La Teoría Schröndiger© (snypp#2)

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Capítulo 31

Me desperté desorientada en la cama de un hospital, me dolía la cabeza y el labio. Miré a Leónidas durmiendo en una silla a lado de mi cama, se veía pálido y muy guapo, luego me acordé que es un maldito infiel y lo deje de ver. 

Tenía la boca seca y necesitaba algo para este dolor de cabeza, hice un gemido de dolor y Leónidas se despertó de golpe. 

—¿Estás bien? 
—No, me duele la cabeza y el labio. 
Leónidas dijo una maldición insultando a Gael. 
¡Dios mío Gael! Recordé todo de golpe y eso hizo que me doliera más fuerte la cabeza. 
Nunca pensé que Gael me hiciera esto. 
—Voy a llamar a la doctora— contestó Leónidas saliendo de la habitación. 
A los pocos minutos entró Danna. 
—¿Cómo se siente Ágata? 
—Doctora Jones. 
—Dígame Danna por favor. 
—Danna me duele mucha la cabeza y el labio, tengo mucha sed. 
Esta asintió. 
—En seguida le traeremos algo para su dolor. Pero primero permítame revisarle la cabeza y la cara. 
Asentí. 
La doctora Danna me revisó y me dijo que enseguida volvía. 
—Aquí está tu agua— declaró Leónidas— ¿necesitas algo más? 
Negué con la cabeza. 

Cuando alce la vista para mirarlo se veía pálido y ojeroso, tenía el cabello revuelto y se veía preocupado. 

—¿Estás bien? 
—Ya te dije que si— respondí bebiéndome el agua. 
—Dios, lo siento tengo los nervios destrozados, cuando noté que no salías de la casa de ese mal nacido casi me muero de la angustia y de la preocupación, creí... 
—¿Qué creíste?— pregunté con voz dura. 
—Nada. 
—¿Creíste que te estaba engañando verdad?— exclamé furiosa. 
—No te voy a mentir que en algún momento paso ese pensamiento por mi cabeza. 
—No me midas con tu misma vara yo no soy la infiel en nuestra relación— declaré con rencor. 
—Ágata tenemos que hablar muy seriamente de esta situación. 
—Yo no pienso arreglar nada contigo infiel. Y además como sabía que estaba ahí ¿me estabas siguiendo? 
El alzó la ceja con cinismo. 
—Claro que si, eres mi esposa. 
—Esperó muy pronto ya no serlo. 
—Eso no pasará en un largo rato— respondió sonriendo. 
Lo pulverice con la mirada. 
—¿No vas agradecerme?— preguntó engreído. 
Puff imbécil. 
—Gracias— dije a regañadientes, pero en verdad estaba agradecida, me había salvado la vida o de una violación. 
Suspiré. 
—En verdad te lo agradezco mucho Leónidas yo no sé qué hubiera pasado... 
—Shh no te preocupes gatita todo va estar bien— contesté sentándose a lado mío y abrazándome. 
—¿Y Gael? 
Leónidas se tensó y su voz se volvió fría cuando contesto. 
—Está en la cárcel, te secuestró, te golpeo y trato de... 
—No lo hizo 
—Lo sé, gracias a dios, si lo hubiera hecho no estaría vivo en estos momentos. ¿Sabías que mató a sus novias? 
—Me contó que por accidente había matado a una de sus novias. 
—Te mintió, mato a tres de sus novias, estas chicas desaparecieron cuando terminaron con él y él fue el primer sospechoso solo que no había pruebas suficientes para inculparlo hasta ahora. 

¿A tres? Eso lo convierta en un asesino en serie. ¿Hubiera sido la siguiente si no hubiera salvado Leónidas? Me estremecí de pensarlo. 

—Todo vas a estar bien el ya no te hará daño. 
—Ágata— entró Estrella como un huracán.— Gracias a dios que estas bien— declaró abrazándome con fuerza. 
—¿Y Mica? 
—Esta fuera en un momento entrara solo que está controlando... 
La puerta se abrió de golpe. 
—¡Mamá!— grite sobresaltada. 
Está entró peor que un huracán, sus ojos almendrado pulverizaron a Leónidas. 
—¡No toques a mi hija! 
Mi madre podía ser pequeña pero tenía un carácter feroz. 
—Señora— respondió Leónidas serio— ella es mi esposa. 
—¡Me importa un carajo si es tu esposa! ¡Ella es mi hija! ¡Apártate de su lado! 
—Mamá... 

Leónidas volteó a verme con sus hermosos ojos grises. Y yo asentí, lo que menos quería en estos momentos era una lucha entre mi madre y mi "esposo". 

Leónidas se quitó de mi lado pero arrastró una silla para estar cerca de mí. Entrelazó nuestros dedos y me dio un beso en los nudillo mirando a mi madre de manera desafíante, ella rechinó los dientes, pretendía decir algo pero por fortuna llegó la doctora Danna. 

Después de tomarme las pastilla para el dolor, hable un rato con las chicas las cuales me dijeron que estaban cuidando de Gomita y que esta me extrañaba mucho. 
Yo también lo hacía. 

Después de tranquilizar unas mil veces a mi madre diciéndole que estaba bien, me empecé a sentir muy cansada para ser arbitro antes los comentario o miradas que se echaban mi madre y Leónidas. 

Después de que se marcharán las chicas diciéndome que muy pronto volverían a visitarme, mi madre me dijo que hablaría conmigo al día siguiente, Leónidas me dio un breve beso en los labios y me dio un buena noches dejándome con el corazón acelerado y una gran sonrisa en mis labios. 

 



AdyerenLael97

Editado: 18.08.2019

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