La Teoría Schröndiger© (snypp#2)

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Capítulo 12

—Ágata no puedo hacer eso, ya les expliqué que no pueden separarse al menos que los dos estén de acuerdo. 
—El lo está. 
O lo estaría por que ya no soportaba tenerlo cerca. 
—Hablaré con el para ver cuál es su decisión. 
Asentí porque ya no tenía nada más que decir. 
Estaba hecha una furia. 
—¿Estás bien Ágata? 
—La verdad es que no Estrella. ¿Y Mica? 
—¿Por qué? Cuéntame. Ya sabes con su Diacono. 
Sonreí. 
—¿Cuándo nos darán la noticia? 
—Estoy segura de que muy pronto, ahora no cambies de tema y dime lo que te molesta. 
Suspiré. 
—El idiota de mi vecino me está siendo la vida imposible. 
—¿Tu vecino? ¿Quién?
Me acordé que no les había comentado que Leónidas era mi vecino. 
—Leónidas es mi vecino. 
Estrella agrandó los ojos sorprendida. 
—El guapo compañero de física. 
Puse los ojos en blanco. 
—Si ese y no esta guapo. 
—Claro que sí, además es la sensación de la escuela, todas las chicas andan loquitas por el aunque Mónica ya marcó territorio. 
—¿Marcar terreno, acaso mea por donde pasan? 
Nos echamos a reír. 
—No exactamente pero casi, mira— contestó señalando algo a mi espalda. 

Cuando volteé miré a Leónidas y a Mónica agarrada como una pulga a un gato callejero. 

Leónidas volteó a verme con mirada engreída como diciendo "ves puedo tener a quien yo quiera" Mónica me miró de manera presumida y me dio una sonrisa engreída. 
Por mi que se lo quedará. 

Los ignoré, por mi que se casarán y tuvieran pequeños Hitlers. 
Pero claro, eso no pasaría y si ella supiera el por qué no me daría esa sonrisita estúpida. 

—Ágata. 
—Gael— le respondí sonriéndole con alegría. 
Gael se acercó a mi, me sorprendió que me abrazará y me levantará del suelo. 
Me reí, Gael era un excelente chico. 
—Estas muy guapa. 
—Gracias, tu también no estás nada mal. 
El sonrió con chulería. 
—¿Te gustaría ir conmigo a La mía casa sei tu y bailar conmigo toda la noche?
Sonreí. 
—¿Tan mal lo hice para que me des lecciones toda la noche?— pregunté sonriendo. 
El se rio. 
—Lo hiciste tan bien que quiero bailar contigo toda la noche, ¿qué dices aceptas?— respondió algo nervioso. 
Sonreí coquetamente. 
—Claro que me gustaría ir contigo. 
El sonrió como el gato de Alicia en el país de las maravillas y me abrazó tiernamente. 
—No la pasaremos genial. 
—Estoy segura de que si— contesté abrasándolo. 

Cuando volteé a mirar a Leónidas, sus ojos grises taladraban con la mirada al pobre de Gael, le sonreí engreídamente dándole entender "mira yo también puedo andar con quien se me pegué la gana como ves idiota."



AdyerenLael97

Editado: 18.08.2019

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