por qué no? — Pregunta entre besos, mientras yo trato de sostener su mano para que no vaya más allá.

— Tus padres podrían llegar en cualquier segundo.

Dejo de besarme por un momento.

— ¿Segura que es por eso? — Cuestionó.  

Solo se quedó ahí, mirándome y esperando una respuesta. No sabía que decir, así que solo tomé aire y le dije la verdad, porque decirle que era una virgen podía ser tan malo. ¿O sí?

— Sigo pensando que Sophia no es tu tipo.

Las cosas parecen ir de mal en peor.

Loukas, el patán arrogante de la fiesta, se sienta en una de las sillas libres.

Cuando no obtiene ningún tipo de respuesta de mi parte, decide seguir siendo quien hable.

— Creo que no hemos comenzado de la mejor manera. — Me dedica una sonrisa que parece honesta.  — Deberíamos empezar nuevamente.

No le respondo.

Estoy decidida a ignorarlo hasta que se vaya.

— Me llamo Loukas.

¿Acaso no se rinde nunca?

— ¿Tú tienes nombre? — Intenta nuevamente.

Mas silencio de mi parte.

— Si no me lo dices, tendré que seguir llamándote Mónica.

— No soy Mónica. — Digo sin pensar.

— ¿Entonces quién eres?

— Alguien que no está interesada en ti.

— ¿Interesada en mí? — Repite burlándose. — ¿Tú piensas que yo…? —Suelta una risa sarcástica. — No estoy mínimamente interesado en ti.

— ¿Entonces porque parece que estas acosándome? — Me inclino un poco sobre la mesa. Estamos frente a frente, así que lo miro fijamente. — Adivinare, los tipos como tú no pueden soportar la idea de que haya alguien en el mundo a quien no le graden. ¿Acerté?

— ¿Por qué no te agrado? — No luce molesto, sino genuinamente curioso. Incluso está sonriendo. — No hice nada realmente malo, te he confundido en una fiesta mientras estaba borracho. No creo que eso sea razón suficiente.



SamWONDERSTRUCK

Editado: 21.04.2019

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