La Teoría Schröndiger© (snypp#2)

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Capítulo 13

Sorpresa, sorpresa el profesor no me dejó hacer el proyecto sola y todo por culpa de ese tarado, cuando el maestro le preguntó, si estaba de acuerdo de ya no ser mi compañero, el muy mentiroso había dicho.

—Aún nos estamos conociendo y todavía hay diferencias pero estoy seguro de que lo resolveremos.
Iba a replicar cuando el profesor sonrió y dijo.
—Me parece perfecto sigan así chicos y tendrán un excelente proyecto.

Y así me había quedado con la palabra en la boca y con un idiota como compañero de equipo.
No nos habíamos hablado en toda la clase, el me observaba de manera molesta y yo se la devolvía.

Teníamos que hacer el proyecto y limar asperezas, aunque estaba segura que eso no pasaría.
Cuando alguien tocó a mi puerta supe que era él y no sabía si alegrarme o fastidiarme.

—Hola— dijo con voz seria.
—¿Qué quieres?
—Tenemos que hacer ese trabajo.
—Claro— contesté con el mismo tono serio con el que me había hablado.
Cuando entró, detrás de el venía un gato de color anaranjado con blanco, ¿qué rayos un gato?
—No se pueden tener mascotas— declaré sorprendida.
—Ahora si— respondió engreídamente.
—¿Sobornaste al encargado?
Alzó la ceja.
—No necesariamente.
Y ya no me explicó mas dejándome con la duda. ¿Cómo le había hecho?
Si, de seguro le pagó, no había otra explicación, la gente como él no sabían actuar de otra manera.
—Le pregunté si podía tener una mascota...
—Un perro de seguro.

Lo miré a la cara sorprendida, ¿acaso todavía se acordaba de ese gusto mío después de tantos años? Ignoré la sensación de alegría que inundo mi cuerpo.

—Unos amigos me iban a regalar un cachorro de Beagle pero el encargado me dijo que no— comenté mirándolo con reproche.
El sonrió.
—Claro con ese carácter que tienes..
Lo pulverice con la mirada.
—Está bien— expresó alzando las manos en son de paz.— Ahora ya puedes tener un perro.
—No lo creo.
—¿Por qué no?
—Los cachorros de Beagle ya los vendieron. Y son muy difíciles de conseguir.
El asintió con aburrimiento.
Y yo me callé porque estaba siendo el ridículo y hablando como una perica.
—Entonces hay que ser ese trabajo lo más pronto posible ya que no tengo ganas de verte de nuevo.
El frunció la ceja.
—Como quieras gatita.
—Y deja de llamarme así.
—Lo que tu digas fierecilla.

Lo pulverice con la mirada y nos sentamos en mi sofá, saque mi tableta y empezamos a investigar.
Empezamos a escribir el titulo.

El Gato de Schröndiger.

Según Erwin Schröndiger propone una situación ficticia en la que hay un gato encerrado en una caja donde también hay un frasco que contiene veneno en forma de gas, esta acabaría con el gato en cuestión de segundos, Erwin explica que hay una partícula radiactiva que tiene un 50% de volverse inestable y desintegrarse. Y en la misma caja hay a un contador Geiger que es un medidor de radiación que evalúa en todo momento la radiactividad de la caja así que si detecta una mínima radiación, el frasco con el veneno se romperá y el gato acabara muerto.

—Eso quiere decir que el gato está vivo o muerto hasta que alguien lo compruebe.
—Exacto tiene un 50% de posibilidad de estar vivo o muerto ya que está sujeto a la probabilidad de que la partícula se desintegre.
—Un solo átomo definirá su vida.
Asentí.
—Que lata de teoría.
—Tienes razón.
Él alzó la ceja sorprendido.
—Wau nunca pensé que escucharía esas palabras de tu boca tigresa.
—Oh no te lo tomes muy a pecho gato callejero, oyes y ¿qué tal si experimentamos con tu gato esta teoría?— le pregunté bromeando.
El se rió.
—Que mala eres.
—Solo era una idea.
Nos reímos.
—Así que las leyes de la cuántica dicen que el átomo está en estado intacto y desintegrado al mismo tiempo, que es la superposición cuántica.
—Pero para eso tenemos que ver la partícula y así saber en qué estado se encuentra. Por lo tanto hasta que miremos al gato este está vivo y muerto a la vez.
—Pero en esta teoría lo importante no es el gato si no la partícula.
Leónidas asintió.
—La idea de Schröndiger era que al ver el estado del gato podríamos saber el estado del átomo.
—En pocas palabras el gato morirá o vivirá si un solo átomo radiactivo que se manifiesta como ondas, choca contra el contador Geiger que es el medidor de radiación, este lo detectará y hará que se rompa el frasco de veneno matando al gato, pero también puede pasar lo contrario el gato no morirá si el átomo se desintegra antes.
—Por eso se dice que el gato esta muerto y vivo a la vez porque ambas posibilidades se cumplen.
—Si lo encontramos muerto entonces podremos decir que el átomo salió disparado hacía el Geiser o por lo menos se acercó lo suficiente y en caso de que éste vivo podemos decir lo contrario que el átomo se desintegró antes de salir disparado hacía el Geiser dejándolo vivo. Sólo nos falta hacer las ecuaciones, pero esas las podemos hacer cada uno en su departamento y listo terminado el trabajo del gato de Schröndiger. 

—No estuvo tan difícil eee— respondió guiñándome el ojo.
—Aja, ¿será porque yo hice todo?— pregunté en broma.— Ya hasta me duele la cabeza.
El sonrió.

—No seas presumida gatita, yo haré las ecuaciones.
Alce la ceja de manera cínica.
—¿Tú?
Se encogió de hombros.

—Se me dan bien los números y la física.— Leónidas carraspeó incómodo— ¿quieres que te traiga una pastilla?— respondió con voz preocupada.

Sonreí. ¿Qué? ¿Leónidas preocupado?
—Oh no, conociéndote me puedes dar una pastilla para que me envenene— contesté en broma.

El se me quedó mirando, sus ojos brillaron con un toque de tristeza.
Se aclaró la garganta un poco incómodo.

—Nunca te haría eso, así que ni se te pase ese pensamiento por esa cabecita tuya. Ágata yo...

Pero no acabó la frase cuando sonó en su iPhone una canción que me sorprendió por que desde hace años que no la había escuchado.

"Compartimos el mismo cielo,
Compartimos el mismo anhelo,
Compartimos el mismo tiempo,
Y el mismo lugar,
Fuimos parte de la misma historia,
Íbamos a la misma prepa,
Yo siempre fui un lacra,
Y tú eras el cuadro de honor".



AdyerenLael97

Editado: 18.08.2019

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