La Teoría Schröndiger© (snypp#2)

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Capítulo 32

Después de pasar semanas en el hospital para recuperarme del golpe ya me sentía mejor, el dolor de cabeza había desaparecido y el labio ya no estaba hinchado, ese mismo día saldría del hospital. 

Las chicas, mi madre y Leónidas me visitaban todos los días. 
Ese día no fue la excepción. Mi madre me ayudaba con las muchas rosas que mis compañeros de trabajo me habían mandado así como las de Leónidas. 
Le di las gracias a la doctora Danna y a las enfermeras que me atendieron muy amablemente. 

Cuando salía del hospital noté que había un Jeep estacionado unos metros alejado del hospital de el salió... 
¡Mi padre! 

Se veía mas mayor de lo que lo recordaba, su cabello oscuro estaba salpicado de unas cuantas cana, pero era el mismo hombre que yo recordaba, jugando conmigo o abrazándome, me sentía falta, una mezcla de tristeza y resentimiento. 

Estaba igual de alto, delgado y musculoso. Apretaba fuertemente las llaves de su auto y sus ojos negro brillaban de tristeza y remordimiento. 
Sentí una puñalada en el pecho, mi madre se tensó a mi lado. Suspiró. 
Sí, yo sabía bien que detrás de ese resentimiento había... Amor. 
Me quedé en shock al descubrir eso. 

Mi padre caminó unos pasos pero después se detuvo en seco y se quedó ahí parado, viéndonos salir del hospital. 
Miré como el Ferrari de Leónidas se estacionaba atrás del carro de mi padre. 

Leónidas salió del carro como un modelo en una pasarela, miró a mi padre y se acercó a el para saludarlo, le dijo algo a lo cual mi padre asintió, se alejo de él y entró en su carro volteando una sola vez para vernos a la cara y desaparecer por la carretera. 

¿Qué le habría dicho Leónidas a mi padre? 
Leónidas se acercó a mí y sonrío con alegría. 

—¿Cómo estás? 
—Bien, ¿qué le dijiste a mi padre? 
—Deberías hablar con él Ágata. 
Lo miré a los ojos con furia. 
—Eso a ti no te importa, tú no sabes nada. 
—Se más de lo que crees Ágata, tu eres la que no sabe nada. 
—No tengo ganas de hablar con él ni contigo, déjame en paz infiel. 
Sus ojos brillaron con determinación 
—Vamos hablar de eso más tarde. 
—No quiero saber nada de ti, así que vete y déjame en paz. 
—Lo haré por ahora por que se que todavía estas afectada por lo de Gael pero no creas que no regresaré por ti, al fin de cuentas aún eres mi esposa, no lo olvides— declaró en mi oído y así me dejó con esa promesa y esa amenaza. 



AdyerenLael97

Editado: 18.08.2019

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