La verdadera historia de Cato y Clove

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Capítulo 3

Me levanto del suelo al mismo tiempo que suena la sirena que indica que la prueba ha finalizado. No sé cuánto he estado en el suelo pensando en lo que Cato me había dicho. Puede que más tiempo del que hubiera querido.

 

Salgo de la instalación y me dirijo al vestuario de chicas, por esta mañana el entrenamiento había concluido y tocaba descanso. Más bien era la hora de la comida. Termino de cambiarme y salgo hacia el comedor. Hoy he decido comer fuera, espero que Laila venga conmigo. Es que hoy hace muy bueno como para estar encerrada dentro.

 

Recojo mi comida del comedor y salgo a fuera. Siento una brisa cálida sobre mi rostro y sonrío, me encanta este tiempo.

 

Me siento en una de las mesas que hay en el jardín de la escuela cuando de repente aparece ese zopenco que me ha besado en la mejilla con mi mejor amiga y Víctor. Genial va a ser una comida muy agradable.

Se sientan y Cato me mira y me giña un ojo. Pongo los ojos en blanco y miro hacia otro lado.

 

            -          ¿Estáis preparados para esta noche? – pregunta Laila

            -          No necesito estar preparado, voy a ganar – dice el engreído de Cato.

            -          Si, ya seguro – digo burlándome

            -          Créeme y tú serás la primer en caer, de eso me encargo yo.

 

Suena el timbre que indica el comienzo de las clases teóricas, hoy por haber entrenamiento especial por la noche, durarán más estas clases, vamos una mierda. Me levanto y me despido de Laila y me dirijo a mi primera clase.

 

             -          Espera – me dice alguien mientras me agarra del brazo. Me giro y le veo.

             -          Suéltame – le contesto furiosa.

             -          No espera Clove.

 

Me detengo cuando lo escucho ¿desde cuándo me llama por mi nombre?

 

             -          ¿Estas enfermo? – le pregunto mientras le pongo una mano en la frente.

             -          Ja, ja, ja muy graciosa – me contesta Cato.

             -          ¿Qué narices quieres? – le pregunto curiosa y furiosa ya que iba a llegar a tarde a clase.

 

Se acerca cada vez más a mí y me susurra al oído:

 

             -          Sólo quería recordarte que te prepares para esta noche

 

Y se va tan tranquilo. ¿Por qué me dice que me prepare? ¿Qué estará tramando? Y con estas preguntas me introdujo de lleno en la clase, como siempre aburridas.

 

 

 

Son las 20:00 h  de la tarde y llega el momento de dirigirme a la Academia. Aún sigo pensando en lo que me dijo Cato y la verdad siento curiosidad por saber que es. Esta vez menos mal que no me le he encontrado no soportaría pasar un rato más con él.

 

Llego al vestuario y encuentro un alboroto, las chicas estaban hablando las unas con las otras.

 

            -          ¿Qué pasa? – le pregunto a una de las chicas que más cerca tenía.

            -          Nos han puesto las instrucciones en la taquilla de cada uno para esta noche.

 

Me dirijo a mi taquilla y la abro, cuando se un sobre resbalo y cae al suelo. Le recojo y me dispongo a leerlo.

 

“Alumnas esta noche como ya sabréis toca entrenamiento especial y por tanto se les ha asignado un compañero, él será vuestra otra mitad y para ganar esta prueba debéis de compenetraros, ayudaros. Encontrarás a tú chico en el ala este de la academia entre la sala de las espadas y cuchillos a las 21:00 h allí encontrareis más instrucciones. Atentamente: Cissy”.

 

Genial haber con quien me ha tocado, como me haya tocado con un idiota lo llevo claro, jamás ganaré el juego.

 

Todo está oscuro, absolutamente oscuro, menos mal que se el camino para llegar al ala este que sino…

Me acercó sigilosamente ya que quiero observar primero quien va ser mi compañero y así mentalizarme de lo que puede llegar a pasar. Cuando de repente algo o alguien me derriba en el suelo. Me giro pero no consigo ver quién es.



MariaL2022

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En el texto hay: amor adolecente, los juegos del hambre, clato

Editado: 26.12.2018

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