La verdadera historia de Cato y Clove

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Capítulo 4

Vamos hacia el sobre con las instrucciones aunque aún se repiten en mi cabeza las imágenes de lo que acaba de pasar. Del beso que acabábamos de compartir.

 

Abre el sobre y lo lee para ambos en un susurro para que nadie más nos oiga.

 

“Tributos os encontráis en un simulacro de los juegos del hambre. Lo que debéis hacer es muy fácil, tenéis que permanecer unidos hasta el final, ayudaros en todo momento. Solo quedará una pareja en pie. Debéis acabar con las otras parejas, sin pasarse, solo tenéis que heriros. Os estaremos observando y elegiremos a los mejores para pasar a un nuevo nivel, un billete para los juegos. Solo hay un ganador. Que la suerte este siempre de vuestra parte. Atentamente: Cissy”.

 

Nos miramos y lo entendimos si queremos ganar debemos unirnos y salvarnos el pellejo por más que nos odiemos. Bueno ya no estoy segura de si de verdad nos odiamos.

 

Encontramos nuestras armas detrás de una puerta secreta. Allí había dos espadas y una docena de cuchillos, por lo que dedujimos que querían ver nuestras especialidades y lo que somos capaces de hacer en situaciones extremas.

 

El entrenamiento suele durar toda la noche y el día siguiente entero hasta por la noche, salvo que la pareja que gane termine con todos muy pronto, cosa que sucede muy pocas veces. De repente oímos un ruido, nos miramos a los ojos y entendimos que hacer. Nos escondemos para que no nos vean y agudizamos los oídos a la espera de que alguien llegara. Oímos más fuerte los pasos y vi como Cato se movía acechando a la presa, como a veces le oía hablar con Víctor.

 

Me quedo esperando una señal  para atacar, se escucha como lucha contra alguien y un grito de dolor. Al oírlo se me ponen los pelos de punta y salgo de mi escondite. ¿Pero qué coño hago? ¿Por qué narices salgo? No entiendo este sentimiento que me acaba de surgir, se me ha encogido el corazón y no hago más que pensar en Cato. ¿Estará bien? Llego al lugar del sonido y encuentro a Cato rasgando a una chica todo el torso. Y de repente me preocupo pero no de ella porque sé que inmediatamente vendrán a por ella y la llevarán a la enfermería, sino en Cato porque veo como un chico corpulento, supongo que compañero de la chica, se acercaba a Cato por la espalda.

 

                -          ¡CATO CUIDADO! – le grito mientras u cuchillo sale disparado de mi mano y se clava en el costado derecho justo en el momento en el que Cato se gira y lo descubre.

 

      Me mira y una sonrisa se dibuja en su cara.

 

 

                 -          Gracias enana – me dice en tono de burla.

                 -          Mira no entiendo, eres desesperante, te acabo de salvar el culo imbécil – le digo ofendida.

 

      Se ríe silenciosamente por si nos encuentras cuando una mueca aparece en su rostro, una mueca de dolor. Entonces le observo detenidamente buscando la herida que debe de tener y me centro en una mancha roja de su brazo derecho. Me acerco despacio a él, me mira sin entender nada, y con cuidado toco su brazo y observo el corte profundo que tiene. Me quito la camisa que llevo puesta por el frio y le arranco la manga y la dejo sobre una mesa que había cerca. Vuelvo a él y veo que se ha quedado mudo de la impresión, le quieto con cuidado la camiseta, y bueno la verdad es que si, tiene un buen cuerpo, muy bien formado. Cojo la botella de agua y le limpio la herida. A continuación le pongo el trozo de tela alrededor de la herida y la aprieta para que deje de sangrar.

 

 

                 -          Ya está – le digo mirándole a los ojos.

                 -          Esto… Clove… gracias pero no hacía falta – me dice sinceramente.

                 -          Somos compañeros Cato, es lo que tenemos que hacer, cuidar el uno del otro – le contesto.

                 -          ¿Es una promesa? – me pregunta

                 -          Mientras estemos en los juegos del hambre si – le digo – es una promesa.

                 -          Lo mismo te digo Clove, prometo cuidar de ti siempre – me dice.

 

      Seguimos en silencio un rato más y luego decidimos seguir con nuestra misión, íbamos en silencio, un silencio poco incómodo, y era raro porque me siento agusto con él después de todo lo que acaba de pasar. Seguimos recorriendo la Academia y llegamos al aula del norte, era el aula más grande de todas cuando aparece en el techo una proyección y aparece Cissy.



MariaL2022

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En el texto hay: amor adolecente, los juegos del hambre, clato

Editado: 26.12.2018

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