La Venganza de las Sombras ⚫ En Curso

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SOPHIA.

Luego de una gran celebración junto a nuestros amigos llego un auto el cual nos levaría al lugar de nuestra luna de Miel. Caleb tomo mi mano y ambos caminamos hacia el auto.

- Espero que la pasen excelente. – Dijo Rosaly dándome un abrazo como despedida. Eric solo choco las manos con Caleb.

- Por supuesto. – Respondió este con una sonrisa.

- Los voy a extrañar. – Dijo Cat mientras nos abrazaba a ambos.

- Solo será unos días.

- Además, podrás tener unos días a solas con Derek. – Bromee. Ella se sonrojo mientras Caleb nos miraba con el ceño fruncido.

- No me parece bien. – Todos reímos excepto el y Cat quien se encontraba más roja que un tomate.

- Hermano, nos encargaremos de todo por aquí. – Dijo Mike, Ethan quien estaba un poco ebrio estaba bromeando de como la pasaríamos.

- De acuerdo. – Respondió Caleb y dándose un abrazo de hombres. – Te encargo en vigilar también a Cat. – Le dijo a Mike a lo que le di un pequeño golpe en el hombro.

- Basta. – Dije y el asintió aunque le hizo una seña a Mike que no pasó desapercibida.

- Hasta luego chicos. – Tome la mano de Caleb y nos subimos al coche.

- Adiós. – Ellos nos despidieron con la mano mientras el auto avanzaba.

En el camino íbamos conversando entre risas, bromas y unos cuantos besos. No sabía a dónde íbamos, solo sabía que era una sorpresa de Caleb que me tenía realmente ansiosa por saber que era. Decidimos ir a unas cuantas horas de nuestra actual casa, no queríamos alejarnos mucho por los problemas con Conoor.

Luego de unas horas en las cuales dormí algunos minutos el auto se detuvo. Caleb me ayudo a bajar y empezamos a luego caminar por un hermoso sendero hasta que pude ver una hermosa casa rodeada de árboles.

- Es realmente hermosa. – Dije mientras la miraba encantada.

Era una hermosa casa del árbol. Era moderna pero a la vez tenía un toque rustico que la hacía hermosa, con ventanas y un pequeño balcón, además de tener un techo alto de madera.

- Es nuestra        

- Es nuestra. – Lo mire encantada. – Decidí mandarla a construir para este día, podemos venir cuantas veces quieras, solo nosotros.

- Me ha encantado. – Lo abrace a lo que el correspondió.

- Ahora la mejor parte. – Me cargo en brazos a lo que reí y el comenzó a caminar entrando en casa como era tradición. – Bienvenida a nuestro hogar. Sonreí y lo bese lentamente.

[Se viene una parte HOT. Leen bajo su propia responsabilidad ;D]

Estaba nerviosa, sabía lo que iba a pasar en aquella habitación, acabábamos de casarnos y estaba muy feliz pero nerviosa por no poder complacer a Caleb. Si es cierto que ya lo habíamos hecho antes pero hoy era un día especial y no quería arruinarlo.

Caleb al parecer notó mi malestar, clavó sus ojos en los de ella con cariño, averiguar que sucedía.

- ¿Qué tienes? – Pregunto un segundo. Negué.

- Estoy nerviosa, quiero complacerte hoy y temo a arruinarlo. – El rio un poco.

- No lo vas a ruinar hermosa.

Empezó a besarme de nuevo mientras subía las escaleras. Me posó sobre la cama y se puso encima de mí. Sus dedos acariciaron con cuidado la mejilla de ella y le habló al oído en un susurro.

-Todo irá bien, te lo prometo.

Su voz sonaba dulce y lo cual me tranquilizó y m e hizo sonreír. El beso que dejó detrás de mi oreja tras hablar consiguió que me estremeciera. Con lentitud y mucha ternura, fue dejando besos suaves sobre mi mandíbula hasta que llegó a mis labios, que besó de manera delicada al principio, pero en cuanto abrí ligeramente mis labios, el beso se hizo más profundo, él introdujo la lengua dentro de mi boca y tocó mi lengua jugando con la suya con la mi haciéndome gemir de placer.

Sentí el deseo que él quería transmitirme el cual era diferente a cada vez que lo hacíamos en casa, por lo que trate de devolverle el mismo placer.

Con cuidado, Caleb fue desabrochando mi vestido, rozando con sus dedos cada trozo de mi piel que iba quedando al descubierto y, en cuanto acabó con los botones del vestido, lo sacó de mi cuerpo y lo dejó caer al suelo a su lado sin dejar de besarme.

Se incorporó levemente para observarla y vio el rubor en mis mejillas junto con mi sonrisa, sus ojos brillaban mirándome con adoración y deseo.

- Eres la mujer más hermosa del mundo.

Empezó a vagar con sus labios por mi cuello con besos cada vez más húmedos que lograron sacarme suaves gemidos mientras acariciaba su cabello. Sentí que sonrió sobre mi piel y bajo sus besos hasta llegar a mis pechos besándolos aun con el sujetador de encaje. Siguió bajando hasta llegar a mi abdomen el cual jugueteo con su lengua haciéndome tener escalofríos y haciendo gemir.



CrazyForever29

Editado: 26.01.2020

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