La Teoría Schröndiger© (snypp#2)

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Capítulo 40

Me desperté con un suave beso en la mejilla. 
Sonreí. Leónidas. 

—Buenos días cariño— dijo sonriendo. 
—Buenos días. 
Me abrazó con fuerza. 
—Ágata. 
—¿Si? 
—Quiero contarte lo que me preguntaste ayer. 

Me volteé a mirarlo a la cara sorprendida. 
Sonrío. 

—¿Ya no quieres que lo haga? 
—Claro que si bobo— le contesté pegándole en el pecho. 

El sonrió pero sus ojos brillaban con tristeza. 
Yo le acaricié el pecho y el entrelazó nuestros dedos. 
Suspiró. 

—Tuve una pelea con mi padre después de que nos mudáramos hacia Oregón. La discusión fue por ti— respondió mirándome a los ojos. 
—¿Por mi te fuiste de tu casa?— pregunté sorprendida. 
—Unas de las razones más importantes. 
—¿Pero por qué? 

—Yo no me quería ir hacia Oregón. Nunca te he dicho por qué me fui y te deje— Leónidas suspira triste— huimos, un día antes de irnos unos hombres vinieron amenazar a mi padre por unas deudas que tenía con un hombre muy poderoso, le dieron unos días para que pagará si no lo hacía lo matarían, al día siguiente salimos para Oregón, me enfurecí mucho con él, yo quería estar contigo para protegerte, conquistarte de nuevo, así como verte aunque lo hiciera de lejos. Me molestó y entristeció alejarme de ti. Aunque nos odiáramos se puede decir que teníamos una relación, nos insultábamos pero ese modo también era una forma de comunicarnos y para mí eso era algo, que no tener nada de ti.— Leónidas se me quedó mirando a los ojos de manera arrepentida y triste— perdóname Ágata por haberte echo esto, no estuvo bien obligarte a casarte conmigo. Mi padre era un hombre muy violento, después de nuestra pelea me fui de la casa pero antes le pedí a mi madre que nos fuéramos juntos, ella no quiso, así que me fui solo, conocí a Jessy y a mi socio, él me ayudó mucho y continué con mis estudios, trabajé hasta que hice mi propia empresa. Pero siempre tuve una meta. 

—¿Cuál? 
—Volver a ti. 
Yo le sonreí y lo besé en los labios. 
—Tú te burlabas de mí y me hacías la vida imposible. 
—Tú te sabias defender muy bien. Pero hablando de eso me disculpó, era la única forma en la que me prestabas atención. 
En eso tenía razón. 
—Preferiría tu odio a tu indiferencia. 
—No te odiaba bueno si pero ya no. 

El se me quedó mirando sorprendido como si me hubiera salido dos cabezas. 

Tan poco era tan mala ¿o sí? 
El sonrió como si se hubiese ganado la lotería. 

—Me alegra oir eso bebé. Como te estaba platicando nos peleamos por ti y ¿Ágata? 
—¿Si? 
—No le guardes rencor a tu padre, el trató de impedirlo a toda costa y aunque no pudo evitarlo te protegió. 
Me levanté de un salto y me senté. 
—¿Qué quieres decir? 
Suspiró. 
—Tu padre no quería que te enterarás pero te lo diré, creó que ya conoces la historia pero te falta una parte por conocer. Mi padre le propuso lo del matrimonio pero al principio no fue conmigo. 
—¿Entonces con quien? 
—Mi padre se quería casar contigo. 
—¿Qué? 
—Lo se, estaba enfermo. 
—Dios mío, nunca pensé que... 
—No te preocupes eso ya paso pero quiero que sepas la verdad y hables con tu padre, el te ama mucho y a sufrido todo estos años injustamente. 

Asentí. 

—Después de que mi padre hizo su propuesta, tu padre la rechazo y le dijo que preferiría ir a la cárcel que hacerle eso a su hija, nunca te enteraste pero mi padre estaba envuelto en negocios turbios y amenazó a Aquiles tu padre con hacerte daño a ti y a tu madre si no aceptaba el acuerdo, al fin de cuentas si tu padre estaba en la cárcel ustedes estarían solas y desprotegidas, tu padre no quería hacerlo, entonces mi padre cambio de táctica, ahí es cuando entré yo en escena, al fin de cuentas su descendencia tendría sangre real no importaba quién se casará contigo. Lo siento de verdad, me arrepiento mucho el haber sucumbido a las exigencias de mi padre, pero debo confesarte que le tenía miedo, estaba aterrorizado por él, controlaba nuestras vidas con puño de hierro y me amenazó muchas veces con matar a mi madre si no aceptaba. Ya sé que eso no justifica lo que te hice pero en ese momento no sabía qué hacer. 

Me quedé en shock por sus palabras. 

—Leónidas lo siento mucho, yo no sé qué decir, siempre pensé que lo habías hecho por tu propia voluntad, si me hubieras contado esto lo hubiera entendido— respondí abrazándolo. 
—Me daba vergüenza decírtelo, no quería que pensaras que era un cobarde. 
—Nunca hubiera pensado eso de ti, nunca Leónidas— declaré besándolo en los labios.— ¿Qué más sucedió? 
—Tu padre tuvo que aceptar que no habría otra salida más que ir a la cárcel, dejarlas solas y desprotegidas así que aceptó con unas condiciones. 
—¿Cuáles? 
—Mi padre quería que tuviéramos un heredero y que nuestro matrimonio permaneciera. Tu padre se negó a eso, así que puso esa dos condiciones pero inversa, no tendríamos hijos que nos unieran después del divorcio ya que nuestro matrimonio solo duraría dos años y así cada uno podría hacer la vida con otra persona. 

Me quede en shock. 
¡Dios mío! ¡Que horriblemente había juzgado a mi padre! 

—Oh dios mío y yo todos estos años que le he tenido resentimiento y coraje— contesté devastada— tengo que hablar con él. 
El sonrió. 
—Lo harás pero me enteré que en estos momentos había salido de viaje con tu mamá— respondió guiñándome el ojo. 
Yo me reí. 

*** 
Las siguientes semanas las pasé como en un sueño. 
Leónidas y yo estábamos juntos todo el tiempo, salíamos a muchos lugares, preparamos la cena juntos y por las noches dormía abrazada en sus brazos fuertes, musculosos y protectores. 

Leónidas entró a la casa con una mirada triste y cansada. Cuando sus ojos grises me miraron sonrío y acercó a mí para besarme. 



AdyerenLael97

Editado: 18.08.2019

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