La Teoria del Patan

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Podría ser lindo

Cuando suena la campana para entrar a clases, Sophia y yo nos arrepentimos de habernos detenido a comprar café.  Todos los pasillos se encuentran vacíos, en silencio, totalmente quietos. Revisamos la hora en nuestros celulares y sabemos que química no es una materia a la que deberíamos llegar tarde.

Cada cabeza en el aula se voltea hacia nosotras cuando entramos.

Esto es muy incómodo. Puedo sentir como la sangre sube por todo mi rostro.

— Gracias por hacer un espacio en sus ocupadas agendas para atender mi clase. — Dice la profesora, claramente está molesta.

Nos permite entrar a la clase, pero no nos deja sentarnos junta. Me manda hasta el fondo del aula y a Sophia la lleva hasta el frente, de hecho, casi hasta el frente de su escritorio.

— Es un trabajo para entregar antes de las vacaciones de invierno. — La profesora continua con la clase y, a pesar de que no sé de qué está hablando, trato de seguirla. — Eso no significa que deban hacerlo tres días antes. Reúnanse con sus compañeros de trabajo cuanto antes. En cada juego de copias están todas las instrucciones, no quiero que ninguno de ustedes me diga que no sabía lo que había que hacer.

Doy por sentado que Sophia y yo haremos el trabajo juntas, pero parece que la profesora tiene planes diferentes. La mitad de los estudiantes tienen un juego de copias, pero la otra mitad no los tiene.

— ¿Puede darme una de esas copias? — Pregunta Sophia.

— No se interrumpe en mi clase. — Dice la profesora. — Sus copias las tiene su compañero.

Esta vez Sophia levanta la mano antes de hablar.

La profesora asiente en su dirección, indicándole que puede hablar.

— ¿Cuándo elegimos compañeros?

— Cinco minutos antes de que llegaran.

Ahora soy yo quien levanta la mano.

— Nosotras no estábamos aquí. — Le recuerdo. — Tendría sentido que fuéramos compañeras.

— Ustedes ya tienen un compañero asignado.

Como si nuestras dudas no importaran más sigue hablando de la importancia de este trabajo, el valor que tiene, lo mucho que esta esperando de nosotros, etcétera.

Entonces siento un par de ojos sobre mí.

Loukas.

Me regala un guiño y sonríe como si estuviera tan por encima de mí. Seguramente lo hizo a propósito. Le hubiera tomado cinco segundos tener de compañero a Todd, pero en lugar de eso me eligió para molestarme.

No es gran cosa.

Solo un trabajo escolar.

En el momento en que la clase termina, veo a Todd y a Sophia acercarse. Seguramente el la eligió a ella.

Pongo todas mis cosas dentro de mi mochila y me pongo de pie, camino hacia Loukas, con toda la intención de averiguar si ha hecho lo que pienso, pero a él parece no importarle. Se levanta de su lugar y camina hacia la puerta, pronto termina por perderse entre el resto de estudiantes.

Prácticamente tengo que correr para poder alcanzarlo, pero aun así sigo perdiéndolo entre la multitud.

— Tranquila. — Me dice Todd acercándose, tomando la mano de Sophia. — Seguramente él va a buscarte.

— ¿Por qué lo dejaste hacerlo? — Le pregunto a Todd, sé que no es su culpa, pero cuando estás molesta sientes que todo el mundo tiene la culpa de tus problemas.

 — No tienes que conocerlo mucho para saber que no es de los que hacen lo que los demás le dicen.

No puedo evitar pensar que tiene razón.

— Tal vez es una oportunidad para que se conozcan mejor. — Comenta Sophia. — Podría ser lindo… para ti.

¿Lindo para mí? Ni siquiera sé que se cómo interpretar eso.

— A nadie lo expulsan de una escuela por ser lindo. — Digo mientras caminamos hacia la siguiente clase.



SamWONDERSTRUCK

Editado: 21.04.2019

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