La Teoría Schröndiger© (snypp#2)

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Capítulo 29

Unas semanas después.

Las semanas pasaron así como mi vida y mi matrimonio, me lo he topado en todo los lugares en los que hemos salido las chica y yo, ¿coincidencia? Claro que no.

Y aunque no me ha dirigido la palabra a dejado regalos en la puerta de mi departamento, por qué el muy tarado volvió hacer mi vecino.
Empezó con un enorme oso de peluche de dos metros de altura, se lo dejé de nuevo en su puerta pero cuando regresé de mi trabajo estaba de nuevo en la puerta de mi departamento así que decidí quedármelo, no estoy de humor para jugar al gato y al ratón.

A los largo de estás semanas han aparecido rosas, caja de chocolates, helado y toda clase de golosinas que me gustan, ¡por dios! Hasta me ha mandado comida de uno de los mejores restaurantes de Nueva York y aunque no me ha hablado si puedo notar que me sigue y me observa con mucha atención.
Cuando lo confronte y le dije que me dejará de mandar cosas y que además dejará de seguirme, el muy sinvergüenza me dijo "aún sigues siendo mi esposa y no quiero que lo olvides en ningún momento" como si pudiera.
Con esos pensamientos salgo de mi departamento y caminó hacía al de las chicas.

—Hola Ágata— dice Estrella saliendo de su departamento.
—Hola Estrella y ¿Mica?
—Fue a visitar a sus suegros.
Nos sonreímos.
—¿Y tú para cuando?— pregunté sonriendo.
—Ya mero— contestó Estrella sonriendo.— ¿Salimos a tomar un café después del trabajo?
—No creo que pueda hace unos días que quedé a cenar con Gael.
Estrella alzó la ceja.
—Está bien pero mándame un mensaje cuando salgas y cuando estés de regreso de esa cena.
—¿Y ahora quien actúa como una mamá osa?— pregunté sonriendo.
Ella suspiró.
—Ya sé que ese papel es tuyo, pero como te he dicho en muchas ocasiones Gael no es santo de mi devoción desde que te tiró cuando estabas en los hombros de Leónidas.
Suspiré.
—Lo sé, está bien te avisaré cuando este en el restaurante y cuando lo dejé ¿contenta?
—Si— respondió abrazándome— cuando vuelvas podremos comernos un bote de helado de chocolate aunque tal vez tu ya estés...
Levanté la mano sonriendo.
—Ni lo digas nunca estaré lo suficiente llena para no comer helado.
—Esa es mi amiga.
Nos reímos.
—Bueno tengo que irme.
—Está bien adiós.
—Adiós.
Y así salí de mi departamento para ir a mi trabajo.

****
Después de salir del trabajo Gael ya me esperaba con su mustang rojo.
Salió de su coche vestido con una camiseta gris y unos pantalones negros, su cabello castaño se movía por el viento, se veía muy guapo.

—Hola preciosa— dijo Gael acercándose a mí y dándome un beso en la mejilla lo cual me puso incómoda, Gael nunca había hecho eso, pero lo deje pasar por que después de nuestro reencuentro habíamos estado más tiempo juntos, aunque está era la primera vez que salíamos juntos en una cena oficial.
—Hola Gael— contesté sonriendo.
Gael se miraba raro, estaba muy hablador, enérgico así como un poco pálido, tenía las pupilas dilatadas y su mejilla estaba muy caliente.
—¿Estás bien Gael, actúas raro?— pregunté preocupada.
Gael me sonrió de oreja a oreja.
—¡Estoy más que bien Ágata! ¡Estoy súper feliz de estar contigo!— exclamó muy entusiasmado.—Vamos— respondió entrelazando nuestras manos. Yo le sonreí pero quité mi mano de la suya por qué no quería que malinterpretara las cosas.

Lo quería como amigo y nada más.
Cuando llegamos al restaurante el mesero nos condujo a una mesa donde había una botella de champagne y una rosa roja.
Gael me sonrío y me entregó la rosa.

—Para ti mi bella dama.
—Gracias caballero— declaré sonriendo.

La cena fue de maravilla, Gael es un chico encantador y muy divertido, nos reímos toda la noche con las anécdotas que contaba.
Cuando terminamos la cena yo me sentía triste ya que no quería que esta noche se terminará.

—Me la pase muy bien Gael— le dije sonriendo.
—¿Enserio?
—Muy enserio.
—Me alegró— contestó pasando un brazo por mi hombro.

Yo le sonreí, pero me aparté del brazo que sujetaba mi hombro, aunque me lo había pasado de maravilla debía de recordar que era una mujer casada, por muy infiel que fuera mi esposito pensé con sarcasmo y en ese momentos me entraron unos sentimientos de tristeza pero también de rabia.
¿Cómo se había atrevido a engañarme? ¿Acaso todo lo que habíamos vivido era mentira?
¡Como me caía mal ese hombre!

—¿Estas bien Ágata?
Alce la cabeza sorprendida.
—Si.
—¿Segura?
—Muy segura— respondí sonriendo.
—Bien, ¿qué te parece tomar un café en mi casa?
¿Un café en su casa?
—No se Gael ya es tarde.
—Solo un café y después te llevaré directamente a tu casa, ¿acaso no te la pasaste bien en mi compañía?— preguntó guiñándome el ojo con chulería.
Suspiré, la verdad es que si, no podía negarlo.

—Tu sabes que si, está bien pero solo media hora.
El asintió y sonrío como si le hubiera dicho que se ganó la lotería.
Le mandé un mensaje a Estrella.

Yo: Voy a ir a tomar un café con Gael en su casa no tardaré mucho.

Estrella: ¿Estás segura de que es buena idea?

Yo: No te preocupes estaré bien, solo estaré media hora ahí.

Estrella: Está bien pero llámame si sucede algo.

Yo: No te preocupes lo haré adiós.

Estrella: Cuídate adiós.

—¿Todo bien?
—Así no te preocupes— contesté sonriendo.

El asintió.
Su casa estaba más lejos de lo que pensé. Era muy grande, lujosa y estaba decorada de manera rústica.
Cuando entré me impresionó como estaba decorado todo, la mayoría de los muebles eran de madera oscura y la decoración era muy varonil.
Aunque parecía que estaban redecorando.

—¿Vas a decorar tu casa Gael?
—Si estaba pensando en algo mas hogareño, ¿alguna recomendación?
—Pues te vendría bien algo blanco y crema para que la casa se viera con más luz.
—Gracias es una gran idea, pero ven siéntate voy a preparar el café.
Me senté en uno de sus sofás café oscuro.
—¿Puedo entrar a tu baño?
—Claro— respondió señalando un pasillo.
Asentí.
—Gracias enseguida vuelvo.



AdyerenLael97

Editado: 18.08.2019

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