La Tregua Perfecta.

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2. La cacería de hermanos.

 

¡Por fin! Es viernes.

Gracias al cielo. La semana se me hacía eterna. Tuve que entregar dos trabajos, tomar dos exámenes y una exposición. Por suerte, desaprobé todo. Digo, seguramente. No es que sea de las más brillantes de la clase.

La bendita campana suena y me apresuro al salir al salón para ir al almuerzo, realmente exponer da hambre.

—¡Espérame! —grita Peter por detrás mío, pero lo ignoro y llego primera a la fila para el almuerzo.

—Mira a quien tenemos aquí —murmuro mientras Hunter entraba segundo—. El segundón.

Rueda sus ojos y se ríe.

—La idiota —me dice.

—¿Acaso no ves que tú eres el idiota que me busca?

—¿Yo, buscarte a ti? —pregunta mirándome, solo que yo me concentro en la hamburguesa—. Prefiero acostarme con la chica más plana del universo.

—Ja, ja, ja.

Tomo una manzana y el hace lo mismo. El decide tomar agua, yo también.

Todos los días es lo mismo. Nosotros dos con nuestra fascinación por la comida, nos encanta llegar primeros y siempre terminamos eligiendo lo mismo. Eso va en consecuencia de haber sido educados y criados juntos y bajo las mismas condiciones ya que nuestras madres no se despegan nunca.

—Odio ser igual a ti —suspiro, por fin aceptando que somos jodidamente iguales.

—No lo disfruto tampoco, querida.

Él se gira y se con su bandeja, captando miles de miradas de zorras. Les guiña el ojo.

Tomo la mía y me siento en una mesa por el centro, cerca de la de Thompson. Tengo que ser popular. Los dos estamos sentados solos ya que somos los únicos hambrientos y desesperados.

Al rato, las porristas y amigos del equipo de lacrosse de Hunter comienzan a llegar al igual que los míos.

—Gracias por esperar —dice Peter en un tono sarcástico.

—De nada.

Luego llegan Derek, mi ex novio pero ahora gran amigo, Cara, y Summer, la pelirroja.

Y llegan más chicos y chicas, que los conozco, haber, hay buena relación, pero nunca me he llevado tan bien como con Cara, Summer, Derek y Peter.

Estoy demasiada en concentrada, cuando Cara, me toca el brazo.

—Demonios, Reynolds, estoy ocupada en mi amor —le digo sin mirarla.

—Oh, panda, te gustara mirar esto.

—Ya te dije que no me interesa lo que putas haga Hunter.

—Algo más chico —dice ella y me agarra la curiosidad.

Giro, en dirección a lo que mi mejor amiga miraba y abro mis ojos como platos. Creo que se me revolvió el estómago.

Pestañeo un par de veces, es solo mi estúpida imaginación jugando contigo.

—¿Es real?

—Tanto como que soy castaña.

Me apresuro a levantarme de la estúpida silla aunque en el proceso me lastime la rodilla. Sin importarme, me acerco a mi hermana, Acacia, a la cual se la veía bastante cómoda con los besos de Cameron, el hermano menor del idiota.

Veo como toda la cafetería guarda silencio, claro que están acostumbrados a estos espectáculos.

—¡Dios mío, Acacia! –le grito y ellos se separan bruscamente.

Se dan cuenta de lo que está sucediendo a su alrededor y su burbujita de amor se corta. Veo como se le suben los colores a las mejillas.

Hunter no se demora en venir a los atropellones y niega con la cabeza.

—Dime que es un puto error. No te has besado con el hermano del cabeza de perejil... ¡Dime que ese no es Cameron y tiene una maldita mascara!

Ella me mira y niega con la cabeza.

—¡ESTÁS BIEN PARA LA MIERDA! —le grita Hunter a su hermano menor y se lo lleva de rastras hacia afuera de la cafetería.

Me cruzo de brazos y miro a mi hermana menor, que prácticamente se moría de la vergüenza.

Subo la mirada y grito:

—¡Sigan con lo suyo!

Cada uno, vuelve a enfocarse en su comida y volver a cuchichear.

Me siento al lado de mi hermana y paso mis manos por mi cabello, frustrada.

—¡De todos los chicos de la escuela, el! ¡JODER, ACACIA!

Hunter.

Arrastro a mi hermano de la camisa hacia afuera de la cafetería, donde estábamos en un pasillo vacío. Él se suelta de mi agarre con un movimiento brusco y veo toda la fuerza que ha tomado en estos meses el idiota.



isnotcandy

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En el texto hay: amor, adolescentes, amistad

Editado: 03.06.2019

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