La Teoría Schröndiger© (snypp#2)

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Capítulo 43

Era la una de la madrugada y Leónidas aún no había llegado. 
¿Y por qué iba a volver? Le había dicho muchas cosas horribles que en estos momento me arrepentía. 

Sin darme cuenta lágrimas rodaban por mi cara, la cama se sentía vacía y fría, abracé su almohada en donde pude oler el olor de su perfume. 
La abracé con fuerza y sentí como alguien se subía a mi cama. 
Era Gomita. Esta me lamió la cara y yo le acaricié las orejas. Se acostó a mi lado y la abracé. 

—Se ha ido Gomita y ya no va a volver— declaré abrasándola con fuerza. 

Cuando volteé a ver a la puerta había una pequeña sombra en ella. Era el gato de Leónidas, esté estaba asomándose hacía la puerta para ver si estaba su amo, maulló unos cuantos minutos y al ver que no estaba salió caminando hacia las escaleras. 

Y eso me dio un poquito de esperanzas. Leónidas no dejaría a su gato, lo quería mucho y adonde él iba el gato iba con él. 

Regresaría aunque solo fuera por el, pensé con tristeza. 
¿Por qué me había dicho que me amaba? ¿Sería verdad? ¿Y si lo hacía, entonces porque me había engañado con Mónica? Y no lo había negado. 
Pero yo otra vez no había dejado que me explicará nada. Eso era lo malo en mi, era demasiado impulsiva. 

Cuando volviera le pediría una explicación pero sin alterarme. 
Si volvía esa era la palabra que en estos momentos más temía. 
Su celular sonó. Me levanté rápidamente de la cama, ojalá que fuera el. 
Por favor que sea él. 

Era tanta mi desesperación por contestar que no me fije quien llamaba. 

—Hola— dije con el corazón latiéndome con fuerza. 
—¿Señora Ágata? 
Sentí una terrible desilusión al no oír la voz de Leónidas. 
—Si soy yo, ¿quién es usted? 
—Hablo del hospital Gotham Medical Group. 
Sentí un terrible escalofrío por todo el cuerpo. 
—¿Qué pasó? 
—Su esposo sufrió un accidente de auto y está muy grave, tiene que venir urgentemente. 
Oh dios mío. Por favor que esté bien. 
—En estos momentos voy para allá— contesté colgando. 

Me cambié rápidamente, le expliqué a Jessy lo sucedió y salí rápidamente de mi casa hacía la dirección del hospital. Le mandé un mensaje de texto a las chicas. 

Cuando llegué una enfermera me estaba esperando. 
—¿Señora Ágata? 
—Si soy yo, ¿cómo está mi esposo? Quiero verlo— exclamé desesperada. 
—En un momento el doctor Hunter le explicará el estado de sus esposo. 
—Por favor dígame que sucedió, quiero saber si está bien. 
—Lo siento señora no tengo ninguna información sobre su esposo. 
Yo asentí abatida, me sentía tan cansada. 
—Por favor siéntese en unos minutos vendrá el doctor. 
Yo asentí. 
A los pocos minutos llego Estrella con Alessio y Mica con Diacono. 
—¿Qué ha pasado? 

Les expliqué lo que me habían dicho cuando me llamaron. Todo estábamos con los nervios de punta y el ambiente estaba tenso y preocupado. 
Todos nos levantamos de nuestros asientos cuando avanzó hacía nosotros un hombre de unos treinta años, alto, delgado y con una mirada amable. 

—¿Usted es la señora Ágata? 
—Si— respondí con desesperación. 
Suspiró y sus ojos azules brillaron con tristeza. 
—Lamentó decirle que su esposo... está en coma. 



AdyerenLael97

Editado: 18.08.2019

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