La Teoria del Patan

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Si me das un beso

— Por supuesto que no.

¿De nuevo intenta burlarse de mí?

— Dijiste que si me disculpaba lo harías.

— Te equivocas.

Detesto la forma en que habla, siempre tan seguro de sí mismo.

— No, no es cierto. — Toma todo de mi no empezar a subir mi tono de voz. — Eso fue lo que pediste.

— Si, en eso tienes razón.

— Tengo razón en todo. — Digo sin pensar, inmediatamente me arrepiento.

— ¿En todo? ¿De verdad?

 Asiento, no porque crea que siempre tengo razón, sino porque no quiero admitir, por lómenos no frente a él, que cometo errores.

— ¿No crees que a veces puedes estar equivocada? — Mientras habla cierra su libro, dejando el teléfono en medio de las hojas. Me mira como si mi respuesta a una sola pregunta fuera a decirle todo lo que necesita saber de mí.

— ¿Tu te equivocas? — Logro decir.

¿Por qué es tan difícil hablar?

Se inclina un poco, mirándome directamente a los ojos. Es como si el tiempo se detuviera o como si ese segundo durara una eternidad. Siento que su mirada me atraviesa y podría jurar que me esta leyendo como a un libro, uno que contiene cada uno de mis secretos entre sus páginas.

La profesora aparece, interrumpiéndonos.

— ¿Cuánto han avanzado en su investigación?

— Bastante. — Responde Loukas.

— El método científico siempre hace que todo sea más sencillo. — dice la profesora, creo que quiere atraparnos en nuestra mentira, sabe que no hemos estado trabajando en esto.

— No creo que lo haga mas sencillo. — Loukas habla como si dominara el tema, tal vez si estaba leyendo su libro. — Pero hace que todo sea mas objetivo y que el conocimiento adquiera validez.

La profesora asiente y sonríe antes de retirarse.

— ¿En que estábamos? — Pregunta enfocándose nuevamente en mí.

— En que ibas a ayudarme a hacer este trabajo.

— Te equivocas… otra vez.

— Eso fue lo que acordamos. — Insisto en defender mi punto.

— No, dije que si te disculpabas tal vez te ayudaría. — Me dedica una sonrisa, pero esta es diferente, es con aires de superioridad. — Las palabras claves son “tal vez”.

— Eres un tramposo. — Adobarle, un comentario muy maduro.

— Lo dice la que me ofreció la disculpa mas falsa que he escuchado en toda mi vida.

Cierto.

— Eso es diferente.

— ¿Por qué? — no tiene curiosidad, solo está retándome.

— A diferencia de ti, esta clase me importa. Solo estoy buscando la forma de hacerte cooperar. En cambio, tu solo estas siendo un idiota y un patán, pero sin motivo.

Se queda callado, solo mirándome y sonriendo.

— ¿De verdad te importa tanto el proyecto? — Asiento. — Podemos hacer un trato.

— No. — Respondo de inmediato. — No tienes palabra.

— Lo digo en serio. — Parece sincero. — Soy bueno en química y esta vez no esconderé nada entre mis palabras.

— ¿Cuál es el trato?

— Si me das un beso, yo hare todo lo que tú quieras. Nos hare obtener la mejor calificación de la clase.



SamWONDERSTRUCK

Editado: 21.04.2019

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