La Teoría Schröndiger© (snypp#2)

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Capítulo 2

—Ágata— me habló Mica— ¿ya te enteraste?

Ni pienses cosas que no son, mi nombre no es porque mis padres amen a los felinos ya que mucha gente se confunden con eso, no, mi nombre es por una piedra perteneciente a la familia de los calcedonios con una gran variedad de tonalidades y diseños, sus vetas de colores hacen que cada ejemplar sea único e irresistible.

Aunque recordaba muy bien el apodo que me ponía el imbécil, como lo aborrecía, hasta en estos momentos solo de recordarlo la furia me venía, me gustaría tenerlo enfrenté y darle un par de coscorrones.
No podía creer que la vida se hubiera ensañado tanto con ella para que tuviera que cumplir esa penitencia y estar a lado de ese tarado.
Pero gracias a dios parece que la vida le sonrió por que el tarado se fue dos años después de entrar a la preparatoria y a ella le encantó esa paz y tranquilidad.

Estaba tan concentrada que no me di cuenta que Mica me estaba hablando.
—¿Ágata? ¿Me estás escuchando?
—Perdona, ¿qué decías?
—Dije que en el campus está circulando que vendrá un chico de intercambio que además de ser muy guapo es millonario— me respondió con emoción.
Yo no estaba tan emocionada, despreciaba a los niños ricos, estos se creían merecedor de todo y de todos, como si el mundo les perteneciera y hasta las personas.

Bien que lo sabía ella.
Suspiré, lo que me faltaba ya había varios fresitas y riquillos como para que trajeran a otro.
—Pues veremos si es cierto ya ves que la gente siempre altera los acontecimiento y los exageran.

Ella asintió con compresión.
Estrella se reunió con nosotros en la cafetería, Mica compró unas galletas de avena, Estrella un café y yo tres barras de chocolate, ¿qué? Soy adicta al chocolate y jamás lo he negado.

Caminamos a nuestros salones y Mica se separó de nosotros para entrar a su clase.
Estrella y yo caminamos por un corredor, nos fijamos en nuestro horario y si este era nuestro salón.
Entramos al salón de química, había muchos alumnos, noté que venían de diferentes nacionalidades.

Había latinos, italianos, franceses, rusos entre otros que vinieron de intercambio de otros países o se trasladaron de otra universidad para acá.
Nos sentamos en la silla al lado de la puerta en los dos primeros lugares, siempre nos había gustado sentarnos ahí ya que era más propenso que no te distraigas tanto.

Empezamos la clase sin complicaciones, nos presentamos y reunimos en equipo, en nuestro equipo nos tocó dos chicos muy guapos. Ellos eran los nuevos.
Alessio venía de intercambio y Gael simplemente se había trasladado, ya que antes estudiaba en los Ángeles.

Alessio es de Italia específicamente de Sicilia, es un chico alto tal vez de un 1.80, cabellos oscuro ondulado, piel morena, ojos color chocolate y tener un cuerpo delgado y musculoso.

Gael es lo opuesto a Alessio, es de piel blanca con el cabello castaño, unos hermosos ojos esmeralda, alto, fornido y con músculos bien definidos, Gael es de los Ángeles pero es de raíces Colombianas. Habla muy bien el español y por eso rápidamente congeniamos, no es que Alessio no me caiga bien pero me di cuenta de que él estaba muy contento hablando con Estrella, sonreí para mis adentros tal vez aquí pase algo después.

Gael es un chico muy listo y amigable, mi madre es chicana, nació en estados unidos pero mis abuelos se vinieron de México a Estados Unidos cuando eran jóvenes y aquí nació mi madre.

Me habían enseñado español y aún conservamos las raíces de nuestros abuelos, nos gusta comer comidas típicas, películas y música mexicana.

—¿Te gustan las películas mexicanas?
—Si la verdad es que mis abuelos eran mexicano y aún conservamos nuestras raíces latinas.
—Eso es genial, nosotros también aún conservamos nuestras raíces colombianas, deberíamos de ir a un karaoke donde ponen música de la que tu pidas y preparan unos exquisitos nachos, ¿qué te parece?— me contestó nervioso.

Gael era un chico muy guapo y se miraba que era una buena persona además yo nunca había tenido un novio, la verdad no confiaba en ellos después de lo que había pasado en mi infancia y la traición que sentí en ese momento cuando tenía 16 años, por su padre y por el que creía su mejor amigo, desde ese momento nunca volvió a confiar en un hombre, todos eran unos machistas que no les importaba la voz ni la opinión de sus esposas o novias y ella se juró que no permitirá que ningún hombre la dominará. Pero por desgracia se había metido en un lío muy gordo.

Mirando el bello rostro de Gael y sus ojos verdes que miraban de manera nerviosa me di cuenta que me tardé unos minutos en contestar.
La verdad las chicas y yo no éramos muy fiesteras nos gustaba más reunirnos en uno de nuestros departamentos y ver una película comiendo helado o palomitas.

—Claro Gael me gustaría ir a ese lugar del que me hablas.
El sonrió alegremente y sus ojos verdes brillaron de satisfacción.
—Genial, ¿qué te parece mañana?
Párale chaval que apenas nos vamos conociendo.
—Ummm, ¿qué te parece la otra semana?
—Me parece genial.
Asentí y le sonreí.
El me devolvió la sonrisa como el gato de Alicia.
—Ahora vamos hacer estos ejercicios—le respondí sonriente.
—Tienes razón— declaró guiñándome el ojo con chulería.



AdyerenLael97

Editado: 18.08.2019

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