La Teoría Schröndiger© (snypp#2)

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Capítulo 41

A la mañana siguiente me levanté temprano, mientras Leónidas se duchaba y hacia su maleta. Yo le preparaba unos bollos, chocolate, café y un omelete.
Preparé la mesa y sentí que Leónidas me abrazaba por detrás mientras me besaba el cabello.

—Ummm huele riquísimo— dijo dándome la vuelta, me dio un beso en los labios.
—Buenos días a ti también.
—Muy buenos— contestó sonriéndome coquetamente.
Después de desayunar juntos me di cuenta que no vería a Leónidas en tres días y eso me deprimió.
Leónidas me besó en los labios de nuevo.
—Estuvo riquísimo todo cariño.
—Gracias— respondí sonriendo.
Leónidas caminó hacia la escalera y bajó con su maleta.
—Te llamaré todos los días para ver como estas y por favor si necesitas algo, te sientes mal o por cualquier cosa llámame a cualquier hora ¿si?— declaró acariciándome la mejilla.
—Lo que tu digas cariño.
—Me gustaría pensar que te volviste una esposa sumisa, pero no soy tan ingenuo.
Me reí.
—Bueno cariño ya tengo que irme al aeropuerto— contestó acercándose a mí y abrazándome por la cintura.— Te voy a extrañar— respondió besándome en los labios.
—Yo también.
—Te llamaré y por favor hazlo tu también ¿si?
Asentí.
—Bien— dijo besándonos de nuevo.

Separándose de mala gana Leónidas se despidió de mi con otro besos en los labios y viéndome de una manera extraña.

Yo le devolví la mirada cuando salió de la casa, me di cuenta de que ya lo extrañaba.

***
Primer día sin Leónidas.

Me desperté con el toqué de Jessy en mi puerta.

—Ágata está preparado el desayuno, ¿está bien?
—Gracias Jessy— contesté levantándome de la cama sin ganas, después me puse a desayunar unos ricos panqueques de chocolate.
—¿Lo extraña verdad?
Suspiré.
—Si.
Jessy sonrío.
—No se preocupe Ágata— respondió Jessy— Leónidas regresará pronto.
Asentí.
—¿Qué te parece si vamos a comer un helado?
—Oh no Ágata— dijo Jessy.
—Claro que si Jessy arréglate y nos vamos.
—Señorita...
—Nada Jessy vamos— declaré sonriéndole mientras la agarraba del brazo y juntas subíamos las escaleras.

Nos arreglamos y visitamos la mayoría si no todas las heladerías y tiendas de dulces.

Después fuimos de compras, al cine y a tomar un café, ya en la noche Leónidas me llamó, al despedirnos me dio las buenas noches.
Aún recordaba el beso que me mando por el celular, sonreí y con esa sonrisa en mis labios me quedé dormida.

***
Segundo día sin Leónidas.

Me desperté mas animada ya que mañana volvería a ver a Leónidas, lo había extrañado mucho en estos días.

Me levanté y fui a desayunar con Jessy donde hablamos de las cosas que habíamos hecho ayer.

Después de desayunar con Jessy mi celular sonó.
Era Estrella.

—Hola Estrella.
—Hola Ágata, ¿cómo estás?
—Bien ingrata que apenas se han acordado de mi— contesté sonriendo.
Estrella se rio.
—No queríamos interrumpir tu luna de miel— respondió sonriendo.
—Nada de eso.
—¿Están bien Leónidas y tú?
—De maravilla es tan lindo.
Estrella chilló emocionada.
—¿Qué te parece si tomamos un café para ponernos al día?
—Claro tengo muchas cosas que contarles.
—Estoy ansiosa por saberlo todo y Mica querrá saber todos los detalles.
Sonreí
—¿En el café de siempre?
—Sí.
—Estaré ahí en 20 minutos.
—Genial apúrate que ya quiero saber todo de tu romance— declaró pícaramente.
Me reí.
—Está bien adiós.
—Adiós.

Colgué y me fui a vestir para salir con mis amigas.
Cuando llegué al café Estrella y Mica ya me estaban esperando.
Estas se pararon y nos abrazamos.

—¿Y dime como te ha ido con tu esposito?— preguntó sonriendo Mica guiñándome el ojo.

Les conté como habían transcurrido después de la pelea que tuvimos por Patricia.

Lo lindo, romántico y cariñoso.
Las chicas suspiraba y sonreía de manera soñadora.

—Están romántico y aunque tenga mi prometido debo reconocer que Leónidas es muy guapo.

Estrella asintió.

Después de platicarles mi relación con Leónidas ella me comentaron como les iba con Alessio y Diacono.
Mica se casaría en 6 meses, Estrella y Alessio pensaban comprometerse muy pronto.

Estábamos sonriendo y viendo como pasaba la gente por la ventana, hombres y mujeres de traje, chicos y chicas con mochilas de la escuela y parejas agarradas de la mano.

Estrella se atragantó con su café y abrió los ojos sorprendida.

—¿Estás bien?— pregunté asustada.
—¿Qué te pasa Estrella?

Estrella nos señaló con la cabeza hacia el restaurante ruso de lujo que teníamos enfrenté.

Mica y yo volteamos.
Y a mi se me cayó el alma a los pies.
¿Qué rayo?

¡Leónidas! ¡Entrando a ese lujoso restaurante con una mujer el muy sinvergüenza! ¿No que estaba en Filadelfia? ¿Cuándo la estaba engañando? Leónidas puso su mano en la espalda de la mujer rubia, tenía un cuerpo de modelo, está le dijo algo coquetamente, él le respondió de la misma manera, además los dos se reían como si se conocieran desde hace mucho tiempo.
Para colmo de males el muy descarado y su amiguita se sentaron enfrenté de la ventana del restaurante.

Las chicas y yo nos quedamos sin poder hablar, no lo podíamos creer.
Yo no lo podía creer. Me sentí devastada y furiosa.

Nos quedamos observando como Leónidas y su amiguita pedían su orden al camarero y empezaban a charlas con sonrisitas tontas.
Mi furia creció cuando la rubia oxigenada puso su mano en la de Leónidas.

—No lo puedo creer.
—Es un imbécil.
—¿Quién es la mujer?
—No le puedo ver la cara.
—Es un maldito infiel.
—No hay que sacar conclusiones hay que esperar a que salgan.
Asentimos. Yo echa una furia.

Observamos como Leónidas sacaba su iPhone y tecleaba en el.
A los minutos me llegó un mensaje del infiel.

Leónidas: Hola cariño te extraño.

Maldito descarado.

Yo: Hola ¿cómo te va con tus socios?



AdyerenLael97

Editado: 18.08.2019

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