La Teoría Schröndiger© (snypp#2)

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Capitulo 9

¡Dulce sábado! 
Por fin un día de descanso sin tener que ver a ese tarado y a las bobas que lo siguen como si fuera un rey. 

Bueno no muy lejos de la realidad. Volteé a ver el reloj de mi celular eran las 10:00 a.m. 
Me levanté, me lavé la cara y me cepillé los dientes. 

Puse música en mi celular para distraerme ya que soy de las personas que cuando estoy haciendo algún trabajo en mi departamento se me hace mas rápido escuchando música. 
Se oyó la voz de Amanda Miguel en mi iPhone.

"Me levantó de la cama tarde, 
Qué alegría otro día nace, 
Y es insolente el sol, 
Se mete en cada rincón, 
Hoy no sonó el reloj, 
Gracias por ese favor".

"Peino mi cabello, 
Aunque no lo crean, 
Veo en el espejo,
Que no soy tan fea, 
Voy a la cocina abro la heladera, 
Se acabo la leche, tomo lo que sea, 
Abro la ventana y dejo que me toque el sol".

"Que alegría, otro día viva, 
En la radio, una voz me encanta, 
Y lo despierto a él, 
Muy buenos días amor, 
Despierta dormilón, 
Te soy infiel con el sol, 
Prendo un cigarrillo, 
Aunque yo no deba, 
El me grita ¡Deja!, 
Yo lo invito prueba, 
Es como un chiquillo, 
Se cual es su idea, 
Ya no me resisto, 
Que hago lo que quiera, 
Si después de todo, todo lo que quiero es el".

"Las pequeñas cosas de todos los días, 
Son las grandes cosas que tengo en la vida, 
Unos brazos tibios,
Una noche fría, 
Una luna llena, 
¡Qué rica comida!, 
Un beso en el cine y otro donde no da el sol....". 
(Las Pequeñas Cosas- Amanda Miguel).

Después de limpiar mi cuarto y la cocina fui a prepararme algo de desayunar, sacó un paquete de salchichas y unos huevos, empecé a partir las salchichas las eché a la cazuela con aceite caliente y después le eché los huevos y revolví. 

Mi desayuno de salchichas con huevo estaban listas. 
Calenté tortillas en una cazuela. 
Tapé mi comida y salí de mi departamento para invitar a desayunar a las chicas. 

Cuando salía de mi departamento choqué contra un pecho duro y musculoso. 

Cuando volteé a mirar con quien me había tropezado. 
Sentí que las fuerzas se me iban, me agarré de la puerta para no caerme.
—¿Estás bien?— me preguntó preocupado. 
—Como si te importara— le contesté furiosa— ¿qué haces aquí? 
Leónidas sonrió. 
—Voy a vivir aquí, así que buenos días vecina. 
—¡Estas bromeando!— grité furiosa. 
—Te aseguró que lo que te estoy diciendo fierecilla lo digo muy enserio. 
—Por que no le vas hacer la vida imposible a otra persona— le respondí apuntándolo con el dedo. 
—Porque es más divertido hacértela a ti— declaró con chulería. 
Lo pulverice con la mirada. 
Idiota. Como me daban ganas de darle un buen bofetón y borrarle esa sonrisita.
Le sonreí. 
—Solo debo decirte que aquí no hay ninguna chica con la que puedas ligar, así que si querías aumentar tus conquistas— contesté con voz burlona— aquí no hay con quien puedas tontear. 
El sonrió con chulería y se agachó para acercarse a mi cara. 
—Contigo me basta— expresó con voz seductora. 
Me reí. 
—Lo siento pero conmigo no funcionan tus teatritos de romeo así que ya vete buscando a otra quien te crea tus jueguecitos querido— declaré con burla. 
El sonrió de manera engreída. 
—Eso ya lo veremos fierecilla— contestó dejándome sola. 
Sentí un escalofrió en mi cuerpo. 

¡Oh dios! ¿El estaba pensando en...? 

¡No lo permitiría! ¡No iba a dejar que un hombre gobernará su vida otra vez! ¡Y menos él! 
¡Ya no!



AdyerenLael97

Editado: 18.08.2019

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