La Tríada - Libro 6 de la Saga del Círculo

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PARTE XVI: AVALON - CAPÍTULO 80

—Quebrada en agonía, con mi alma hecha pedazos, pensé que no quedaba ya más nada con lo que Nemain pudiera lastimarme— comenzó Morgana—. Pero como siempre, mi estimación sobre los límites de su depravación se quedaba corta. Después de lo de Avalon, Nemain volvió a hacerme la oferta de unirme a ella. Pensó que al no tener nada más a lo que aferrarme con la destrucción de Avalon, aceptaría. Pero todo lo que yo quería hacer era unirme en la muerte a mis hermanas. Desde luego, Nemain no lo permitió. Me sacó de la isla y me trajo nuevamente aquí, a la ciudad, bueno, más bien a una mansión de su propiedad a varios kilómetros de aquí. Cuidó de mí, me alimentó, me confortó, pensando que recapacitaría y aceptaría su propuesta. Pero al ver que con el correr de las horas yo no cedía sino que me obstinaba más en mi negativa, decidió volver a sus tácticas de horror una vez más.

—¿Qué fue lo que le hizo hacer esta vez?— preguntó Augusto suavemente.

—Nada, excepto obligarme a mirar— respondió Morgana—. Nemain me dijo que así como había destruido mis lazos con Avalon, también podía destruir los lazos de Emilia Morgan con sus seres queridos, para que yo no pudiera refugiarme siquiera en la ignorancia de su forma, ni encontrar solaz en el cariño de los padres que me habían criado en mi versión humana.

—Mató a los padres de Emilia— comprendió Augusto.

—De la forma más atroz y horrenda imaginable— asintió Morgana—. Me llevó al departamento de los padres de Emilia. Se presentó allí con la identidad del general Munster, diciendo que me había encontrado vagando sin rumbo, perdida, y que venía a devolverme a ellos. Yo ya había estado desaparecida por trece días, así que mis padres creyeron su relato y lo admitieron al departamento voluntariamente.

—Un momento— la interrumpió Augusto—. ¿Está diciéndome que Nemain le permitió volver a la forma de Emilia?

—Sí, me liberó por unas horas— confirmó Morgana.

—Pero entonces, ¿por qué aceptó ir con ella? ¿Por qué no advirtió a sus padres del peligro?

—¿Cómo podía hacerlo? Como Emilia Morgan, yo no tenía memoria de todo lo que había pasado. Solo entendía que había tenido otro episodio de tiempo perdido y que un desconocido haciéndose llamar general Munster me había encontrado y me había regresado a mis padres. No tenía razones para dudar de la veracidad de la historia de Munster. Yo solo era una muchacha confundida que no sabía lo que me había pasado o dónde había estado en los últimos trece días.

—Entiendo— asintió Augusto—. ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo mató Nemain a sus padres?

—¿Para qué queréis saberlo?— meneó la cabeza Morgana, reticente.

—Quiero conocer sus métodos, sus técnicas, sus subterfugios— explicó Augusto—. Siempre es necesario conocer los puntos fuertes y débiles del enemigo.

Había aprendido eso de Liam, y también de su madre: conoce a tu enemigo tanto como a ti mismo, utiliza sus mismas armas para desarmarlo, encuentra lo que más valora y despójalo de eso.

El hada suspiró y se dispuso a continuar con la espeluznante historia:

—Nemain abrió un portal en el departamento y trajo a una abominable criatura sedienta de sangre del Círculo: un voro.

—¡¿Qué?!— exclamó Augusto.

—El voro es un animal oscuro, violento, inmundo, cuya existencia está dedicada a destruir y devorar.

—Sé lo que es un voro— dijo Augusto.

—Entonces ya imaginaréis  el mar de sangre que provocó al asesinar a los inocentes padres de Emilia sin misericordia.

—Un momento— levantó las manos Augusto—, espere: ¿cómo hizo Nemain para abrir un portal hacia el Círculo a voluntad? ¿Es eso parte del poder de la Tríada?

—No, no lo es— negó el hada con la cabeza.

—¿Entonces?— la instó Augusto a continuar.

—No sé exactamente cómo lo hizo, pero vi que usó una gema roja— respondió Morgana.

—¿Gema roja? ¿Qué gema roja?

—No tengo idea. No sé de dónde la sacó.

—¿Qué más? ¿Está el portal todavía activo en el departamento?— preguntó él con urgencia.

—No lo creo. Una vez consumado el acto infame, Nemain devolvió al voro al Círculo y cerró el portal.

—¿Con esa misma gema roja?

—Sí— confirmó ella.

Augusto se quedó pensativo por un momento. Tal vez todavía había esperanza de reconectar este mundo con el Círculo a pesar del bloqueo de Lug si lograban hacerse con esa gema roja. El problema era que tendrían que exponerse a Nemain para obtenerla.

—Necesito más detalles— la urgió Augusto—. ¿Cómo usó la gema? ¿Qué hizo exactamente?



Adriana Wiegand

Editado: 14.10.2019

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